Natalia de la Sota - Durante su paso por la ciudad para presentar un libro sobre su papá escrito por su hermano, Francisco Zanichelli,
“Necesitamos gobernar con el corazón”
La hija de José Manuel de la Sota, que hoy encabeza Defendamos Córdoba y que cada vez mide mejor a nivel provincial y nacional, se refirió al peronismo, a la actualidad, sobre Milei, del DNU 70/23 y tanto másEscribe: Juan Manuel Orbea
DE NUESTRA REDACCIÓN
La visita de Natalia de la Sota a Villa María tuvo un doble significado. Por un lado, llegó para acompañar a Francisco Zanichelli en la presentación de su libro sobre la mirada de José Manuel de la Sota respecto a la política internacional, una obra que recupera pensamientos y registros del exgobernador y los pone en diálogo con una Argentina que atraviesa una profunda crisis. Por otro, la presencia de la diputada nacional cordobesa se produjo en un momento en el que su figura adquirió una creciente proyección política, tanto dentro de Córdoba como a nivel nacional.
Hija de uno de los dirigentes peronistas más importantes de la historia reciente de Córdoba y nieta de Arturo Zanichelli, gobernador radical, Natalia de la Sota reivindica esa doble raíz como parte de una mirada política que busca superar las divisiones tradicionales. Desde su espacio Defendamos Córdoba plantea la necesidad de construir una alternativa amplia frente al Gobierno de Javier Milei, capaz de reunir al peronismo con sectores del radicalismo, el progresismo y otros espacios que compartan un diagnóstico sobre el rumbo económico y social del país.
Durante su visita, además, confirmó que no descarta ser candidata a gobernadora y dejó abierta la posibilidad de participar de una construcción nacional más amplia. Pero, antes que hablar de nombres y cargos, insiste en una idea: “No tenemos que ofrecer una fórmula ganadora. Tenemos que ofrecer un programa de gobierno”. Y resume su posición con una frase que atraviesa toda la conversación: “Quiero ser parte de esa reconstrucción”.
Mirada hacia adelante
-Viniste a Villa María a presentar un libro sobre tu papá, que no trata solo de recordar a José Manuel, sino de recuperar una mirada que, por lo que plantea el libro, sigue teniendo una enorme actualidad.
-Sí, estamos muy contentos porque estamos trabajando con un equipo de jóvenes muy talentosos, entre ellos Francisco Zanichelli, que es el autor del libro, y Gonzalo Fiore Viani. Son jóvenes muy profesionales, muy capaces. Francisco tomó la mirada de José Manuel sobre la política internacional y lo que más nos sorprende cada vez que presentamos el libro es la actualidad de esas ideas. Cuando uno lee muchas de esas cosas parece que José Manuel estuviera hablando hoy sobre Argentina en el mundo, nuestras relaciones internacionales y lo que pasa a nivel global.
-Además aparece algo que tiene mucho que ver con el presente: José Manuel ya advertía sobre el crecimiento de las derechas y las ultraderechas.
-Él planteaba algo que en ese momento todavía no sabíamos que iba a pasar en la Argentina: el avance de las ultraderechas y de regímenes casi fascistas que habían aparecido en Europa, que estaban sucediendo en Estados Unidos y en distintos lugares del mundo. Él decía que había que organizarse, que el centro, la izquierda y todos aquellos sectores que no fueran de esa ultraderecha tenían que organizarse para dar esa pelea porque eso iba a llegar. Y llegó.
-El libro, por lo que tengo entendido, tiene una particularidad: habla del pasado, pero sirve para discutir el futuro.
-Para mí eso es lo más importante. No es nostalgia. No es solamente recordar a José Manuel. Es una mirada hacia adelante a través de su visión no solo de la Argentina, sino del mundo. Muchas de las cosas que planteaba antes de morir, en 2018 e incluso mucho antes, sirven hoy como herramienta para pensar cómo reconstruir la Argentina.
“No quiero tener razón”
-Justamente, usaste una palabra muy fuerte: reconstruir. Porque hoy, desde el lugar que ocupás en el Congreso, después de haber sido concejala y legisladora provincial, estás viendo de cerca una situación económica y social muy difícil. ¿Dónde ves la salida?
-Creo que el año que viene tenemos que lograr una gran síntesis política y social. Y digo política y social porque no alcanza con que los partidos o las fuerzas políticas se pongan de acuerdo. Tenemos que tener también sectores de la sociedad que acompañen convencidos. Y para eso tenemos que ofrecer un camino. No una fórmula ganadora. Tenemos que ofrecer un programa de gobierno, un modelo social, político y económico distinto.
-Porque si la discusión se reduce a quién le gana a Milei, puede pasar que después nadie sepa qué hacer con el país.
-Exacto. Y hay una conclusión muy simple: cuando a la sociedad no le va bien, el modelo económico está mal. Si la gente no está bien, el modelo económico está mal. ¿Para qué tiene que servir un gobierno y sus políticas económicas y sociales? Para mejorar la vida de la gente.
-Y ese deterioro atraviesa a sectores muy amplios, ¿no?
-Hablamos de trabajadores, de la clase media, de jubilados, de personas con discapacidad, de las pymes, de las universidades, de la ciencia y la tecnología. Por ejemplo, 700 mil familias cordobesas de 13 departamentos pueden quedar sin el régimen de zona fría y pagar mucho más por el gas. Las pymes cierran por las importaciones indiscriminadas. Hay gente que pierde el trabajo y no consigue otro. Hay jubilados que tienen que decidir si pueden comprar un alimento determinado. Esto es daño.
-Y te lo pregunto también desde un lugar más personal: ¿no te pesa que muchas veces se diga que ustedes tenían razón cuando anticipaban algunas de estas consecuencias?
-No me alegra tener razón. No quiero tener razón. Quiero que la gente viva mejor. Yo supe desde el día cero que no podía acompañar muchas de las medidas que planteaba Milei, pero no porque quisiera ser opositora por ser opositora. Era porque veía que esas medidas iban a dañar la vida de los cordobeses y de los argentinos.
El 15, al Congreso
-En ese escenario aparece una fecha clave: el 15 de octubre. Hay una sesión especial en la que se va a discutir el DNU 70/23, el endeudamiento de las familias y la situación de las personas con discapacidad. ¿Qué expectativas tenés?
-Primero, alcanzar el quórum. Y después, poder dar el debate. Nosotros hemos pedido esa sesión para tratar la derogación del DNU 70/23, que ya fue rechazado por el Senado, pero que en Diputados nunca logramos reunir los votos necesarios. Yo tengo mucha esperanza de que, después de tanto tiempo y de tanta evidencia de que este DNU ha hecho mucho daño, logremos conseguirlos.
-¿Y hay algo que estás reclamando especialmente a los diputados de todas las provincias, incluidos los cordobeses?
-Si un dirigente dice públicamente que le preocupa la discapacidad, el endeudamiento familiar o cualquier otro tema, tiene que hacer una acción en el mismo sentido. Necesitamos coherencia en la política. Por eso, les pido humildemente a los diputados que estén sentados el 15, den quórum y voten.
-¿Alcanza con expresar preocupación por los medios?
-Hay que acompañar con los hechos lo que se dice. Y ese día no solamente vamos a tratar el DNU. También están los proyectos sobre endeudamiento y morosidad de las familias y el tema de la discapacidad. Hay muchas familias que ya no tienen prestaciones, transporte, escuelas o espacios donde puedan atender a sus hijos. Hay que estar en esa casa, con esa mamá, ese papá, ese hijo, para entender realmente lo que significa.
DNU, Corte y soberanía
-En medio de esto aparece también la discusión por la extranjerización de las tierras y el reciente fallo de la Corte. ¿Cómo se relaciona esa cuestión con lo que estás planteando?
-Yo creo que lo que hay que hacer es derogar el DNU. La Corte no fue al fondo del tema (que permite la venta de tierras sin límite a extranjeros). Falló sobre una cuestión vinculada al proceso, a quién había presentado el amparo y si tenía potestad para hacerlo. El fondo es el DNU 70/23 y eso lo resolverá el Congreso.
-Es decir, aun cuando haya acciones judiciales puntuales, para vos la discusión central sigue estando en el Congreso.
-Por supuesto. Sentémonos, deroguemos el DNU y después discutamos ley por ley. Si hay leyes que necesitan modificaciones, para eso estamos los diputados y los senadores. Lo que no puede hacerse es utilizar un DNU de estas características para producir lo que yo considero una reforma constitucional encubierta. Y para evitar este tipo de cosas, está el Congreso de la Nación.
-Ahí aparece también una cuestión que excede lo económico, que sería el que la misma soberanía está en peligro.
-La defensa de nuestra soberanía política, económica y territorial es fundamental. Yo creo que un gobierno tiene que defender a su pueblo y sus intereses.
-Hablás de soberanía y eso también lleva inevitablemente a mirar lo que pasa en América Latina. ¿Qué expectativa tenés con Lula y con el proceso político de Brasil?
-Tengo mucha esperanza. Ojalá Lula gane, sea en primera vuelta o en el balotaje. Brasil es fundamental para nosotros y tenemos que tener las mejores relaciones posibles. Córdoba tiene una relación muy importante con Brasil y la Argentina también. Además, lo que suceda allí va a tener un impacto regional muy fuerte.
-Y en ese contexto, ¿te preocupa la injerencia de Estados Unidos en la región?
-Sí. Lo que está haciendo el presidente de Estados Unidos es muy fuerte. Por eso, también valoro que Lula haya sido muy firme en la defensa de la soberanía de Brasil, tanto política como territorial y económicamente. Eso es lo que uno espera de un presidente: la defensa absoluta de su pueblo y de su soberanía.
Córdoba y Milei
-Vos sos muy crítica del Gobierno provincial y de su relación con Milei. ¿Qué es lo que más cuestionás?
-Desde el primer momento, el Gobierno provincial acompañó las políticas de Milei. Acompañó la Ley Bases, la reforma laboral y otras leyes que, para mí, restan calidad de vida a los argentinos y a los cordobeses. Yo creo que nadie que fuera gobernador, senador o diputado podía ignorar lo que implicaba la Ley Bases. La sociedad podía no conocer todos sus alcances, pero quienes ocupamos responsabilidades institucionales sí teníamos que saberlo.
-Entonces tu diferencia con el oficialismo cordobés no es solamente electoral.
-No. Es una diferencia política profunda. Yo creo que hay que tener una relación respetuosa con el Gobierno nacional, por supuesto. Pero una cosa es tener una buena relación institucional y otra cosa es acompañar mansamente políticas públicas que dañan a la Argentina.
-En Córdoba se habla mucho de que en 2027 habrá que construir una alternativa competitiva. Pero hay muchas oposiciones y están fragmentadas. ¿Cómo lograr una síntesis?
-Con generosidad e inteligencia de parte de los dirigentes. Tenemos que ponernos de acuerdo en 10 cosas. Hasta podríamos firmar un pacto sobre 10 políticas públicas claras: salud, trabajo, producción, educación y otras cuestiones fundamentales. No vamos a pensar todos igual, eso está claro. Pero sí podemos acordar que hay que cambiar el rumbo económico.
-¿Y eso supone también abrir la conversación más allá del peronismo?
-Hay sectores del radicalismo que piensan de esta manera. Hay independientes. Hay distintos sectores de la sociedad que quieren que cambie este modelo. Yo tengo buena relación con todos los sectores del peronismo, pero no pertenezco a ninguno en particular.
-¿Y Axel Kicillof podría formar parte de esa construcción?
-Yo a Axel lo respeto. Venimos de lugares distintos. Hay que ver cómo se desarrolla todo. Tengo muy buena relación con todos los sectores del peronismo, pero yo no pertenezco a un sector. Si tuviera que decir qué soy, diría que soy delasotista. Esa ha sido mi escuela, mi referente y mi conductor, además de ser mi papá. Después nos tenemos que sentar a charlar todos.
-En Córdoba ya se empieza a hablar de candidaturas. Y vos tenés una experiencia importante: fuiste concejala, legisladora y hoy sos diputada nacional. ¿No descartás ser candidata a gobernadora?
-No descarto la posibilidad de presentarme como candidata a gobernadora. No la estoy afirmando ni la estoy negando hoy. No la descarto. Hay muchos cordobeses para representar, muchos que quieren un gobierno que no avale, no acompañe ni convalide lo que está pasando a nivel nacional. Somos muchos los cordobeses que estamos en otra posición, en las antípodas de lo que está pasando.
-Y también se habla de una eventual fórmula presidencial. ¿Te imaginás participando de una construcción nacional?
-Nosotros, desde Defendamos Córdoba, queremos aportar primero a la reconstrucción de la Argentina a nivel nacional. Por eso me ven recorriendo las provincias. Quiero sumar. No sé si en una fórmula o de qué manera, pero quiero sumar. Quiero que se sepa que hay un peronismo en Córdoba, un justicialismo en Córdoba que quiere acompañar la reconstrucción de una Argentina destruida.
-¿El objetivo hoy es construir antes que definir cargos?
Sí, que es por ahí. Más allá de los nombres y de los lugares, lo que tenemos que hacer es construir una oposición competitiva y, fundamentalmente, una alternativa que tenga un proyecto.
-Vos misma planteás que Milei llegó al poder porque había un malestar muy fuerte con la política tradicional. ¿Qué deberían cambiar el peronismo, el radicalismo y los demás espacios para volver a ser escuchados?
-Lo primero que tienen que hacer es escuchar lo que la gente está diciendo. Y no desde un balcón, un escritorio o un edificio. Hay que salir a la calle. Andá a hablar con una pyme que cerró porque le abrieron las importaciones y ya no puede producir. Andá a hablar con una familia que llega a su casa y se encuentra con que uno de los dos perdió el trabajo. ¿Qué hace una persona de cincuenta y pico de años que queda sin empleo? ¿Dónde consigue trabajo?
-¿Para vos hay una una distancia muy grande entre la política y la vida cotidiana?
-La política tiene que bajar, caminar, mirar a la gente a la cara y dejar de hablarle solamente a la política. Porque muchas veces la política se habla a sí misma. Se mandan mensajes por los medios, se responden entre dirigentes. Y mientras tanto hay familias que están sufriendo.
-Volvemos al 15 de octubre.
-Así es, porque hay que tomar cartas en el asunto. Hay dos cuestiones de esa sesión que directamente pegan en la vida de la gente: el endeudamiento y la discapacidad. Hay que estar ahí. Hay que ver qué le pasa a esa mamá, a ese papá, a ese hijo. Y ni se diga al país, donde buscaremos derogar el DNU 70/23 y salvar el territorio y la soberanía nacional.
-¿Creés que la Argentina se puede reconstruir después de este momento tan difícil?
-Sí. Tengo la esperanza y tengo la certeza de que sí. Si no, la verdad es que no estaría en esto. Estoy poniendo el cuerpo, la cabeza y el corazón. Yo quiero ser parte de esa reconstrucción. Creo que Argentina nunca vivió un momento tan difícil, aunque haya atravesado momentos dificilísimos. Y claro: hay mucho por reconstruir.
-Y en esa reconstrucción aparece también algo que repetís mucho: la necesidad de recuperar la empatía.
-Tiene que haber empatía. Yo escuchaba a Lula decir que le gusta estar con la gente y que por eso gobierna con el corazón. Y decía algo que me parece muy importante: si uno no gobierna con el corazón, que se quede en su casa. Necesitamos gente a la que le duela el dolor del otro. Que le atraviese el dolor ajeno. Si no, nada de esto tiene sentido.
-Entonces, más allá de las elecciones, de los nombres y de las alianzas, ¿qué mensaje le darías a quienes hoy miran con preocupación lo que está pasando?
-Que no pierdan la esperanza y perspectiva de que vamos a poder lograr un modelo de país y una Argentina distinta. No tengo ninguna duda. Pero también va a depender de nosotros. Tenemos que poner el cuerpo, el corazón y la cabeza en esa reconstrucción. Y no tengo duda de que lo vamos a lograr. Tenemos que reconstruir Argentina.
