Mano a mano con Carlos De Falco

“En la Municipalidad hay que poner un piso para empezar de nuevo”

Presidió el Concejo Deliberante, fue intendente de manera interina y ahora ocupará un lugar en el Directorio del Ente de Deporte y Turismo. Sospecha que el Estado municipal deberá afrontar una deuda descomunal. Milei, los gobernadores, el peronismo y “cuando las bases se quiebren…”

-Lo daba como retirado de la función pública y… ¿cómo es esto de su designación en el Ente Villa María Deporte y Turismo?

-El Ente se rige por la ley de sociedades comerciales, como el Mercado de Abasto o el Parque Industrial. Son sociedades donde el Estado tiene la mitad más uno y designa al presidente y a los miembros del Directorio, en acuerdo con las partes. Deporte y Turismo tiene su presidente, que es Alejandro Mana, y también tiene un Directorio, en el que semanas atrás se dio la renuncia de la doctora María José Güelfi y el intendente Eduardo Accastello me solicitó que ocupase ese lugar.

-¿Se va una abogada e ingresa un abogado?

-Sí, pero es una mera coincidencia. No se requiere ningún título profesional para ser miembro del Directorio; es una casualidad.

-Insisto: se veían caras nuevas en la gestión…

-Bueno, yo pienso igual que Eduardo, en el sentido de que esta es una gestión que hay que encarar con gente nueva. Nosotros venimos desde hace muchos años trabajando en la función pública y me parece que era momento de dar un paso al costado, pero no en la política sino en la función pública. Sin perjuicio de ello, vengo asesorando al intendente a pedido de él en algunas cuestiones puntuales donde uno tiene muchos años de experiencia, ya que he pasado por muchos cargos de la función pública en la ciudad. Y en algunos temas puntuales, siempre conversamos. Y de política, también conversamos. Bueno, surgió esa vacante y a él le pareció que yo debía ocupar ese lugar, que no es un lugar en sí mismo en la administración pública. Y además no tengo inconveniente alguno en leer contratos que se vayan a firmar en materia de turismo y deportes, para poner un granito de arena y que la gestión de Mana siga siendo exitosa, ya que la ciudad realiza mucho en esas áreas.

-Me dice que habla de política con el intendente. ¿Qué opinan en esas charlas de lo que se vive hoy en la Argentina?

-Bueno, yo voy a hablar de lo que yo pienso, no voy a involucrar al intendente con mis pensamientos. En 30 años de profesor, siempre enseñé que nosotros, como ciudadanos, tenemos derechos, pero también tenemos obligaciones. Y una de las obligaciones es respetar a las autoridades. Lo que nunca llegué a imaginar,  siquiera, es que una autoridad no iba a respetar a los ciudadanos. Me llama poderosamente la atención, para decirlo en términos coloquiales, la falta de respeto que tiene el presidente de la Nación hacia las demás instituciones, hacia quienes fueron elegidos para integrarlas, electas además a través de la Constitución Nacional. Decirles “ratas inmundas”… Y ese desprecio que tiene por el peso argentino, el desprecio que tiene por las provincias, que son preexistentes a la Nación, son las dueñas de la Nación, son las que la crearon… Un desprecio particular y evidente no solamente porque no se reúne con los gobernadores, sino que no viene a las provincias y realiza cinco viajes al exterior si contamos el actual a España. Y no va allá en función de jefe de Estado, sino a realizar acciones personales, inclusive a inmiscuirse en asuntos internos de los otros países, en algunos casos. Eso realmente es espantoso. Y yendo un poco más a la política, está a la antípoda de lo que uno puede pensar o querer que sea parte de un Estado. Yo soy profundamente nacionalista, porque vengo del Movimiento Justicialista, entonces yo nunca podría idolatrar a Margaret Thatcher o aplaudir la visita de David Cameron a las Islas Malvinas. Eso me parece otro espanto, realmente una bofetada para los que murieron en Malvinas, para los que murieron en el ARA Belgrano, para los que murieron después de Malvinas y para los que sobrevivieron en el continente después de darlo todo. Un espanto que pretenda que se sancione una Ley Tierras que permite extranjerizar grandes extensiones, sobre todo en la frontera. Es una locura.

-¿Y en materia económica?

-Con la política económica tampoco comparto nada, porque yo soy profundamente keynesiano. Yo creo en el consumo interno, creo en la defensa del capital nacional. Soy capitalista, pero nacional. Y creo que el capital debe dar ganancias a quién es titular del capital, pero también debe cumplir una función social que es dar trabajo con retribución justa e ir desarrollando un país en el que entremos todos; no un país para que tres millones solamente vivan bien... Es la primera vez que yo veo en las calles a los pequeños y medianos empresarios, en el Congreso, pidiendo por favor que no aprueben la Ley Bases; es una cosa inédita. Además, reitero, en el peronismo tenemos ideas centrales, como la no intervención en asuntos externos, y este presidente ha insultado al presidente de Chile, al presidente de Colombia, al de Bolivia, al de México, se ha alineado con los sionistas (porque una cosa es el Estado de Israel, una cosa es la religión y otra cosa son los sionistas), que forman parte de una cuestión interna del Estado de Israel. Pero, además, ha hecho enojar a los chinos, que no sé qué decisión van a tomar con los yuanes: si tiene que devolver esos cinco mil millones no sé qué va a pasar.

-Hay observadores que señalan que esos viajes al exterior y los arrebatos verbales encubren una política que ejecutan otros desde la oscuridad y el anonimato (no tan anónimo).

-Y… uno ve que mientras va pasando todo lo que estamos citando en la economía, van pasando muchas cosas: se ha nacionalizado la deuda de las importaciones y se van generando una serie de hechos económicos absolutamente perjudiciales para la gran mayoría de los argentinos. Mientras, un periodista le pregunta al vocero Manuel Adorni por dónde van los gastos de los viajes y dónde están los perros…

-¿Se le puede poner coto desde la política?

-Hay un hecho cultural que ha ido horadando la sociedad, que está cansada de que los gobiernos, desde hace 12 años, no den respuesta adecuada a la economía de cada uno. Y este descontento, ayudado por las redes y otras herramientas modernas, hicieron que la rebeldía sea ser de derecha, de ultraderecha, algo nunca visto aquí, y pusieron a Javier Milei como presidente. ¿Cómo se combate eso? Para mí, la única manera es la política y hoy es realmente difícil. Los gobernadores deberían jugar un rol fundamental; creo que son los que están en mejores condiciones de imponer una estructura nueva que pueda hacer frente a este tipo de Gobierno. No me refiero a una cuestión bélica, me refiero a una cuestión política, a presentar otro proyecto de país, que es posible. Evidentemente, hay una crisis muy grande en los partidos. El que se podría mantener más o menos en pie es el peronismo, pero también está bastante dividido. Quizás sea momento de pensar en otro tipo de alianzas, de estrategias, porque a mí me parece que otro país es posible. Yo no creo que la gente piense que las tarifas estaban bajas y que hay que sufrir un poco… ¿Cómo es eso? No hay que sufrir nada. De todas maneras, sospecho que las cuestiones económicas van a empeorar aún más y esto es un juego de resistencia. Y no se sabe hasta cuándo van a resistir las bases. Cuando las bases se quiebren, veremos qué pasa.

-El peronista Daniel Scioli acaba de decir que al presidente hay que darle el Nobel de Economía…

-Me produce mucho dolor, me hace mal escucharlo. Me rompí el lomo, le hice la campaña en Córdoba para que fuera presidente… Hablé con él de tantas cosas… Yo no creo que sea deshonesto, pero la verdad que no puede haber una frase más infeliz que esa.

-¿Cómo ve los primeros meses de Accastello en la Municipalidad, en medio de la crisis económica?

-Creo que en esta etapa hacía falta alguien con experiencia, como Accastello. Nunca más oportuno que él fuera intendente y buscara gente que renovara, comprometida con las instituciones locales, que diera aire en este momento. A mi criterio nosotros tenemos dos problemas que complican bastante las cosas; por un lado, lo que venimos hablando de la economía nacional, cuyo producto bruto viene en picada y eso repercute en el movimiento de la ciudad, en el comercio, en los trabajadores, en la Municipalidad. Porque todo eso que se va achicando afecta las arcas municipales. Así y todo, Eduardo ha dicho que va a continuar con obras públicas con recursos propios. Y no solamente el Túnel. Esa es solamente una, porque cree que hay que terminarlo para que sea una vía hacia la gastronomía, que la gente de los pueblos venga a verlo y de paso coma en algún establecimiento nuestro, como ocurrió cuando se hicieron obras en la costanera o con el mismo Subnivel y el Parque de la Vida. Un intendente tiene que hacer crecer la ciudad, tiene que desarrollar la ciudad, pensar en la Ciudad Judicial, por ejemplo. Y esa es la función de Accastello, no la de ocuparse solamente de barrido, limpieza y alumbrado, como es la idea que tiene el Gobierno nacional para los municipios. Por otro lado, hay una deuda que es muy importante en la Municipalidad. Se está terminando el Balance y va a surgir una deuda enorme, mayor a la que el intendente ya venía intuyendo y que el Estado municipal tiene que enfrentar. Porque el Estado municipal no es la contadora fulana. Y eso complica la dinámica que siempre tuvo la Municipalidad de Villa María con su acción, con sus obras. Hoy se está, diría, en una etapa de normalizar la situación; de poner un piso para empezar de nuevo.

Más de