Entrevista / Luis Negretti, rector de la UNVM

“Vamos a bregar para que la Universidad continúe abierta”

El miércoles, la mayoría de los rectores del país van al Parlamento de la Nación para plantear que con la asignación de recursos que prevé el Ejecutivo, las casas de altos estudios podrán funcionar durante dos meses o dos meses y medio, como mucho
lunes, 8 de enero de 2024 · 08:14

-Me gustaría comenzar explicando al lector la situación en la que se encuentra el sistema universitario argentino y la Universidad Nacional de Villa María, en particular, a partir de las últimas decisiones legislativas adoptadas por el Gobierno nacional.

-La situación universitaria y la de Villa María en particular creo que se pueden definir con la palabra “incertidumbre”.  Porque no hay definiciones respecto del Presupuesto 2024. Lo que se ha decidido es reconducir el presupuesto, lo que significa aplicar los mismos importes para 2024 que fueron dedicados en 2023. Esto, en términos gráficos, sería como decirle a una familia que tiene que afrontar este año con el mismo sueldo que tuvo el año pasado, después de un 2023 con mucha inflación, que se aceleró muchísimo durante los meses de diciembre y enero... Y bueno, lo tiene que afrontar con el mismo sueldo que tenía a principios de 2023, algo que es prácticamente imposible. Como han dicho otros colegas, no permitiría más que el funcionamiento durante dos meses, dos meses y medio de la Universidad, como mucho. Por lo tanto, es una situación de mucha incertidumbre, de mucha complejidad. En ese sentido, el día miércoles a la tarde, la mayoría de los rectores del país vamos a asistir a una reunión en el Congreso de la Nación, donde nos van a recibir algunos diputados a quienes vamos a plantear la problemática. No obstante ello, las autoridades nuevas, encabezadas por  el secretario de Educación y el subsecretario de Políticas Universitarias, se han reunido con nosotros y han receptado nuestras inquietudes. Ellos se comprometieron a trasladarlas, pero sabiendo que las resoluciones finales se toman en Presidencia y en el Ministerio de Economía.

“Seguramente tanto trabajadores docentes, no docentes, haremos un esfuerzo enorme para mantener la Universidad de puertas abiertas...”.

-Hay quien afirma que están siendo empujadas al arancelamiento.

-Hay un impedimento, que tiene que ver con lo que establece la Constitución Nacional en términos de la gratuidad de las universidades y también lo que dice la Ley de Educación Superior. Pero hay, además, un indicio, que es la Ley  Ómnibus que impulsa el presidente en el Congreso de la Nación, donde hace referencia a las universidades y ratifica la    gratuidad de las mismas. Y cuando regula la potestad de las universidades para cobrar aranceles a los estudiantes extranjeros, creo que tiene que ver con una equivocación, un error que planteó Patricia Bullrich cuando era candidata a presidenta, diciendo que la mitad de los estudiantes de las universidades argentinas eran extranjeros. Es algo totalmente erróneo. Los estudiantes extranjeros pueden llegar a representar un 3% o 3,5% en algunas universidades. Y menos todavía, por ejemplo, en la nuestra, en las mediterráneas, las que no están cerca de las fronteras o que no están asentadas en ciudades grandes, donde el índice es menos del 1%. Nosotros, de estudiantes extranjeros, podemos llegar a tener un pequeño puñado. Aunque quisiéramos, no podríamos arancelar. No podemos requerir por parte de nuestros estudiantes ningún emolumento o aporte o tasa retributiva o arancel.

“Si se ratifica la continuidad del presupuesto de 2023 para 2024, va a ser imposible para nosotros sostener particularmente los precios que teníamos (en el Comedor Universitario) hasta el año pasado”. 

-¿Qué va a pasar con las obras que están en marcha en el Campus y en otras sedes?

-Respecto de las obras de infraestructura, también la definición está dada por la palabra “incertidumbre”. En un principio, como regla general o como regla absoluta, quiero decir que el presidente había dicho que la decisión era paralizar toda la obra pública, pero luego se dejó entrever que las obras públicas financiadas con aportes de organismos internacionales podrían seguir y terminarse. En el caso de la Universidad de Villa María, tenemos obras con aportes internacionales  que están a punto de finalizarse; están alrededor del 87% al 90%. En el Campus tenemos el edificio de aulas que va a unir las carreras de Artística de Música y Diseño y la obra del Centro de Salud. Esas son tres obras muy importantes que están muy cerca de terminarse. Y si se aplica este principio de que al ser obras financiadas por organismos internacionales (en este caso la Corporación Andina de Fomento) puedan terminarse... Sería una real pena que estando tan cerca de su finalización quedarán allí paralizadas, porque la Universidad las necesita y mucho. Distinto creo que va a ser el destino de la obra del edificio de Investigación, que es una obra que había sido acordada con un costo de cinco millones de dólares. Se había presentado el proyecto y estábamos autorizados para licitar, pero estimo que esa obra no se va a poder realizar, aunque esa área es muy importante, porque contaba además con una planta piloto, un espacio adecuado para los investigadores e investigadoras locales. La verdad que es una pena que esa obra no se concrete. También tenemos la ampliación de laboratorios, que tiene financiación internacional, pero todavía no ha sido licitada... Vamos a esperar instrucciones, porque no hay autoridades todavía nombradas en la materia que puedan dar respuestas a estas inquietudes. Solamente están las líneas técnicas, con las cuales venimos trabajando con el Gobierno anterior y, bueno, hasta que no haya un secretario de Obras Públicas que tome este tipo de definiciones,  no vamos a saber con certeza cuál es el destino de las obras que están en marcha como de las obras que estaban asignadas a la Universidad y todavía no habían sido licitadas ni adjudicadas.

-Tuvieron que abandonar el edificio que albergó la sede de la UNVM en Córdoba.

-Pero eso no tiene nada que ver con la situación económica.  La mudanza tiene que ver con el vencimiento del contrato de alquiler del edificio que la Universidad alquiló en los últimos diez años aproximadamente y la decisión de los locadores de no seguir alquilando sino de venderlo. Por eso fue que hace un tiempo empezamos a buscar un nuevo lugar y  encontramos algo mucho más virtuoso que un lugar, como lo es la asociación con otra institución como lo es el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba, que  estrenó una nueva sede y tenía la anterior vacía. Entonces generamos un convenio que genera articulaciones entre las dos instituciones y que a su vez nos permite utilizar su edificio importante en la calle Vélez Sarsfield. Este entendimiento nos permite disponer del inmueble a un precio mucho más bajo de lo que significa un alquiler.

-Preocupa al estudiantado qué va a pasar con el Comedor Universitario...

-Ciertamente que el comedor universitario es un acompañamiento a estudiantes, docentes y no docentes, que resulta muy costoso para el presupuesto de la Universidad. Si se ratifica la continuidad del Presupuesto de 2023 para 2024, va a ser imposible para nosotros sostener particularmente los precios que teníamos hasta el año pasado. Vamos a tener que adecuarlos a los precios que se ven en el mercado. Esto es verdaderamente perjudicial para los estudiantes, porque normalmente un estudiante universitario pasa muchas horas en la Universidad y la posibilidad de poder almorzar por un precio más que razonable, de tener un almuerzo nutritivo y equilibrado, era una verdadera ventaja y claramente que no lo vamos a poder sostener porque, como dije, implica un esfuerzo presupuestario que la Universidad no puede lograr,  porque no va a estar en condiciones.

-¿Y qué va a pasar con las residencias universitarias?

-También pasa algo parecido. Hasta ahora los aportes que realizaban los estudiantes eran, no digo, simbólicos, pero no iban de la mano con lo que significaba para un estudiante el mantenimiento de los costos de las residencias. Seguramente deberemos hacer ajustes en los aportes que hacen los estudiantes para que haya un equilibrio, para poder, aunque sea sostener los espacios con los que cuentan. Recordemos que  la Universidad cuenta con 80 plazas para estudiantes y 8 plazas para docentes.

-Tomando en cuenta lo que estamos hablando, no resultan extraños los comentarios que se escuchan entre alumnos, en el sentido de que “serán inevitables las tomas en las universidades”...

-Respecto de las medidas que pueden darse, la verdad que nosotros tenemos como premisa acordar con los distintos gremios, tanto docentes, no docentes como los estudiantiles, que son los centros de estudiantes, que la Universidad pública se tiene que mantener abierta. La premisa es que la Universidad permanezca abierta. La mejor forma de demostrar la importancia, la significancia, el aporte que la Universidad le hace a la comunidad, es una Universidad funcionando a pesar de las dificultades. Seguramente vamos a hacer todos los esfuerzos posibles. Si éramos austeros, redoblaremos la austeridad para sostener la Universidad con las puertas abiertas. Las medidas que se pueden tomar después tiene que ser circunstanciales y acotadas en el tiempo; no pueden ser medidas por tiempo indeterminado. A nosotros nos preocupa no solo la desfinanciación de los gastos de funcionamiento, sino que nos preocupa el congelamiento de los salarios de los trabajadores, tanto docentes como no docentes. Se está anunciado que no va  a haber ningún tipo de aumento y en un contexto de inflación galopante el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores se va a ver drásticamente disminuido. Nosotros también tenemos una componente docente que viaja fundamentalmente desde Córdoba, pero también desde otras ciudades como Río Cuarto, como Rosario, Buenos Aires..., que son los menos estos últimos, pero que también los hay y también de Villa María, que con el correr de los años empezaron a viajar a dar clases a Córdoba, a San Francisco, a Villa del Rosario, y la verdad es que con los costos del combustible y del transporte público, sumando al congelamiento de los salarios, hace que sea una ecuación bastante compleja de poder sobrellevar. Seguramente va a haber medidas gremiales, pero, repito, nosotros vamos a bregar por sostener la Universidad abierta, utilizando las mejores estrategias. Porque entendemos que la educación es un derecho. No lo entendemos nosotros, sino que lo dice la Constitución, lo dicen las leyes,  lo dicen las convenciones internacionales. Y acceder a la misma es fundamental para nuestros jóvenes. Por lo tanto, seguramente tanto trabajadores docentes, no docentes, haremos un esfuerzo enorme para mantener la Universidad de puertas abiertas y seguir produciendo conocimiento y seguir vinculándonos con la comunidad.

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