MANO A MANO - Entrevista al juez Jaime Díaz Gavier, presidente del tribunal que condenó a Luciano Benjamín Menéndez por crímenes de lesa humanidad

La estabilidad jurídica y el valor de las instituciones, en juego

El reconocido magistrado se refirió a intentos de retroceder en materia de Derechos Humanos, a partir de dichos y acciones de representantes del Gobierno nacional. Charla docente con periodistas de nuestra emisora 90.1
lunes, 2 de septiembre de 2024 · 07:00

-Si había una materia en la que Argentina había recibido la aprobación de la comunidad internacional, era la de los Derechos Humanos a partir del Juicio a las Juntas Militares, en el primer Gobierno desde la recuperación de la democracia, con Raúl Alfonsín. Pero en los últimos días, legisladores de La Libertad Avanza visitaron a represores en la cárcel y la vicepresidente Victoria Villarruel pidió nuevos juicios...

-Realmente se están produciendo en la Argentina algunos fenómenos o apariciones políticas impensadas, como si hubiera todo un proceso de desconocimiento y revisión de principios y valores inamovibles, conseguidos con el esfuerzo y el trabajo de la sociedad Argentina. En ese sentido, la manifestación de la vicepresidente de la República en el sentido de restablecer juicios contra personas por delitos cometidos hace más de cuarenta o cincuenta años, realmente sorprende, porque es absolutamente violatoria del Derecho Penal Argentino, como el instituto de la prescripción, que impide absolutamente juzgar hechos consistentes en delitos graves, gravísimos, pero cometidos por personas individuales que, de acuerdo a nuestras leyes, han prescripto. Estos hechos no quedan abiertos para siempre; no puede juzgarse un hecho que ocurrió hace 80 años, por poner un ejemplo extremo. La ley dice que después de 15 años no se puede juzgar a nadie por hechos cometidos que merezcan la pena de prisión perpetua, por ejemplo, o 12 años si son delitos de los llamados comunes, que tienen una pena menor. Entonces, esto de la vicepresidente  es realmente sorprendente, porque quiere decir que nuestra estabilidad jurídica, el valor de nuestras instituciones, puede ser desconocido en cualquier momento.

-Los dichos de Villarruel llegaron luego de la visita de legisladores de su partido a represores presos por haber cometido delitos de lesa humanidad...

-Que esos legisladores hayan ido a visitar, no como personas comunes que tienen derecho a hacerlo con los reglamentos previstos para visitar a otra que está detenida en la cárcel, sino que hayan ido como legisladores... Ir a visitarlos, a sacarse fotografías como si fuera una casi alegre estudiantina, en la que se les ha dado por parte de los detenidos proyectos, resoluciones y proyectos de leyes para que ellos puedan ser eximidos del cumplimiento de la pena que los juicios establecieron, es absolutamente inaceptable en una sociedad que ha establecido principios y valores para el juzgamiento de aquella etapa verdaderamente cruel que sufrió la Argentina.

-Preocupa que desde el mismo Estado se desconozca esa historia reciente, que tiene nombres propios como los de quienes integraron la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas: Ernesto Sabato, René Favaloro, Magdalena Ruiz Guiñazú..., redactores todos ellos del informe “Nunca Más”. O que se desconozca la labor del fiscal Julio Strassera...

-En efecto, en ese momento histórico, después de la dictadura cívico-militar que estableció en el país un terrorismo de Estado, se crea esa comisión que, en definitiva, realiza ese armado del Nunca Más, en el cual se recopilan, se mencionan algunos, muchos, miles de delitos de lesa humanidad. Pero no todos son  delitos de lesa humanidad, sobre los que se provoca una confusión en la gente, que exige hoy que se juzguen todos los hechos como si fueran de lesa humanidad.

Díaz Gavier, en su despacho, en la ciudad de Córdoba

-Aclarémoslo.

-El delito de lesa humanidad es cometido por personas desde el Estado y en cumplimiento de un plan sistemático de exterminio de personas que eran determinadas como enemigas. Ese delito lesiona no solo el derecho que toda persona tiene, incluso quien haya cometido los peores y más graves delitos previstos en nuestro Código Penal, sino que lesionan a la humanidad toda, lesionan principios generales de la dignidad humana; en definitiva, derecho a la vida, a la opinión política, a la actividad política sin que ello implique un riesgo o tener que ofrecer la vida en aras de eso. Esos delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, a diferencia de los otros que -como decía recién- pueden ser cometidos por una banda armada de delincuentes que cometieron delitos muy graves, pero eran conjuntos de personas civiles que salieron y cometieron delitos. Pero en los delitos de lesa humanidad no era una banda organizada, sino que eran grupos organizados de personas que desde el Estado salieron a cometer delitos peores o iguales que los delitos de los delincuentes de bandas armadas. Los cometían desde el Estado. Era el Estado, que se convirtió en un delincuente y que cometía crímenes como los delincuentes, y el Estado tiene otra responsabilidad. Yo alguna vez dije que el Estado tiene que ser mejor que los particulares, porque es la organización que una sociedad se ha dado para regir las relaciones entre las personas y de las personas en relación con las autoridades, al Gobierno y a las instituciones mismas del Estado. El Estado no puede cometer los mismos o peores delitos de una banda de subversivos. El Estado no puede salir a combatir el delito cometiendo delito, por eso los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles. Y fueron juzgados por un sistema judicial propio del Estado de Derecho, respetando todas las garantías que toda persona tiene a exigir cuando en un proceso judicial se juzga su conducta... Además, la Argentina se ha sometido a un sistema internacional de juzgamiento de aquellos delitos cometidos en violación a los derechos humanos y tiene la obligación de juzgar los delitos de lesa humanidad, pero si juzgara hechos prescriptos para esos mismos tratados internacionales, el Estado argentino estaría violando y desconociendo el orden internacional.

-Afortunadamente, todos los procesos de juzgamiento de los responsables de torturas, desaparición de personas, apropiaciones de bebes..., se hicieron a la luz del día, fueron televisadas; es decir, de cara a la sociedad...  Un proceso transparente que hace verdad esa frase suya que dice que fueron tribunales de justicia y no de venganza...

-Verdaderos juicios a las personas que cometieron estos gravísimos delitos de lesa humanidad. Eran de tal gravedad y había tal fundamento jurídico y legal contra ellos que era como imposible pensar que alguien pudiera intentar que se revisen sus actuaciones. Incluso, la enorme mayoría de ellos, de los que fueron visitados por los legisladores, como se recalca todos los días en la prensa, están detenidos por violación a los derechos humanos, como la desaparición de personas, algo dramático, trágico. Ese Estado terrorista dio en llamarlos “desaparecidos”. Los desaparecidos, efectivamente, nunca más aparecieron. No se supo nunca más de la suerte corrida por aquellas personas y, en esa condición, son delitos llamado permanentes. En la teoría en la Doctrina Penal son delitos que se están cometiendo el día de hoy; se están cometiendo en este mismo momento, porque siguen desaparecidos. Y un grupo de legisladores elegidos por el pueblo, en el marco de una democracia llena de problemas como la que tenemos, pareciera que pretende huir del presente llevándonos al pasado.

 

AQUELLA AUDIENCIA EN VILLA MARÍA - El juez vino a escuchar a la víctima

La edición de elDiario del 21 de mayo de 2015 decía: “Histórico - Una audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad se realizó ayer en Villa María”. El título principal llevaba una frase de la villamariense sobreviviente de un campo de concentración, Marta Zandrino: “Las heridas de La Perla siguen abiertas”.

En efecto, el Tribunal Federal presidido por Jaime Díaz Gavier se había constituido en esta ciudad.

Marta estuvo detenida un año y medio. Al borde de la muerte, solo recibió la solidaridad de otras presas políticas. "Las heridas sangran. Estoy con vida, escapé de las manos de la muerte. Las heridas de La Perla están abiertas", dijo la mujer desde la silla, debido las heridas causadas por los represores y la falta de atención médica durante su detención.

Este medio también reseñaba entonces: “Entre las gestiones que hizo Irene, la mamá de Marta, estuvo la carta que personalmente le mandó a Luciano Benjamín Menéndez, el jefe del Tercer Cuerpo del Ejército que comandó las tareas de represión en el centro del país.

Menéndez le contestó que liberaría a su hija ‘por razones humanitarias’ y atendiendo al ‘pedido de una madre’, pero no porque lo merezca ‘una delincuente subversiva’”.

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