Medidas de otoño entre nubarrones y hojas caídas

“Aprovechemos el otoño antes de que el futuro se congele”. Mario Benedetti
lunes, 21 de marzo de 2022 · 09:31

Llegó el otoño, la estación de las hojas caídas, de los tonos anaranjados y rojizos. Tiempo de cosecha y recolección. “Aprovechemos el otoño, antes que el futuro se congele”, expresa Mario Benedetti en uno de sus poemas.

En el reino de la política, es una oportunidad de recomponer la situación de los que han visto caer el valor de los salarios, las jubilaciones, el poder adquisitivo. En el árbol de la “vida cotidiana” se mantienen firmes en las alturas, los precios, las obligaciones de una deuda eterna, la inflación con su follaje constante a lo largo de la historia de los últimos años.

Los responsables de la gestión tendrán que encontrar las herramientas necesarias para ordenar el desorden, antes que el futuro se congele.

“Comienza la guerra contra la inflación”, dijo el presidente Alberto Fernández, tras la aprobación en el Senado del acuerdo con el FMI. Tal vez, la palabra “guerra” fue demasiado fuerte para un gobierno con características “moderadas” hasta el momento.

Al conocerse las primeras medidas, tuvo reacciones de todo tipo. La suba de dos puntos en las retenciones del aceite y harina de soja generó el rechazo de los “defensores del campo” y también de un sector del Frente de Todos que esperaba mayor presión impositiva sobre los productores de alimentos.

El encargado de hacer el anuncio fue el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.  Las medidas comprenden, entre otras, la creación de un Fondo Estabilizador Temporario del trigo, con la intención de evitar que las subas en el mercado internacional influyan en el precio interno.

La harina y el aceite de soja, equivalen a más del 90% de las exportaciones del sector sojero.

Las afectadas por el decreto de suba de retenciones del 31% al 33% son once empresas que concentran en sus manos casi la totalidad de las ventas al exterior.

“A los productores de soja no los afectará esta medida, porque el exportador ya le descuenta el 33% del precio del poroto por retenciones; pero sí alcanzará a los exportadores de subproductos de la soja (aceite y harina), rubro en el cual ocho empresas representan el 95% de las ventas al exterior”, explicó Domínguez en el marco de una conferencia de prensa el pasado sábado.

 

Cielo tormentoso

Las expresiones en contra de esta decisión no se hicieron esperar. La Cámara que representa a la industria aceitera amenazó con ir a la Justicia para impedir la aplicación del decreto. Diferentes voces de Juntos, se levantaron al unísono para rechazar la suba.

En nuestra provincia, el propio gobernador Juan Schiaretti le puso voz a la protesta.

 “A los cordobeses nos sacan 270 mil millones de pesos, que se llevó el Tesoro Nacional. Nos meten la mano desde hace más de 15 años, no es extraño lo que proponemos, lo extraño es que cualquier excusa sea válida para aplicar estas medidas.

Los productores con su trabajo traen dólares al país. La mayor producción del complejo agroindustrial es lo que da más trabajo y vida digna a los cordobeses. Queremos producir más para trabajar más: por eso defendemos a nuestro complejo”, expresó el mandatario provincial en el marco de un acto realizado para entregar aportes a 470 productores cordobeses.

La guerra por ahora es de palabras.

El gobierno tiene poco margen, para lograr que los precios en su constante subida, hacia las nubes, no sigan deteriorando el poder adquisitivo de millones de argentinos.

Buscar el aporte de los que más han lucrado en los últimos años, con su poder concentrado en pocas empresas, es la salida más factible para cuidar la mesa de los argentinos.

“El presidente me encomendó instrumentar las medidas necesarias para estabilizar el precio interno del trigo a niveles pre-bélicos, desacoplándolos de los internacionales con el objetivo fundamental de defender a los consumidores sin perjudicar a los productores”, dijo Domínguez aclarando que el productor “no captó el precio bélico de los granos”, porque las empresas exportadoras ya habían comprado los granos antes del alza del valor a nivel mundial por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

 

Amenazas de nubarrones

Nuevamente, surgió en el escenario tormentoso argentino, la amenaza de aplicar la Ley de Abastecimiento a los que incumplan las normas.

Dicha ley fue aprobada en junio de 1974 y en su artículo primero establece: “La presente ley regirá con respecto a la compraventa, permuta y locación de cosas muebles, obras y servicios -sus materias primas directas o indirectas y sus insumos- lo mismo que a las prestaciones -cualquiera fuere su naturaleza, contrato o relación jurídica que las hubiere originado, de carácter gratuito u oneroso, habitual u ocasional- que se destinen a la producción, construcción, procesamiento, comercialización, sanidad, alimentación, vestimenta, higiene, vivienda, deporte, cultura, transporte y logística, esparcimiento, así como cualquier otro bien mueble o servicio que satisfaga -directamente o indirectamente- necesidades básicas o esenciales orientadas al bienestar general de la población”.

Entre las sanciones a los incumplidores prevé multas económicas, clausura del establecimiento por 90 días, inhabilitación para el acceso al mercado de créditos, inhabilitación para ejercer el comercio y la función pública, suspensión de 5 años en los registros de proveedores del Estado, pérdida de concesiones y privilegios en regímenes impositivos, comiso de la mercadería.

El control de precios, por parte del Estado, no es novedoso. Existe desde la antigüedad. Antes de la sanción de esta ley, diversos gobiernos argentinos recurrieron a la herramienta de fijar precios máximos para controlar la inflación.

Estos controles han tenido voces a favor y voces en contra.

El gobierno necesita obtener resultados rápidos en materia económica a nivel interno. Las urgencias sociales no pueden seguir esperando soluciones.

En el transcurso de la semana, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, dará a conocer nuevas medidas que involucran a los comercios de cercanía. “Si no se cumplen las disposiciones, se adoptarán medidas más duras”, comentan en los despachos oficiales.

Nuestros representantes, de todos los niveles, tendrán que aprovechar el otoño, antes que el futuro se congele.

 

CLASIFICADOS
“El Congreso sancionó con fuerza de ley el acuerdo del Gobierno nacional con el FMI que le permitirá al país refinanciar la deuda récord de 2018, evitando desestabilizar la economía. El resultado y el proceso son un paso firme hacia adelante en el desarrollo de nuestra República”. Martín Guzmán, ministro de Economía de la Nación

“Es cierto que este acuerdo evita el default, pero si no hay acuerdo en serio, la Argentina va a seguir de fracaso en fracaso… Tenemos que hacer el esfuerzo para superar la grieta. Las internas de las internas no van a contribuir en nada a resolver los problemas de los argentinos”. Alejandra Vigo, senadora de Hacemos por Córdoba fundamentando su voto a favor del acuerdo con el FMI

“Voto en contra de la deuda ilegítima que contrajo Mauricio Macri, voto en contra del FMI que, una vez más como 1956, vuelve a imponer y generar condiciones para reciclar los ciclos de endeudamiento, de crisis social y fuga de capitales en la Argentina. Las deudas se honran, pero las estafas se denuncian, se investigan y se condenan”. Nora Giménez, senadora del Frente de Todos

“Nunca pensé que mi primer voto en esta nueva gestión iba a ser para acompañar una decisión del Gobierno… es una decisión que este país se merece tomar, ya que no hay margen para las especulaciones personales porque la gente la está pasando muy mal”. Luis Juez, senador de Juntos al fundamentar su apoyo al acuerdo con el FMI

“Ya nos dimos cuenta de que anular a una mitad no sirve. Es difícil que la grieta desaparezca, pero hay que ponerse de acuerdo en un número de políticas de estado y para eso necesitamos empatía, reconocer al otro. Tenemos que generar esta sensación de que Argentina tiene futuro”. Facundo Manes, diputado nacional de Juntos durante su visita a Córdoba
 

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