Bibiana Fulchieri es fotógrafa, periodista y escritora, y habla de su carrera, la que la llevó a escribir “El Cordobazo de las mujeres” y más

Imagen, palabra y compromiso social

Ella es, además, una militante social y de la mujer, y siempre estápor las causas justas, trabajando por los derechos de la gente, con sus mejores aliadas: la cámara y las palabras
lunes, 3 de junio de 2024 · 08:33

Bibiana Fulchieri nació en 1959, en Río Cuarto.  Desde muy pequeña nació en ella la pasión por la fotografía. Quizás se debe a la escuela primera a la que asistió, y que era  “muy progresista donde me tocó estudiar, y que además estaba junto a un centro penitenciario para mujeres”. Ahí comenzó su interés por las imágenes y por la lectura, algo que lograría fusionar en perfecto equilibrio en el futuro. En ese colegio descubrió, además, el valor y la importancia de lo colectivo, porque las maestras habían creado una cooperativa escolar y se establecieron en una parte de lo que era el Convento del Buen Pastor. La pasión por el estudio le nació ahí y lloró mucho cuando tuvo que dejar ese lugar.

“Yo tuve conciencia del Cordobazo mirando la cara de mi mamá cuando escuchaba la radio y las cosas que ahí se decían de lo que estaba pasando”.

Ahí, todos los viernes, había un club de las vocaciones tempranas, con clubes sobre distintas actividades. Y ella se anotó en el club de fotografía “porque, desde muy criatura, uno de mis hobbies era ver fotografías de los álbumes familiares, y era una pasión”. La maestra resultó ser la esposa del presidente del club de fotografía de su ciudad natal, la convenció de entrar en u concurso, y ganó. Desde ese momento, la fotografía sería parte fundamental e ineludible de su vida. Tras terminar el secundario decidió estudiar Ciencias de la Comunicación, enfocada hacia lo periodístico, y la foto, y pronto encontró trabajo en prensa, en el diario Puntal. Tenía apenas 19 años.

“A mí me interesó la búsqueda de mujeres que estuvieran absolutamente imbuidas en los ideales de los años 60, que son los mismos ideales que seguimos teniendo hoy en día en Argentina y en el mundo”.

De ahí su carrera despegó y comenzó a trabajar en varios medios, como en Prensa y Difusión del Gobierno de Córdoba, y en Buenos Aires, a distancia para Clarín, La Nación y  varias revistas del Grupo Atlántida. Durante este tiempo comenzó a pulir su pasión por el reportaje gráfico e incluso comenzando a escribir los reportajes, además de hacer las fotos. Como uno que hizo sobre una comunidad aborigen en Jujuy, y que le enseñó a la fotógrafa Annemarie Heinrich y que le abrió las puertas de una importante exposición, y de la vocación de la fotografía como reportaje documental. Luego vino una vida a través del lente y las palabras que desembocaron hace 6 años en un libro, “El Cordobazo de las mujeres”, y luego, un documental, “Las brujas del Cordobazo (basado en su libro, pero con una mirada algo distinta, con guion de ella misma) sobre un acontecimiento, el Cordobazo, que cambió el destino del país y cuyo contexto tiene varias similitudes con lo que se vive hoy en día.

 

-Bibiana, ¿cuáles fueron tus primeros trabajos importantes con la fotografía y el trabajo periodístico?

-Desde que comencé a trabajar en el Puntal, y haciendo trabajos más personales. Y luego- en Prensa y Difusión de la Provincia, donde tomaba fotos más conceptuales, y ahí fue que comencé a buscar mi camino en la foto, que me ha llevado hasta donde estoy, habiendo trabajado para innumerables medios gráficos nacionales a través del fotorreportaje. Yo estudié en plena dictadura y comencé a trabajar cuando comenzó otra vez la democracia. Es decir, en plena primavera democrática. Ya desde 1984 comencé a tomar fotos y escribir al mismo tiempo. Por un lado, lo  hacía para la prensa y, por el otro, mi trabajo personal, más documental, con el que gané muchos premios y que me abrieron puertas para ser corresponsal de varios medios gráficos.

 

-Vos eras muy chica cuando sucedió el Cordobazo”, tendrías 10 años, no más. ¿Qué recuerdos tenés de esos días? ¿Cómo los vivió la Bibiana que todavía niña, pero que ya tenía la pasión por la imagen y la fuerza documental que esta tiene?

-Yo tuve conciencia del Cordobazo mirando la cara de mi mamá cuando escuchaba la radio y las cosas que ahí se decían de lo que estaba pasando. Yo le preguntaba todo el tiempo qué pasaba, porque yo era muy amante de los medios de comunicación y oía noticieros y leía mucho,  revistas de todo y libros que no eran para mi edad; me interesaba saber todo. Yo me di cuenta de lo que sucedía en Córdoba esos días y que era muy grave lo que pasaba, porque mi madre escuchaba la radio  con una cara distinta.

 

-Es curioso, tu recuerdo sobre el Cordobazo es tu madre, una mujer, quizá la más importante en tu vida, para luego hacer un libro sobre ese suceso y las mujeres que no tuvieron el protagonismo que se merecían. ¿Cómo nace la idea de hacerlo?

-Primero hice un trabajo sobre las mujeres del mayo francés. Intenté buscar fotos de ese movimiento que fueron tapas y tratar de compararlas con nuestro mayo francés, que sería el Cordobazo, precisamente. Logré contactar con Caroline de Bendern, esa mujer y modelo francesa que fue la cara y tapa de todas las revistas del mayo francés, aunque no estuvo ahí en apoyo del movimiento estudiantil, sino en apoyo a las manifestaciones pacíficas contra la guerra de Vietnam, porque ella vivía en San Francisco y pertenecía al movimiento hippie. La foto que le tomaron fue un azar, malinterpretada. Ella fue María “Nené” Peña, la líder bancaria del Cordobazo.

 

-Así que una hippie y una modelo francesa que confundieron con una estudiante en París nos lleva a Nené Peña y Córdoba capital. Por cierto, la dos fueron “la chica de la bandera”, y ambas protagonistas de ese 1969.

-Sí, Nené Peña, nacida en Villa Nueva, ya era una conocida líder sindical de los bancarios. Ella y su mamá fueron pioneras en la participación política de las mujeres. Su madre fue una de las delegadas de Evita para salir a hablarle a las mujeres y empadronarlas porque se venía el voto femenino. Y Nené la acompaña y supo lo que significaba ese trabajo. Peña hizo un trabajo excepcional como sindicalista y como trabajadora bancaria, y es una de las principales protagonistas de mi libro. Fue la primera de formar parte de un directorio, que fue el banco antecesor de lo que es hoy el Banco de Córdoba.

 

-Bueno, entrando ya en materia de lleno en el Cordobazo, ¿cuál sería el rol y la importancia de las mujeres en ese histórico suceso?

-Absolutamente gravitante y trascendental. Por eso, cuando yo me di cuenta de que se venía el 50º aniversario, después de haber hecho el reportaje del mayo francés, me dije: “¿Qué estoy haciendo buscando mujeres ahí y no me pregunto dónde están las mujeres del Cordobazo? ¿Cómo era posible que no me hubiera dado cuenta antes?” Ahí me puse a buscar, como una posesa, fotos e información para hacer un suplemento y que cuando llegara el aniversario pudiera venderlo.  Fue de verdad una labor muy ardua.

 

-¿Cómo fue  la labor de comenzar a buscar algo que quizá sería imposible encontrar?

-Pasé por todos los escollos posibles. No estaban esas mujeres en las fotografías que se publicaron, pero sí estaban. Y cuando las encontraba en los archivos, no tenían ni nombre ni apellido. Es como que no les daban importancia. Lo mismo en los archivos de Córdoba y de Buenos Aires. En el Archivo General de la Nación me dijeron que, si ahí no estaban, era porque a la Nación no le interesaba guardar esa memoria.  Es una cruel realidad. Así que me volví a Córdoba, me fui al Museo Provincial de las Mujeres y expuse este proyecto para ver si les interesaba editarlo. Y el libro “El Cordobazo de las mujeres”, y luego el documental basado en el mismo, “Las brujas del Cordobazo”,  son apenas el punto de partida, porque yo, desde hace tiempo, estoy trabajando para crear un archivo con las efemérides con nombres y número redondos, bien documentado. Es un trabajo hormiga, por mi cuenta y a mis tiempos, porque es sumamente importante y une cuatro cosas que me apasionan: fotografía, historia, memoria y género.

 

-¿Y cómo ha sido este último mayo, recordando el Cordobazo, tu libro y ahora, con la proyección de tu documental? Por lo que tengo entendido, ha sido muy movido.

-Has sido un mes absolutamente excepcional. Empecé el 1 con el Día del Trabajador porque en el libro hay muchas trabajadoras. Y dos presentaciones diarias casi todos los días, y vistas a muchos lugares y varias ciudades de la provincia y el país.

 

-Una de ellas fue Villa María, la semana pasada.

-Sí. Fue maravillosa mi visita. Sucedió algo excepcional, que fue una semana de conmemoración del Cordobazo. Quienes me acompañaron lo hicieron mañana, tarde y noche. Quiero agradecer especialmente a Elvio Toscano y a Eduardo Belloccio, quienes me llevaron a la Universidad, donde tuve un encuentro con estudiantes, y luego estuve en la UEPC, donde se exhibió la película y tuve una charla con los docentes. Mucho entusiasmo y vínculos que seguro me harán volver pronto;  sobre todo, hablar de las militancias con las mujeres. Porque se ha avanzado mucho, pero sobre este tema es que hay mucho camino por recorrer. El mensaje del libro y de la película es muy esperanzador, a pesar de la época y de que este signo de los tiempos, vaya por otro lado.  Yo creo que mi libro y la película te dicen de alguna forma que la lucha ante la injusticia siempre se da en las calles.

 

-¿Qué queda del Cordobazo hoy? Sobre todo, teniendo en cuenta que  hoy en día hay varias similitudes respecto a los preámbulos de ese suceso.

He sido fotógrafa de las marchas en defensa de la cultura y, luego, en defensa de la universidad y la educación pública. La primera fue tan espontánea y fructífera que a los dos días se bajó del DNU la quita del Fondo de las Artes y lo del INCAA; y la otra, aunque no ha logrado todo el presupuesto que necesita, algo se ha conseguido, sobre todo la visibilidad y la adhesión de la gran mayoría de la población y de distintos cuadros políticos. Fueron marchas históricas y absolutamente transversales. Una de las grandes lecciones del Cordobazo es que se pueden enfrentar las injusticias mediante la acción colectiva. Y además, la gran unión entre estudiantes y obreros, más los que se fueron sumando. Porque lo que pasó en la dictadura de Onganía fue un hecho premeditado, y después sucedió lo que pasó a raíz de la muerte de Mena. Y también en esos días nació un ‘nosotros’, con la idea de ser un nosotros transformador. Y por eso el libro y la película calan muy hondo en los que vivieron aquel suceso histórico. Y bueno, lo que hizo el 50º aniversario de aquello es que metió en agenda a las mujeres que ya vienen siendo protagonistas a raíz del movimiento feminista, el aborto y el “Ni Una Menos”.

 

-¿Qué tipo de mujeres buscaste para que fueran protagonistas de tu libro?

-No busqué mujeres que hubieran estado ahí en las marchas y en las manifestaciones un día, eso no me interesaba. A mí me interesó la búsqueda de mujeres que estuvieran absolutamente imbuidas en los ideales de esos años 60, que son los ideales que seguimos teniendo en la Argentina y en el mundo.

 

-¿Qué similitudes les ves al Cordobazo con los tiempos que estamos viviendo, donde el salario no alcanza para llegar ni a mitad de mes, donde hay tanta hambre? ¿Y qué papel tendrá hoy la mujer hoy en la solución de todo esto?

-Se dice que el Cordobazo empezó por el tema de los salarios de los obreros, que eran los mejores pagos, que eran los de Luz y Fuerza, SMATA y la UTA, con sus respectivos líderes, Tosco, Torres y López, las caras visibles, por el tema de las quitas zonales del salario y el sábado inglés; y los estudiantes, por  los derechos que les sacaron de la reforma universitaria del año 18. Pero no fue una cuestión salarial. A mi manera de ver, fue la necesidad de recuperar la democracia  y la verdadera libertad -no la que te venden hoy -, fundamentalmente. Una lucha donde estuvieron obreros, estudiantes, organizaciones de base, territoriales, los curas del tercer mundo, la Iglesia, que fueron grandes paliativos cuando por decreto cerraron los ingenios azucareros de Tucumán, que causó una gran hambruna, como la que se está viviendo hoy. Ayer lo hablaba con gente en la presentación del documental y todos coinciden en que hoy hay muchos más motivos, y más graves que todo eso,  para que ocurra otro Cordobazo, y a nivel nacional. Y sí, creo que las mujeres, hoy más que nunca, serán protagonistas de una solución a esto que en tan pocos meses se ha creado.

 

-Bueno, por último, me gustaría tu opinión sobre la compleja y difícil situación que estamos viviendo en el país a pocos meses de iniciar el nuevo Gobierno.

-Este, a diferencia del Gobierno de Onganía, es un Gobierno elegido democráticamente. Sin embargo, si empezamos a ver cuántos sectores afecta, en mayor o menor grado, todas estas medidas que estamos, y no voy a decir viviendo, sino sufriendo, y yo incluida, es tremendo. No es un sectorcito, una pequeña parte. Son muy pocos lo que no sienten tocados, para mal, de alguna manera u otra. Cuando se habla de que este Gobierno aboga por menos Estado, yo digo que es al contrario, que hoy hay más Estado, pero para mal, y para muy pocos. Con un ataque particular a las mujeres preocupante. Pero ya se sabe de lo que ellas son capaces, vaya, de lo que somos.?Las mujeres siempre estuvieron en todas partes y no van a dejar de estar en esta. Ellas son la primera línea de contención, ni qué decir en el tema del hambre, en las escuelas, en todo. Las mujeres serán tan o más importantes en lo que suceda ahora que en el Cordobazo. Y serán muchas más.