Entrevista a Nahum Mirad
“Más allá de épocas y gobiernos, había una política de Estado”
Es profesor en la Universidad Nacional de Villa María y secretario general la Asociación de Docentes e Investigadores de la casa de altos estudios. Da clases en la Licenciatura en Desarrollo Local y Regional y también dicta un Taller de Integración y Planificación...Cree que en Argentina hay “un consenso” en torno a un modelo educativo “que arranca con la Ley Avellaneda, Mitre, Sarmiento, Yrigoyen, Perón...”. “Son distintas visiones del país que han ido todas abrevando en un modelo”, afirma. Y sostiene que se ha puesto en discusión ese modelo
-Venimos de una semana en la que se desarrollaron dos jornadas con medidas de fuerza en las universidades nacionales ¿Cuál es el panorama que se puede esperar en lo sucesivo?
-Por un lado, estas dos últimas jornadas de paro, el 11 y el 12 de esta semana que pasó, se dieron a raíz de que para la semana anterior estaba convocada una reunión paritaria, acordada previamente con la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano, a cargo de la ministra Sandra Pettobello. A esa reunión que, como digo, estaba acordada, directamente no asistió la patronal. No asistieron los representantes del Estado, sin ningún tipo de explicación. Entonces se definió ir al paro de dos días. La medida se cumplió, pero desde entonces tampoco hubo comunicación desde el Ministerio, con lo cual estamos ante un panorama realmente incierto.
- “No se trata solamente de los cinco premios Nobel. Eso es quizás la punta de una pirámide que existe y que tiene una base enorme”.
-¿Cómo se sale de esta suerte de laberinto?
-Bueno, de nuestra parte, abiertos al diálogo. Cuando hablo de nuestro lado, me refiero a las federaciones universitarias que -esto es importante que se sepa- estamos conformadas en un Frente Sindical Universitario, gremial universitario, con lo que estamos actuando en un marco de unidad, todas juntas: Conadu, Conadu histórica, la Federación Argentina de Trabajadores de las Universidades Nacionales, FEDUN (la organización de los trabajadores de las editoriales universitarias), Fagdut (la Asociación Gremial de Docentes de la Universidad Tecnológica), ADA (la Agrupación Docentes Argentinos)... Al frente se ha integrado inclusive a la FUA (la Federación Universitaria Argentina), que nuclea a nuestros alumnos. Y estamos esperando esa convocatoria, pero ya previendo que la lucha, la movilización y el paro probablemente se profundicen en las próximas semanas.
“Las universidades, muchas, han ido suspendiendo o reduciendo servicios como, por ejemplo, el uso de la electricidad, el uso del gas, el uso de instancias de seguridad, el uso de Internet...”.
-Más allá de que la contraparte no asistió a la última reunión, ¿dónde radican las diferencias?
-Hay que decir que las diferencias no radican exclusivamente en lo salarial. Pero, en ese aspecto, hasta ahora hay un reconocimiento del Gobierno de un retraso del 40%. Para nosotros, la cuenta es superior al 50%, solamente desde diciembre a esta parte. Se trata de un reconocimiento parcial, digamos, así como existe un reconocimiento en el caso del Presupuesto Universitario del orden de 300 por ciento, que terminó en un arreglo del 270%, del cual, vale la pena mencionar, aún no se desembolsó ni un peso. Sumado a ello, no se llama a paritarias. Y, además, hay todo un discurso antisindical, antitrabajador...
-Que se explicita en el capítulo laboral de la llamada Ley Bases...
-La Ley Bases hasta ve como causa válida de despido la participación en protestas gremiales... Porque estamos ante un proyecto político-económico que necesita que el mundo del trabajo, el mundo de las personas que estamos en relación de dependencia, sindicalizada, con los derechos o parte de los derechos reconocidos, tanto como las personas que aspiran a ingresar a ese mundo, se desintegre. O sea, hay un proyecto político que quiere la desintegración del movimiento obrero y trabajador organizado en Argentina, al que ve como escollo, lo ve como una molestia. Y nosotros entendemos que probablemente sea el último factor de articulación de lo nacional o de resistencia ante embates favorables a las multinacionales, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que les posibilita tener beneficios por sobre las Pequeñas y Medianas Empresas, por sobre las empresas nacionales en general. Entendemos que, ante ello, el último escollo que tienen es el movimiento obrero organizado. Entonces, bueno, es una situación en la que, más allá de lo puntual de las universidades y la educación toda, hay una situación en general en cuanto al movimiento obrero, y es que estamos en una disputa fuertemente política.
-Usted encabeza el gremio de los docentes y los investigadores de nuestras universidades. Y hago un alto para preguntarle especialmente por la situación de ellos en medio de esta situación, marcada por la decisión política de eliminar el Ministerio de Educación...
-La situación de los docentes y los investigadores es bastante compleja desde el punto de vista de su sueldo, pero también desde el punto de vista de las condiciones laborales, al no tener presupuesto. Las universidades, muchas, han ido suspendiendo o reduciendo servicios como, por ejemplo, el uso de la electricidad, el uso del gas, el uso de instancias de seguridad, el uso de Internet... O sea, los servicios que pagan las universidades están sin financiamiento por parte del Estado. Es decir que no solo hay recorte de los salarios, sino de las condiciones laborales. Pero, por otro lado, se fue reduciendo de manera drástica el presupuesto para investigación y nuevas incorporaciones de investigadores al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Se está en una situación de profunda crisis que está llegando al límite de sus posibilidades y entendemos que parte del proyecto político tiene que ver con la destrucción del sistema de ciencia y tecnología, que tiene una capacidad demostrada de dar respuestas estratégicas. Es decir, no es solo contra los trabajadores, sino que es un programa que busca que se diluya, que no exista ciencia y tecnología, independientemente de todos los avances en la materia que hubo en los últimos 30, 40, 50 años en la Argentina: la tecnología satelital, medicina, biotecnología, biología... Tenemos vacunas desarrolladas contra el cáncer..., y con todo el saber creado por el Estado. Se va a realizar una transferencia de recursos al sector privado, además de dejar al país sin resistencia estratégica, sin capacidad de seguir desarrollando la tecnología nuclear, lo mismo que la tecnología satelital, que sabemos que Argentina la tiene y es vanguardia, con una fuerte participación de la universidad pública...
-En cada rincón del mundo hay un profesional argentino reconocido...
-Nosotros vamos a encontrar arquitectas y arquitectos que son egresados de la universidad pública haciendo obras monstruosas, de vanguardia. Vamos a encontrar ingenieras e ingenieros trabajando en programas satelitales de otros países, que pasaron por la universidad pública. También profesionales vinculados a la medicina. No se trata solamente de los cinco premios Nobel. Eso es quizás la punta de una pirámide que existe y que tiene una base enorme. Hace unos años, Carlos Bilardo, médico él, hacía una analogía entre el fútbol argentino y el modelo universitario argentino. El ex-DT de la selección decía que Europa veía que su fútbol menguaba a medida que los clubes se iban transformando en sociedades anónimas, en un negocio. Explicaba que dejaron de ser potrero, cerraron los potreros, las factorías de jugadores. ¿Por dónde va a pasar el fútbol?, se preguntaba. Va a pasar por África y por Sudamérica, donde existen los clubes, donde los chicos y las chicas van a practicar deporte, donde se trabaja el tema salud, educación... Es tan grande la base de la pirámide, al ser una cosa que no es privada, que nos posibilita tener después una buena selección de buenos jugadores. Europa dice: “bueno, yo tengo plata y los compro”. Pero a sus selecciones cada vez les cuesta más ganar. Bueno, la educación argentina, al ser gratuita en todos sus niveles, incluido su modelo universitario, hace que todos tengan acceso, cientos, miles... En el mundo, somos uno de los países con más alta tasa de alfabetismo. Y si uno pusiera la tasa de alfabetismo versus el PBI, evidentemente estamos por encima de la mayoría. Somos un país con un PBI relativamente bajo y con alto nivel de educación. Y eso es posible por el rol que ha jugado el Estado: un sistema de una base muy ancha, que termina en una universidad abierta, pública, gratuita, que nos permite generar muchos profesionales, muchos científicos, mucho conocimiento al servicio del crecimiento de la sociedad...
“Por supuesto que es un modelo perfectible..., pero esto que están haciendo es tirar el agua de la bañadera con el chico adentro...”.
-¿Cree que eso se termina?
-Con el modelo que hoy se está impulsando vamos a perder esa capacidad que tiene el país de generar ciencia y tecnología basada en lo público. Este modelo educativo que tenemos tan incorporado, uno podría pensar que es de derecha o que es de izquierda... Hay un consenso que arranca con la Ley Avellaneda, Mitre, Sarmiento, Yrigoyen, Perón... Son distintas visiones del país que han ido todas abrevando en un modelo. Si hay algo que tiene consenso en nuestro país es el modelo educativo abierto, en donde todos fuimos a la escuela con guardapolvo, seamos de la clase social que seamos, porque está basado en una educación masiva capaz de dar respuestas a gran cantidad de personas que ingresamos al modelo educativo. Entonces, con esta visión de libre mercado, de un capitalismo que no tiene parámetro en el mundo, porque nunca se aplicó, se rifa, se vende, se regala una historia de excelencia educativa, tan solo por el hartazgo de la gente con la clase política.
-Pero es mucha la gente que lo entiende. La movilización más masiva en contra de las intenciones del Gobierno fue la que se llamó en defensa de la educación y la universidad pública...
-Y no es casual la respuesta masiva, porque ese consenso, más allá de las épocas y los gobiernos, se había transformado en política de Estado. Por supuesto que es un modelo perfectible, que la distribución de las universidades no es pareja, que en el centro del país hay muchas, que hay muchos que empiezan la universidad y no todo el mundo termina... Es perfectible, pero esto que están haciendo es tirar el agua de la bañadera con el chico adentro. El que sea perfectible no quiere decir que tenga que destruirse.
-En definitiva, lo que usted dice es que se ha puesto en discusión un modelo educativo que contaba con un consenso amplio en la sociedad...
-Efectivamente, está en discusión el modelo educativo y está en discusión cuál es el rol de los trabajadores organizados en esta cuestión. Eso, en primer lugar. Y después, el retraso que está habiendo en el salario de los universitarios, algo que entendemos como una inquina especial, algo en particular de este Gobierno con las universidades, sus docentes, sus investigadores, sus estudiantes...
-Señalan a las casas de estudio como “lugares de adoctrinamiento”...
-Y no pocas veces han dicho que las universidades son espacios de adoctrinamiento. Pero si uno se pone a ver, este país tuvo gobernantes de un signo político y del otro, salidos todos de las universidades públicas. O al menos una buena parte de sus gobernantes salió de la universidad pública. Si hay un adoctrinamiento o un plan de adoctrinamiento, está fallando, evidentemente, porque si hay diversidad entre los egresados es la misma diversidad que se da en la universidad, y forma parte de las posturas de cada uno, en el marco de entender que el debate, la discusión, es un factor educativo. Adoctrinamiento sería que no haya diversidad. Adoctrinamiento sería que una o dos visiones se impongan como las únicas. Y precisamente, una de las características de nuestro sistema educativo es que es diverso, que aparecen distintas miradas, visiones diferentes. Uno puede cursar una carrera y un profesor o profesora le puede decir una cosa, mientras otros le dicen otra, pero la capacidad de un alumno de aprender y de educarse tiene que ver con poder integrar todas esas miradas.
