Mano a mano
Final, cabeza a cabeza
“Ahora empieza una nueva provincia, una nueva generación.” La frase la dijo Martín Llaryora a las 2.10 de la madrugada del lunes. Minutos después de que Luis Juez cuestionara a la Justicia Electoral, tirara culpas al aire por la falta de institucionalidad y apagara las luces de su búnker.
A esa hora, con el 89% de las mesas escrutadas, el candidato a gobernador de Hacemos Unidos por Córdoba estaba ganando las elecciones por más de cuarenta mil votos. A las 3 de la madrugada, Hacemos Unidos por Córdoba contabilizaba el 42,75% de los votos contra el 39,74% de Juntos por el Cambio. Con el 92% de las mesas escrutadas, la suerte estaba echada y LLaryora ganaba por 56 mil votos.
Un aficionado a los caballos de carreras diría “final cabeza a cabeza”. Por una cabeza de un noble potrillo que justo en la raya afloja al llegar, según el tango.
Un resultado ajustado, perdón por la rima, pero que tiene fuertes connotaciones.
Un sector ansiaba un titular rimbombante, con letras bien negras y enormes, anunciando: “Amplio triunfo de Juntos por el Cambio en Córdoba”. Se quedaron con las letras de molde guardadas.
Para los botones que sobran de muestra, Gildo Insfran volvió a arrasar en Formosa con más del 70%, logrando por octava vez un mandato consecutivo al frente de la Gobernación. Y dos puntos claves para el peronismo, más allá de que el cordobés sea una historia aparte.
Fue un 25 de junio extraño, para los que en lugar de analizar la realidad se dedican a imaginarla y construirla de acuerdo a sus deseos y con base a las mentiras. Alguien me dijo una vez, cuando comencé a transitar este camino del periodismo político, buscá en las letras del tango lo que está en las profundidades.
“Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa...”
Córdoba se mostró en las urnas el pasado domingo. Se vistió con su traje de gala y con su vestimenta rudimentaria.
Los ciudadanos cordobeses recibimos en la mesa una boleta única y una lapicera para poner una cruz en los candidatos preferidos. Nada complicado, nada de estar en un cuarto oscuro buscando un montón de papeles con fotos y nombres.
Simple, once listas en una sola boleta con diversas categorías de candidatos. Una lapicera y una cruz.
Despacito, pasito a pasito
Todo venía bien en el recuento, hasta que las cosas se pusieron parejas. Las primeras mesas cargadas fueron de localidades afines al juecismo y subió la espuma. Pero faltaba lo mejor: la ciudad capital que apoyó, sin dudas, la gestión de Martín Llaryora por amplio margen.
La pregunta que cabe en este análisis prematuro es ¿por qué el oficialismo cordobés no eligió un vicegobernador de las ciudades más importantes del interior y regaló los votos en la pampa gringa del centro?
Eso es un tema que tendrán que analizar en los próximos meses. A las 4.55 del lunes, los resultados oficiales no dejaban dudas. Llaryora ganaba por tres puntos, con el 94% de las mesas escrutadas.
Sin embargo, el oficialismo sufrió una gran pérdida en el interior de la patria gringa, que siempre fue el gran respaldo de Juan Schiaretti.
¿Qué pasó? La situación se dio vuelta y el triunfo lo aportó La Docta.
El peronismo cordobés perdió el Departamento San Martín, uno de sus grandes bastiones. ¿Por qué no eligió un compañero de fórmula de las ciudades más importantes del interior?
¿Por qué no eligió candidatos fuertes a legisladores departamentales en distritos claves como Villa María?
Supongo que lo tendrán que analizar en detalle, después de haber perdido catorce departamentos que siempre ganaron.
El juego de los errores
Juntos por el Cambio se jugaba el todo el todo en ganar Córdoba. Era una carta necesaria para mostrar a nivel nacional. El truco falló. También le falló a Hacemos Unidos por Córdoba, que planteó una estrategia muy débil.
Los resultados favorecieron al oficialismo cordobés, por muy poco. El peronismo comandado por Juan Schiaretti ganó las elecciones; sin embargo, perdió en la mayoría de los departamentos del interior.
En 2019, la lista de Juan Schiaretti se impuso en 25 de los 26 distritos departamentales. Hoy ganó 12 y regaló 14 a la oposición. Uno de los que entregó en bandeja fue el Departamento General San Martín.
Perdió bastiones importantes como Villa Nueva. Perdió la elección a legislador departamental. Tienen mucho para analizar.
En 2019, Juan Schiaretti ganó con el 57% de los votos, consiguió 25 legisladores departamentales y una mayoría absoluta en la Unicameral.
Hoy, todo cambió. No tendrá quórum propio a partir del 10 de diciembre. Eso obligará al diálogo, a encontrar consensos, a un debate saludable para la democracia.
¿Qué paso en falso dio Schiaretti para poner al límite la continuidad de su Gobierno?
¿Su movida de jugar con Larreta le pateó en contra?
Hoy, la oposición les arrebató el centro y el sur de la provincia.
Tal vez, se enfocaron demasiado en hacer arreglos con dirigentes de otros partidos y se olvidaron del peronismo del interior.
O, tal vez, el gobernador se enfocó demasiado en acercarse al PRO y descuidó su propia tropa.
Mucho para pensar y analizar en el seno de una agrupación que viene gobernando desde 1999.
En octubre, a las urnas
Tal como estaba previsto, el intendente Martín Gill firmó el decreto fijando la fecha de elecciones el 1 de octubre.
Un nuevo capítulo empieza para Villa María. Hay candidatos que ya vienen en campaña desde hace tiempo y este resultado les aporta la cuota necesaria de esperanza.
Por el lado del oficialismo local, no está todavía el postulante al Sillón de Viñas. Varios se anotaron en la carrera; no obstante, la última palabra la tendrá la cúpula del peronismo.
En los próximos días tendrán un arduo trabajo para encontrar la unidad y una figura que pueda ser la continuidad del programa iniciado en 1999.
La oposición está más relajada con los números en la mano, las urnas le fueron favorables a Juntos por el Cambio en la ciudad.
La derrota sufrida en Villa Nueva y otras localidades de la región obligará al justicialismo local a diseñar una estrategia acorde a estos nuevos tiempos, con propuestas que ilusionen a una sociedad desencantada con la dirigencia política.
Queda un largo camino por recorrer.
