Carlos Maslatón – El analista, mediático, político y tuitero, habla en exclusiva para elDiario tras su visita la semana pasada la ciudad

El último de los liberales (de verdad)

Tras su paso por Villa María, tras participar en una disertación hace pocos días en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), el polémico y sagaz liberal hizo un repaso de su vida, la Argentina y también de la difícil actualidad

Escribe: Juan Manuel Orbea

El abogado Carlos Maslatón comenzó a tener presencia en la opinión pública en los últimos años por varias razones. Además de hombre de leyes, egresado de la UBA, es analista financiero, panelista de televisión, tuitero -oráculo de muchos en temas económicos y políticos- y experto en bitcoins, entre otras cosas. Su figura cobró relevancia en tiempos de pandemia, junto a Javier Milei, con quien en un principio fueron juntos en el movimiento libertario que se alimentó del descontento de la gente que creció en esos tiempos. Incluso, además de un ferviente defensor del libre mercado, de lo privado en detrimento de lo público y el Estado -aunque hoy matiza este último punto- fue un militante anticuarentena. Pero mucha agua ha pasado desde ese entonces.

De origen judío, cuya familia llegó de Damasco, entró en la política en sus tiempos universitarios. Ahí creo junto a otros compañeros la Unión para Apertura Universitaria (UPAU), brazo político-juvenil de la UCD, partido liberal conservador fundado por Álvaro Alsogaray. Fue concejal por ese partido en la Ciudad de Buenos Aires, entre el 1987 y 1991, pero de pronto dejó la política para trabajar en el sector privado, donde su pasión por el ámbito financiero lo llevó a ser un experto en esta área -sin ser economista- y crecer profesionalmente. Patagon fue una de las empresas donde trabajó, que luego fue adquirida por Banco Santander, donde fue despedido luego de varias discusiones y entró en litigio. Finalmente, llegaron a un acuerdo económico.

Sin embargo, tras unos años, la política estuvo nuevamente a la vuelta de la esquina. En el medio conoció el bitcoin y terminó siendo un gurú del mismo. Fue parte del partido Unión por todos y firmó una carta para que los productores agropecuarios no pagaran los impuestos. Con el UPAU buscó ser diputado federal en 2013, pero abandonó su candidatura par unirse al Partido Liberal Libertario. Ahí comenzó su relación con Milei, que se rompe tras exigir una interna para elegir a los candidatos a presidente. El actual presidente se la negó, argumentando que no era parte del partido. Rompe relaciones y comenzó a ser crítico de su exaliado. Su figura se volvió muy popular tras incorporarse como panelista regular en Duro de Domar, de C5N, donde más allá de reafirmar su liberalismo ideológico, se mostró abierto a otras ideas, incluso acercándose de cierta manera a lo nacional y popular; tanto, que incluso dijo haber votado a Sergio Massa. Ha seguido en esta línea, y hoy es uno de los más críticos de las políticas de Javier Milei.

 

-Hola Carlos, quería saber, primero, cómo fue que comenzó todo esto. ¿Dónde empezó tu camino hacia el lugar en el que ahora estás, siendo un referente liberal, pero con un diálogo abierto y constructivo con quienes serían tus antagonistas?

-Mi camino en la política empieza, en realidad, con una idea personal que tenía de armar una agrupación universitaria con todas las universidades argentinas que tuvieran ideología liberal. Esto lo hice entre el 82 y el 83, con la UPAU. Empezó en la UBA, pero se expandió por todo el país. Éramos una máquina electoral de ganar elecciones, en una época en que el liberalismo no era aceptado, y sí muy rechazado. Pero encontramos la forma política sin esconder nuestra ideología, a través de consignas electorales y confrontando con el adversario, por ejemplo, con la Franja Morada, la UCR en los 80. Ganamos como 50 centros de estudiantes, gobernamos varias facultades y fuimos muy importantes en la FUBA. Iniciar este movimiento estudiantil fue parte estratégica de iniciar mi carrera política, y fue absolutamente premeditado.

 

-¿Y cuándo das el salto a la política partidaria fuera de las aulas?

-A mediados de los 80, supe que era el momento de hacerlo. Todos los que estábamos en UPAU nos afiliamos a la UCD. Los más jóvenes se quedaron en la universidad y los demás militamos en el partido. Y éramos lo suficientemente fuertes para competir en las internas del mismo. En una de esas salí candidato a concejal por la Ciudad de Buenos Aires y fui votado, quedando segundo en la lista. Ahí estuve cuatro años.

 

-Sin embargo, de pronto, mientras tu carrera política llevaba un firme camino ascendente, decidiste casi de la nada dejar la política e ingresar al sector privado.

-Así es. La verdad, ocurrió algo que no tenía previsto, que fue mi retiro de la política y trabajar en la iniciativa privada, y básicamente dedicarme a los mercados financieros. Siempre fue una pasión para mí la economía y las finanzas. Así que en el 91 dije “no hago más política”. Se lo comuniqué a amigos y al periodismo, y aunque seguí de alguna manera en contacto con la política, toda la década del 90, e incluso como hasta ahora, la he dedicado a los mercados financieros. Ocurre que yo tengo una visión política de la vida y siempre he seguido los acontecimientos, y los comento.

 

-Será por eso que te has convertido en un tuitero empedernido, seguido por miles, además de tus análisis en programas de televisión y en diferentes medios.

-Ocurrió que después de unos años de silencio, comencé a participar en los foros de internet y chats, los preblogs serían, a partir de que ya comenzaba escribir en varios medios. También estuve un tiempo en XAPO, donde fui jefe de la tesorería y comencé con el tema de los bitcoins, tema del cual hoy creo ser un experto.

 

-Antes estuviste en la iniciativa privada, contame un poco de esa etapa en tu carrera.

-Por una casualidad, fui parte de Patagon durante 3 años, hasta que nos compra el Banco Santander, de España. Fue la primera gran venta de una empresa tecnológica de Argentina por un banco extranjero, y operábamos incluso en México, zona que me encargué yo de armar. Y donde prácticamente vivía la mitad del tiempo, y que tanto me gusta.

 

-Ahora, tu intervención en los medios y en las redes sociales, y  por ende, tu visibilidad, da un giro con la llegada Facebook,  Twitter y otras plataformas, por lo que tengo entendido.

-Tal cual. Eso me dio más presencia. Yo participaba en las charlas y discusiones por estas redes sociales, sobre todo por diversión, y obviamente para sentar posición política y económica. Yo estoy hoy acá porque escribo en Twitter, por dar opiniones en las grandes redes, sobre todo de economía y por haber trabajador en el mundo financiero.

 

-Durante la pandemia fuiste militante anticuarentena, ¿por qué?

-Yo pongo de ejemplo la postura de México, que para mí fue la correcta. Obviamente, son países distintos, porque allá el nivel de pobreza es muy grande, endémico, desde hace muchos años, aunque AMLO ha mejorado mucho la situación -para lo que se supone que es un Gobierno de izquierda es un gobierno brillante- y van por buen camino con el triunfo de Claudia Sheinbaum, con gran trayectoria académica y política, y seguro seguirá por el mismo camino exitoso de AMLO. Allá tienen una gran informalidad laboral, y había que dejar trabajar a esa gente en pandemia. Acá debió suceder igual. De México hay mucho que aprender, un país con una cultura e historia impresionante, que acá no tienen idea lo que es. Yo conozco mucho ese país, sé de lo que hablo. Ellos tuvieron dos crisis muy grandes, las del 82 y la del 95, y aprendieron muchísimo de eso, y no van a volver a cometer los mismos errores que hicieron. No como acá, que seguimos repitiéndolos una y otra vez.

 

-Ahora retrocedamos, ¿cuál es tu opinión del crack del 2001?

-El 2001 fue el típico crack financiero capitalista deflacionista y recesivo. Fue similar al que se dio después, en el 2008, en el mundo, y casi igual al de 1929, en Estados Unidos. 

 

-¿Y qué lo provocó? ¿Se pudo haber evitado?

-No lo provoca nada. Lo provoca un agotamiento del mercado, y los valores de las cosas que suben en términos reales. Donde esa subida de los valores bursátiles, de los bonos y propiedades se fueron acompañando de una acumulación de deuda, lo que llaman el leverage financiero. Cuando los mercados corrigen, es inevitable que lo hagan a la baja, porque no hay más compradores que puedan sostener los precios. La deuda en la sociedad empieza a tener más peso que los activos, y es cuando empieza el proceso deflacionista y recesivo.  En una parte de esta etapa se genera la corrida bancaria, y ahí tiene que primar la habilidad del Banco Central o del jefe de política económica para manejarla.

 

-Es evidente que faltó alguien con esa habilidad.

-En Argentina no tuvimos a nadie que supiera manejarlas, todo lo contrario, se asustó más a la gente. El 2001 pudo haber sido más leve, inevitable era, pero con buen manejo financiero se pudo haber evitado la confiscación de los depósitos. Y también tiene que ver que acá no aprendemos de los errores. Además, el Banco Central tenía, por la ley de convertibilidad, prohibido hacer un salvataje bancario, y al no poder emitir ni para financiar el gasto público ni para salvar a los bancos, tantos los bancos como la gente quedaron desguarnecidos por esa ley, y sin dólares, mucho menos. Lo que acá no entienden, y aquí entra el tema de la dolarización, es que Estados Unidos ve mal que un país tenga en su plaza local depósitos en dólares, porque en el caso de una crisis financiera, nadie puede salvarlos, y esto es muy importante saberlo.

 

-Hablame del kirchnerismo, resultado casi inevitable de ese crack.

-Yo, a mitad del 2012, estuve plenamente seguro de que estuvimos en un piso histórico en el país. Es decir, la fundición existió, se licuó gran parte de la deuda. El país se hizo un 80% más barato en dólares porque subió de 1 a 4, y los precios no subieron por la recesión extrema que había y la confiscación de los depósitos. Tanto Duhalde como Kirchner tuvieron la suerte de agarrar a la Argentina en un piso. Aunque Néstor creyó que el autor de la recuperación económica era él, y quedó eso en la historia, para los que lo recuerdan. A cualquiera que estuviera ahí le hubiera ido igual de bien, el país no podía salvo ir para arriba. Si hubiera sido yo presidente, me habría ido igual, o mejor. Fueron 10 años de éxito y el país que más creció en el mundo. Igual, un acierto del kirchnerismo fue haber cancelado la deuda con el FMI, para no verlos más, pero Macri los trajo de nuevo. Aunque, igual, el cepo del 2012 fue la ruina del Gobierno de los Kirchner.

 

-Pero Macri no ayudó nada, al contrario, empeoró todo, con más deuda y fuga.

-Sí, Macri lo empeoró, porque exacerba la política monetaria, pagando una tasa de interés en moneda local para transmitir la sensación de que los intereses subían más que el dólar, en la repetición de lo que históricamente se llamó, la “bicicleta financiera”. Acumula deuda y por eso termina mal todo. Y después, Alberto Fernández, que iba a derogar todo eso, no hace nada, y continúa como si nada.

 

-Pero a Fernández, más allá de los errores evidentes, le tocó una pandemia y la peor sequía de la historia moderna.

-Sí, eso es una realidad. El tema es que Macri subió con casi nada de deuda y la aceleró. Y ahora, la deuda es insustentable. O la cortan ahora y no se emite más, o el país va entrar en un problema muy serio.

 

-Ahora, es inevitable el tema Milei… Fuiste su aliado y, ahora, su más acérrimo crítico.

-Lo conozco hace 11 años, sé bien como es él y su pensamiento. He tenido coincidencias y no. Él supo que escribía bien de él y me pidió colaboración. Por eso fuimos juntos en la campaña. Pero él tiene problema con personas de perfil alto junto a él, aunque estas no amenacen sus ambiciones. Así, de un día para otro me hizo saber, a través de su hermana, Karina Milei, que no debería estar más ahí. Por esta razón, desde hace 2 años, no estoy en La Libertad Avanza. Y el tema de la interna fue una consecuencia de eso.  Igual, pensamos muy diferente.

 

-¿Cuál es la diferencia entre tu liberalismo y lo que estamos viendo hoy en el Gobierno?

-Milei, en economía, no es muy liberal. Le gusta controlar los mercados, o cree que puede hacerlo. Es muy diferente lo que él declara a lo que hace. La política del actual Gobierno es antiliberal, y es la causa del fracaso de, por lo menos, esta etapa inicial. Milei no es una persona tolerante, sino todo lo contrario. Además, no pagó ningún costo por el balotaje y el apoyo de Macri, quien supuso sería compensado, pero no pasó.

 

-¿Y cómo ves la crisis económica y social que vivimos?

-Se agotó este primer experimento económico de Milei, está terminado. Tiene una gran contra, porque al contrario de Kirchner, que entró con un piso de mercado, él entró en un techo de mercado. Este hizo un tope y van a caer, y con una economía inconsistente, como la que tiene ahora, la caída es inevitable.?Por eso va a tener que hacer un cambio, si no será peor. No creo que el Gobierno caiga, pero tiene que cambiar la política económica. Lo de Petovello y el hambre lo veo como algo moralmente grave; en sí, no lo es, pero sí en un contexto donde se supone que esas cosas no tenían que pasar. Evidentemente, ha habido un caso de corrupción, hasta ellos lo dijeron, denunciando a un funcionario propio ante la Oficina Anticorrupción.  Se tiene que investigar todo.

 

-¿Es la solución Struzenegger, que entra al Gobierno con un cargo muy particular?

-No, le fue muy mal con Macri. De ahí quedó resentido con el Estado. Entonces, pretendió estudiarlo y hacer algo bastante simple, que puede hacer un estudiante de la Facultad de Derecho, que es ver los organigramas gubernamentales, las misiones y funciones de los ministerios. De acuerdo a lo que cada uno hace, fue tachándolos. Vio qué competencias tienen y, en un lado, puso las que deben existir y las que no. A partir de ahí, fusionó con un marco de normativa derogatorio, y lo mismo hizo con varias leyes que no sabía que existían. A Macri le propone hacer el mega DNU, pasando por arriba del Congreso, y ese es el primer error técnico a partir de una megalomanía de poder y decir que todo eso está mal. Todas las veces que yo vi esto se dio contra la realidad. Porque derogás una ley que le pega a un montón de leyes más. Es un trabajo para juristas, ni siquiera para un grupo importante de abogados. Quisieron tocar el Código Penal y el Código Civil, un absurdo. Son áreas de legislación, pero el contenido lo hacen los grandes juristas. El cargo que le dan ahora es una suerte de ministerio de desrregulación y desburocratización, y esto en ninguna parte del mundo funcionó antes.

 

-Para vos, que los conocés bien, ¿quién manda en realidad, Javier o su hermana Karina?

-Si yo tuviese que definir al actual Gobierno, en términos de ciencias políticas como de derecho constitucional, diría que el Poder Ejecutivo es bicéfalo, donde tenés un presidente votado popularmente y una presidente nombrada por el mismo presidente que fue votado, y con una facultad única, que es el poder de veto. Karina tiene poder de veto sobre políticas y sobre personas.

 

-Por último, ¿dónde te vamos a ver de ahora en adelante?

-No me van a ver en la política, sino hablando de ella. En los medios estaré mucho menos. A partir de 1 de julio hablo sobre todo por Twitter y otras redes. Y sí,  responderé invitaciones de universidades, como hizo el honor la Universidad Nacional de Villa María de invitarme.

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