Una campaña tradicional y sin emociones
A veinte días de las elecciones, los principales candidatos cordobeses juegan sus cartas sin ases bajo la manga por el momento. Discursos previsibles, propuestas tradicionales, chicanas, cruces de palabras entre adversarios. La campaña, más allá de la liturgia propia de los actos partidarios, está inmersa en la rutina que caracteriza a la dirigencia desde hace varios años.
Hasta el momento, no hay sorpresas. Los dos postulantes de mayor influencia, en el electorado, transitan en una autopista conocida con la mirada puesta en la producción, el campo, el trabajo, la seguridad, etc.
Martín Llaryora se mantiene firme en dar continuidad a un proyecto que se inició en 1999, con algunas pequeñas innovaciones acordes a los tiempos que corren.
Luis Juez, por su lado, sigue la regla del enfrentamiento con el gobierno de turno, la crítica hacia los “errores” de la administración de Juan Schiaretti y un tono de “dureza”, que es más de marketing que de convicciones.
Podríamos decir que esta campaña, es un clon de las anteriores y no llega a “enamorar” a una ciudadanía más cercana a la indiferencia y al enojo, que a la confianza en sus representantes.
Hoy, hay una diferencia sustancial entre las expectativas de la sociedad y las consignas de la política.
La campaña, como dice el tango, “tiene el frío del último encuentro y se hace amarga a la sal del recuerdo”.
“Los candidatos de ahora no emocionan”, dijo un militante de los años en que se defendían causas y no proyectos personales, mientras tomaba sorbo a sorbo un café y leía el diario. “¿Te acordás de los discursos de Angeloz o del Gallego? Ni hablar de los de Perón, Alfonsín y muchos más. Te hacían lagrimear”, susurró con la vista puesta en los rayos de sol que se filtraban por la ventana.
Los candidatos, de ahora, no emocionan. La frase quedó ahí sobre la mesa de un bar como esperando una explicación.
Unidos por Córdoba
Martín Llaryora estuvo en Villa María el pasado viernes. A su diestra Martín Gill, a su izquierda Eduardo Accastello. Unidos por Córdoba. Los dos pesos pesados del peronismo villamariense en una misma senda, apostando al triunfo del justicialismo cordobés, distanciado hoy del gobierno nacional.
Llaryora tuvo una buena y estrecha relación con Sergio Massa. En enero de 2019, el actual ministro de Economía estuvo en San Francisco junto al ahora candidato a la Gobernación. “Martín es un dirigente de estatura nacional”, dijo en esa oportunidad.
Un mes después, Massa estuvo en Villa María junto a Martín Gill. Relaciones que hoy adquieren una dimensión mayor observando el posicionamiento del ministro fuerte del Gobierno nacional y posible presidenciable.
Los caminos de la política tienen demasiadas curvas. El intendente local puede ser una pieza clave en un futuro gobierno si su tocayo gana las elecciones. Por su lado, Eduardo Accastello no muestra todas sus cartas, aunque dejó trascender que podría volver a ser candidato al Sillón de Viñas. La última palabra no está dicha.
Las elecciones en Villa María serían convocadas para los últimos días de septiembre o los primeros días de octubre. A esa altura ya se sabrán los resultados de las provinciales y de las PASO.
“El Estado no debe ser una mochila para los que trabajan, producen, enseñan, investigan, invierten. Debe ser un socio activo, solidario, moderno, creativo e innovador del sector privado”, es una de las frases que el candidato a gobernador de Hacemos Unidos por Córdoba deja a su paso.
Las encuestas hoy lo dan como favorito, en medio de los rumores que indican que Juan Schiaretti sería aliado de Horacio Rodríguez Larreta a nivel nacional. Una versión que generó escozor en las filas de la oposición cordobesa.
En este cóctel misterioso de la vidriera de un cambalache, todo es igual, nada es mejor.
¿Juntos? Por el cambio
La historia se repite. De manera similar a lo que sucedió en 2007 y en 2011, Luis Juez no la tiene fácil. Nuevamente, le toca caminar sobre brasas calientes. El espacio que representa está dividido, algunos dirigentes del PRO cruzaron la laguna y se fueron a aguas termales con su adversario.
No es el preferido de Mauricio Macri y el aura de Schiaretti y sus pactos, lo persigue desde 2007.
“A Luis lo están dejando solo”, comentó un simpatizante del Frente Cívico en una reunión de amigos. Juez se quedó enganchado con el personaje del “humor y la puteada” que le dio popularidad hace 20 años.
Ya no sorprende. Se mimetizó con los clones y perdió de vista la dinámica social que avanzó, para bien o para mal, más rápidamente que su dirigencia. Su discurso centrado en “arrojar dardos al gobierno provincial y la figura de sus adversarios” no aportó nada interesante para un electorado que está pidiendo a gritos ser escuchado. Un electorado cansado de ver las peleas personales de los que tienen la obligación de cumplir sus deberes en los mandatos para los que fueron elegidos.
Se enfrenta a Martín Llaryora que hace años está en gestión ejecutiva de gobierno y será evaluado por lo que hizo bien o mal. Eso lo decide el ciudadano.
Por su lado, Juez, siendo diputado y ahora senador, se opuso a toda iniciativa y no construyó algo diferente para mostrar una gestión que permita ser analizada por los cordobeses.
Ese es uno de sus puntos débiles, por el momento. Además, no construyó aliados fuertes en las principales ciudades del interior como Río Cuarto, Villa María y San Francisco.
Quedan veinte días para las elecciones. ¿Hará algún cambio en su discurso, encontrará una épica o seguirá en su zona de confort?
Todo está por verse. En política, nada está dicho de antemano.
De todos, un poco
Con el sello “Creo en Córdoba”, el kirchnerismo (¿?), con algunos rebeldes delasotistas, salió a jugar en rodeo ajeno. La fórmula encabezada por el intendente de Embalse, Federico Alessandri, secundado por Gabriela Estévez, juega sus chances a lograr un par de legisladores provinciales.
La prueba está en que los dos candidatos al Ejecutivo, son también candidatos a legisladores de la Unicameral en los dos primeros lugares. Si salen en tercer lugar, como marcan algunas encuestas, los títulos nacionales se harán una fiesta con “el kirchnerismo fue derrotado ampliamente en Córdoba”.
Pero eso, es otra historia no compatible con la verdadera raíz de la política que espera mucho más de sus dirigentes, como ya lo dijimos.
La amplia mayoría de los cordobeses no tiene la menor idea de quién es Alessandri. El joven es hijo de un histórico dirigente de José Manuel de la Sota. Y considera, de acuerdo a sus declaraciones, que “son la síntesis del Frente de Todos en Córdoba”.
En realidad, no es así. Los principales intendentes afines al Frente de Todos, están alineados con el gobierno provincial por una sencilla razón, porque cada provincia elige con autonomía y no depende de lo que digan los dirigentes nacionales.
Alessandri- Estévez, junto a Olga Riutort y Juan Monserrat, hicieron un armado para mantener cierta presencia en la Legislatura cordobesa y no apagar la llama de La Cámpora en un territorio que le es adverso.
Cada cual atiende su juego.
Por el momento, no hay emociones.
CLASIFICADOS
Principios y valores
Un grupo de militantes de la ciudad está trabajando para armar una mesa de Principios y Valores que promueve la candidatura a presidente de Guillermo Moreno. Varias reuniones se han realizado para debatir las acciones que piensan seguir en los próximos días con miras a las PASO que tendrán lugar en agosto.
La presencia de Moreno en Villa María es una de las posibilidades que están barajando y que se concretaría próximamente.
Entre los integrantes de este espacio podemos mencionar a los siguientes: Edgardo Echenique, Rubens Sanzuk, Guillermo Sánchez, Carmela Las Heras, Alejandro Sánchez, Ezequiel Dagliano, Gustavo Falco, Bruno Gulezano, Facundo Salas, Gerardo Colinas, entre otros.
Aclarando rumores
Una nota periodística anticipó que Juan Manuel Urtubey se uniría a Juntos por el cambio. El salteño salió rápido a desmentir en su cuenta de Twitter: “Quiero aclarar una vez más que no formaré parte de Juntos por el Cambio. Lo digo con respeto y con convicción: soy lo que fui toda la vida, un militante peronista que ha tenido el honor de recorrer un largo camino siendo elegido por mi pueblo, por lo que soy y por mi pertenencia.
No todos somos lo mismo. Mi mirada surge de la convicción de un peronismo que le sirva a la Argentina. El peronismo que piensa en crecer y no en ajustar, que supera crisis y no las administra.”
Desensillando hasta que aclare.
