Senadores - Sesiones virtuales
Resultó exitoso el primer ensayo
La primera sesión virtual está programada para el próximo miércolesEl Senado superó ayer con éxito el primer ensayo general para probar el sistema de videoconferencia que se utilizará en la primera sesión virtual de la Cámara, el próximo miércoles, en la que se procurará dar aval a 20 Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) firmados desde que rige el aislamiento por el coronavirus.
La prueba se realizó este mediodía y se extendió durante poco más de una hora, con la participación de 76 personas, entre senadores en forma remota y un equipo de técnicos desde el Senado que monitorearon la forma de identificación y de votación electrónica.
Los senadores practicaron el método de votación en forma electrónica y, como parte del simulacro, las mujeres votaron por el “no” y los hombres por el “sí”, precisaron fuentes que participaron del ensayo.
Tanto oficialismo como oposición señalaron a Télam que el ensayo tuvo buenos resultados y los pasos previstos para la validación de identidades y la votación se superaron sin dificultades.
En esta primera prueba sólo estuvieron en el recinto los técnicos, la secretaria administrativa del Senado, María Luz Alonso, y el vicepresidente de la Cámara, el senador de Cambiemos Martín Lousteau, quien -con barbijo negro- felicitó y agradeció el trabajo de los técnicos.
Por la tarde, la vicepresidenta y presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, que conducirá las sesiones desde el recinto, hizo una nueva prueba, pero sin los senadores.
“La prueba de hoy (por ayer) consistió en ir indicándoles cómo identificarse, qué botón deben apretar para votar y chequear si funcionan bien los usuarios y las contraseñas que se les asignaron a cada uno”, especificó una fuente parlamentaria que participa del ensayo.
Los senadores debieron conectarse en forma remota desde sus distritos, algunos desde las legislaturas locales, como Oscar Parrilli y Silvia Sapag en Neuquén, o Julio Cobos y Pamela Verasay en Mendoza, y otros tantos desde sus propios domicilios.
La práctica de “loguearse” en el sistema, una forma de validación de identidad que se hace a través del Renaper, y el simulacro de votación no fueron abiertos al público.
El próximo lunes, a las 15, habrá una nueva prueba general para ultimar los detalles previos a la sesión virtual del miércoles.
La modalidad de videoconferencia será utilizada por el Senado por primera vez en su historia ante la imposibilidad de organizar una sesión presencial para conservar el distanciamiento social y evitar contagios masivos.
La Cámara alta tiene previsto reunirse el miércoles, desde las 14, para celebrar una sesión especial requerida por el bloque del Frente de Todos.
La presidenta del Senado, en tanto, emitió a principios de la semana un decreto parlamentario en el que estableció prerrogativas para las sesiones por Internet.
En el recinto, durante la sesión de la próxima semana, sólo podrán estar Fernández de Kirchner junto con el secretario parlamentario, el peronista Marcelo Fuentes, y el prosecretario parlamentario, el radical Juan Tunessi.
Las demás autoridades -la presidenta provisional, la peronista santiagueña Claudia Abdala de Zamora; el vicepresidente Lousteau; el vicepresidente primero, el misionero del Frente Renovador Maurice Closs, y la vicepresidenta segunda, la cordobesa del PRO, Laura Rodríguez Machado- estarán en el edificio de la Cámara y sólo podrán ingresar al hemiciclo a remplazar a la vicepresidenta en la moderación de la sesión.
Deuda: venció el plazo, sigue la negociación
El plazo para recibir las ofertas para canjear 66.300 millones de dólares de bonos emitidos bajo legislación extranjera venció ayer, en medio de una serie de rumores acerca del nivel de aceptación por parte de los acreedores y del compromiso del Gobierno de seguir con las negociaciones
A las 17 hora de Nueva York, 18 en Argentina, venció el plazo para que los acreedores hicieran llegar su propuesta ante la comisión de valores de los Estados Unidos (SEC, según la sigla en inglés).
Hasta el momento, agentes del mercado financiero hablaban de “un importante nivel de aceptación” de parte de los acreedores que, en Argentina, tienen alguno de los 21 bonos emitidos bajo legislación extranjera que entraron al canje.
Pero se mantenía la incógnita sobre cómo procedieron los grandes fondos de inversión que, con su aceptación o rechazo, determinarán el resultado del canje.
De esta manera, y debido a que hay 21 tipos de bono en negociación, los resultados se conocerán a última hora de hoy o en el transcurso del sábado, según especulaban fuentes oficiales consultadas por Télam minutos antes del vencimiento del plazo.
Argentina propuso canjear U$S66.238 millones en bonos emitidos bajo legislación extranjera por otros títulos con vencimiento a 20 años. Además, no pagar ni capitales ni intereses hasta 2023, y ese año abonar una tasa del 0,5%, que iría creciendo “hasta niveles sostenibles”, dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán, al presentar la oferta.
En tanto el interés promedio que pagará Argentina es de 2,33% y los acreedores deberán aceptar una reducción de capital de U$S3.600 millones, es decir, una quita del 5,4% sobre el stock de deuda y una reducción del pago de intereses de U$S37.900 millones, que equivale a una quita del 62%.
El ministro Guzmán aseguró ayer que “algunos acreedores han aceptado la oferta que hicimos y otros están tratando de alcanzar un acuerdo”.
“Argentina permanece abierta al diálogo. Hicimos una oferta sostenible de buena fe y apreciamos que parte de nuestros acreedores ya la hayan aceptado”, dijo en declaraciones por los medios locales.
En ese mismo sentido, y horas antes del cierre de plazo, el ministro aseguró que el Gobierno argentino continúa trabajando para “lograr el objetivo de restablecer la sostenibilidad de la deuda, volver a poner al país de pie y establecer una relación sostenible y duradera con los acreedores”.
Junto a esta renegociación, el Gobierno enfrenta también la restructuración de los U$S44 mil millones que le adeuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), otros U$S2.100 que le debe al Club de París, y unos U$S6 mil millones de bonos emitidos en dólares pero bajo legislación local, cuyo pago reprogramó sin fecha definida para el año próximo.
