Rosana Calneggia
“La casta gobierna y está intocable”
La secretaria general del gremio de prensa, miembro de la intersindical de mujeres, da su visión crítica sobre las medidas que toma Milei. Espera el paro del miércoles y da un panorama preocupante sobre las obras socialesLos cambios bruscos que pretende hacer el nuevo Gobierno nacional en la vida laboral, económica, social y cultural en el país, afectan a millones de argentinos y argentinas que reciben el impacto de diferentes maneras.
Rosana Calneggia, la primera mujer en encabezar el sindicato de prensa de Villa María, se ve atravesada por varios de estos “cambios” que ella titula como “atrasos”, analizando cada caso que conoce como pocos en la ciudad.
Es que Calneggia no solo es una mujer periodista que militó en política y es sindicalista, sino también conoce bastante sobre las obras sociales sindicales, que hoy se encuentran en riesgo, y también forma parte de la intersindical de mujeres, que pelea por derechos que Javier Milei busca borrar de un plumazo.
“Atrasa cien años”
-¿Cómo tomaste los dichos de Milei en Davos sobre el feminismo?
-En realidad, el presidente atrasa cien años, no solo en los conceptos, sino en los proyectos, con el DNU y la Ley Ómnibus. En Davos no hizo más que reflejar esos conceptos que son de final de siglo XIX.
Es conocida su misoginia, la mostró en toda su campaña electoral y previo a eso, también como diputado, así que no sorprende.
Negar la desigualdad de género es como negar la diferencia de clases. Es una falacia. Él reivindica un sistema capitalista, desde una escuela que no ha tenido muchos éxitos como la austríaca. Y el capitalismo cuando surge, no solo marca una división del trabajo privado-público, también le dio al varón la tarea productiva y de proveedor, entonces el proletario va a la fábrica y la mujer se debe quedar en el espacio doméstico, a cuidar de ese trabajador que tiene que estar bien comido, con la ropa limpia para volver a trabajar. Esto mientras ella se queda reproduciendo, ocupando otro lugar. Esa fue la división primigenia del capitalismo. Y es tan evidente la división, la desigualdad, que con el tiempo y con la lucha feminista vamos tratando de marcar, que el presidente no puede ser tan primitivo de negar que dentro del capitalismo no solo hay desigualdad de clases, sino de género.
Él tiene una construcción alejada de la realidad, pero va profundizando eso a tal punto que la Ley Ómnibus remplaza el concepto de violencia de género por el de violencia familiar. Nada es casualidad.
-Pero hay una ola que viene con gente que avala esto. ¿Qué lectura se hace cuando esto sucede y los derechos se van afectando?
-La realidad es que hace un mes que está, y aunque no gobierna él, sino los grandes grupos financieros internacionales, lo que creo que todavía es que hay una luna de miel, como pasa con cualquier gobierno recién electo.
El paro del 24 no es solo un paro de los asalariados, sino que será contundente con gente de todos los sectores, el informal, los empobrecidos, los colectivos culturales, los movimientos feministas… Es una posición que va más allá de la parlamentaria, hacia un gobierno que prometió eliminar la casta. La casta terminó siendo el pueblo, los asalariados, las mujeres, los pobres, los trabajadores de la cultura. Terminó siendo ese el ajuste. Y la casta está intocable. La casta gobierna.
-El ataque a la cultura va de la mano con el ataque al feminismo…
-Este gobierno atenta contra todos los fondos de la cultura popular, contra el teatro, la música, el cine, contra todas las artes.
La cultura generó productos con características feministas, en defensa de derechos, desde obras, películas. Y atacar a la cultura popular es atacar a la idiosincrasia de nuestro pueblo. Y en la idiosincrasia hay un sector importante de la población que salió a la calle por las mujeres que eran asesinadas, golpeadas, y luego por la libertad de elegir sobre nuestro cuerpo, la igualdad salarial.
Esto también implica desfinanciar, acallar voces dentro de la cultura popular. Y, por otro lado, el Gobierno cambia la Ley Micaela para que no haya formación en género; elimina la Ley de los Mil Días, que protegía a las embarazadas, y en la reforma electoral, no está la obligatoriedad del cupo de género. Elimina en el acceso a la política.
Es bastante grande la afrenta cultural contra todos los sectores y, particularmente, contra las mujeres y trabajadores.
“No distribuyen”
En diferentes empresas de comunicación, muchos trabajadores de prensa continúan con asambleas porque no hay respuestas y los sueldos quedaron atrasados.
Calneggia conoce el paño no solo como secretaria del Cispren, sino también como dirigente sindical que viene desde hace años con estas luchas.
-No es nuevo el problema paritario para los trabajadores de prensa, pero en este contexto, ¿es más complicado?
-Desde que ganó las elecciones Milei estamos en mesa paritaria, y a pesar de la devaluación y la inflación, la contrapropuesta de las empresas es cero.
El nuevo ministerio no interviene a favor de los trabajadores, solo se sienta, entonces la paritaria se transformó en una discusión administrativa.
En 2023, las grandes empresas periodísticas de Córdoba hicieron ganancias millonarias con la pauta del Estado. Los primeros planeros del Estado son los medios y, sin embargo, ahora dicen que tienen crisis y no tienen plata. Hicieron ganancias, pero no distribuyeron.
En el sector cooperativo sabemos que la situación es diferente, pero en los grandes como Clarín, Telefe y Puntal en el interior, no hay crisis. Solo han aprovechado esta nueva política para aggiornar a sus trabajadores. Entonces cuando no hay empleo, se cae el salario, se empeoran las condiciones, el trabajador trabaja en las condiciones que puede. Y sucedió lo mismo cuando asumió el macrismo.
La otra parte que sí nos preocupa es el sector autogestivo, porque no hay políticas a nivel nacional y no sabemos si el INAES va a desaparecer. Y la desregularización del papel complica porque, si antes Papel Prensa hacía lo que quería, imaginate ahora que tiene la libertad de precio. Esto afecta a un montón de diarios y revistas del interior del país.
-¿Se notan los despidos?
-Hay ofrecimiento de retiro voluntario en algunos medios del interior, pero terminan siendo retiros compulsivos porque son bajo presión. También en Córdoba hay rumores de venta de grandes medios al Grupo Galperín. También hay preocupación por futuros despidos.
“Competencia desleal”
La obra social de Prensa de Córdoba es una de las tantas que observan con preocupación la desregularización de Milei y quedan a merced de lo que se resuelva con el Decreto de Necesidad y Urgencia.
-¿Cuánto están afectadas las obras sociales sindicales con las nuevas medidas?
-El DNU que todavía está vigente vuelve a la desregularización total e incluye a las prepagas con libertad de precios.
Las prepagas pasan al sistema solidario de las obras sociales sindicales, lo que significa una competencia desleal absoluta, con la libertad de cobrar lo que quieran. Y las prepagas van a tener el subsidio del Estado en los medicamentos de alto costo, algo que se construyó con un fondo de los trabajadores. En definitiva, los trabajadores terminan subsidiando a las prepagas.
Las obras sociales nos regimos por el aporte de salarios o monotributistas, y no es justo que tengamos el mismo sistema que la medicina privada, que lo único que buscan es hacer dinero. Así es imposible sostener el sistema de salud.
Esas mismas empresas son dueñas de las clínicas, así que están de los dos lados del mostrador.
Va a ser muy difícil sostenerse. Asalariados con salarios congelados, monotributistas que pagan más al Estado, empresas que van a dejar de aportar... Todo implica menos ingresos para las obras sociales sindicales. Esto es absolutamente perjudicial.
-¿Ya se vio mucho en poco tiempo este cambio?
-En poco tiempo ya hubo muchas consultas de gente de prepagas que buscan pasarse a las obras sociales por los costos, pero estas solamente pueden cubrir a asalariados o monotributistas.
-Hay una caída en la medicina prepaga, pero en el tema de número y concentración de la salud, no podemos competir. Es injusto poner en el mismo sistema o legislación a las prepagas que a las obras sociales sindicales, porque nosotros nos regimos por aportes y contribuciones, mientras ellos cobran un plan plateado entre 80 y 100 mil pesos por mes.
Va a ser difícil, pero en materia laboral y seguridad social no está todo dicho. Y el paro del 24 creo que será contundente, así que esperemos que la clase dirigente esté a la altura. Hasta ahora parece que no lo está.
“Principio de resistencia”
Calneggia ya participó de otras movilizaciones que se realizaron en contra del DNU y la Ley Ómnibus. No obstante, aunque entiende que el próximo miércoles la medida de fuerza será “contundente”, es consciente de que la lucha en las calles debe continuar.
-¿El paro del 24 es un punto cúlmine o un punto de partida?
-Es el principio de la resistencia y la construcción de una mesa opositora a esas medidas retrógadas que excede a los partidos.
La dirigencia sindical y los colectivos de la cultura, mujeres, diversidad, han apostado a pararse como un colectivo heterogéneo por fuera de las estructuras partidarias y eso le dará más contundencia. Es la primera acción contundente.
Hay que continuar proponiendo, contraproponiendo, hablando con todos los sectores... Tenemos la obligación de conformarnos en un frente amplio político, social y cultural para enfrentar el ajuste más terrible después de la década del 90. Esto recién empieza.
-¿El panorama es muy complicado?
-Muy complicado. El apartado 4 del DNU elimina directamente la legislación laboral, las indemnizaciones, reduce las vacaciones, elimina las multas por no registro de trabajadores... Atenta contra el corazón de los derechos laborales que tanto nos costó conseguir. Y eso produce un abaratamiento del salario.
Ya tenemos salarios de pobreza, habrá mayor desempleo y aumento de la precarización en materia laboral, si es que la Corte se expresa a favor.
Es prácticamente volver a principios del siglo XX o fines del XIX, cuando no había Ley del Contrato de Trabajo ni estatuto. Es una mirada cuasi esclavista, pero no está todo dicho, porque hubo lugar en el amparo. Vamos a ver qué hace la Corte.
De todas maneras, la lucha va a estar en la calle. No alcanza con el Congreso ni con los comunicados.
