Inflación: un problema estructural en la historia del país
Escribe Nancy Musa DE NUESTRA REDACCION
Los salarios suben por la escalera, los precios por el ascensor. La frase pronunciada por Juan Domingo Perón, en la década del 70, sigue teniendo vigencia. El índice de inflación de enero, 3,9%, y el costo de la canasta básica alimentaria prendieron las alertas en el gobierno, que no logra evitar incrementos excesivos en determinados alimentos.
Frente a esta situación, salió a la luz una idea que se viene estudiando en los pasillos de la Rosada: la creación de una Empresa Nacional de Alimentos.
Y se armó la discusión entre los defensores de los llamados “formadores de precios” y los que consideran que se debe hacer algo para que la comida esté al alcance de todos los bolsillos.
La noticia se tiró desde un ministerio y fue confirmada por la vocera provincial Gabriela Cerruti.
“El Gobierno analiza lanzar una Empresa Nacional de Alimentos para fijar precios de referencia en relación a la inflación. El Gobierno está empeñado en ver de qué manera puede ayudar a los pequeños y medianos productores de hortalizas y verduras, que son los precios que estacionalmente más inciden en la inflación”, dijo la funcionaria en una conferencia de prensa.
La oposición puso el grito en las nubes y hasta hizo una encuesta en las redes que le salió mal. La mayoría de los votantes ve con buenos ojos la iniciativa de tener un organismo que le ponga freno a la escalada en el valor de los productos.
Rafael Klejzer, director nacional de Políticas Integradoras del Ministerio de Desarrollo Social es el impulsor del proyecto que está siendo trabajado con el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti.
"Hoy vivimos bajo una situación dominante de diez empresas productoras de alimentos que poseen casi el 100% del mercado, concentran la producción y comercialización de alimentos y generan los precios", explicó el dirigente social.
Klejzer agregó: "Fueron concentrando poder y el acceso del pueblo a los alimentos quedó ligado al plan de negocios de las empresas concentradas. Hicieron de los alimentos una mercancía y nosotros debemos recuperarlo como un derecho social".
En este sentido, el gobierno considera que “una empresa nacional de alimentos, asociada directamente con los productores, permitirá promover el papel activo del Estado, en materia de planificación, regulación, control, producción, análisis de costos y comercialización de los alimentos”.
Principalmente, teniendo en cuenta que estamos “en un mercado que hoy se encuentra altamente concentrado y en manos de grandes corporaciones”. Un problema similar que tienen también los grandes países, entre ellos Estados Unidos, que ha visto dispararse la inflación a un triple de lo habitual.
Por ahora, el proyecto está en proceso de elaboración y se conocen pocos detalles, entre ellos, que las provincias tendrán un rol clave, junto a la Nación y los pequeños productores del país.
La inflación es un problema estructural de la Argentina, si bien tiene varias causas, los precios al consumidor son el eje principal que afecta el bolsillo de las familias.
Hacemos un poco de historia.
Inflación por variación de precios desde 1943
Fuente consultada: Informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios.
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios publicó un estudio sobre el tema hace unos años. El informe publicado en su página web, dividido en etapas, destacó lo siguiente:
“Desde el primer dato oficial de precios al consumidor en enero de 1943 hasta la muerte de Perón en julio de 1974, fueron 14 los presidentes argentinos (incluyendo los constitucionales y los de facto). La mayor variación interanual de precios durante este período se registró a mediados de 1959 bajo la presidencia de Arturo Frondizi, con una tasa de inflación que superó el 120%. Sin embargo, el presidente que experimentó una mayor tasa de inflación promedio durante su período de gobierno fue el presidente de facto Alejandro Lanusse, con un 63,4% de inflación anualizada en sus poco más de dos años en el poder. En el extremo opuesto se ubica Héctor José Cámpora, con una inflación anualizada de -30,1%, ya que durante su único mes de gobierno la variación de precios fue de -2,9%.” Fue un veranito breve.
El ideólogo del plan económico en ese período fue José Ber Gelbard. El ministro de Economía en 1973 puso en marcha un plan económico que consideraba central para el bienestar de los argentinos, contemplando el crecimiento del mercado interno con sueldos altos y desarrollo de la producción industrial y agropecuaria para abastecer el consumo.
Impulsó el Plan 0, el cual implicaba que la inflación se mantuviese estable. Lo logró durante cierto tiempo, manteniendo más de 300 productos de la canasta básica a precios estables, y también acordando la estabilidad en los sueldos de miles de trabajadores.
Inestabilidad económica
El informe de la Cámara de Comercio continúa reflejando lo ocurrido desde 1974 en adelante. “Los años siguientes al fallecimiento de Perón en 1974 significaron una etapa de profunda inestabilidad económica y social para la Argentina, en un contexto de crisis de la deuda latinoamericana. En términos del nivel de precios, esta conflictividad produjo que en el año 1989 se alcanzara la máxima tasa de inflación del país, bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. La variación de precios promedio de ese año fue de 3079%, registrándose también una devaluación histórica (el tipo de cambio registró un aumento de 4771% anual con respecto al dólar). La pérdida de valor de la moneda fue tal, que durante este período se realizaron dos cambios de símbolo monetario: en el año 1983 se reemplazó el Peso Ley por el Peso Argentino, y en 1985 este último fue sustituido por el Austral.”
Por otro lado, el presidente que registró una mayor inflación anualizada durante el período fue Reynaldo Bignone con un 401,7%.
A partir de la Ley de Convertibilidad del año 1991, que fijó la paridad del Austral con el dólar, y la posterior sustitución de aquella moneda por el Peso, comenzó en Argentina un período de drástica reducción de la inflación y posterior estabilización del nivel de precios, registrándose incluso años de deflación. Sin embargo, la inflación promedio durante la presidencia de Carlos Menem fue significativamente elevada (69,7% anual), producto a la variación de precios registrada durante los primeros años de su gobierno. Vale destacar que la inflación fue alta en su primer mandato (147,5% anual) y nula en el segundo (0% anual).
La recesión de finales de los años noventa se tradujo también en un período de deflación: durante los dos años de la presidencia de Fernando de la Rúa la variación de precios fue negativa, con una tasa anualizada de -1,1%. El sistema culminó con la crisis de 2001 y la renuncia del presidente.
Después de la crisis de 2001
“La devaluación de 2002 impactó en el nivel de precios durante la presidencia de Eduardo Duhalde, que tuvo una inflación anualizada de 29,3%. Tras un período de estabilidad de precios, la inflación volvió a ser un tema de preocupación nacional desde 2007, cuando la tasa anual superó el 20%. Estos niveles de inflación caracterizaron a la mayor parte de los años de gobierno de Cristina Kirchner.”
El informe de la Cámara de Servicios no incluye la totalidad de la presidencia de Mauricio Macri, ya que fue realizado en sus comienzos.
Sin embargo, podemos decir que, en 2015, la llegada de Macri al sillón de Rivadavia no solucionó el problema. Por el contrario, lo agudizó.
En 2018, la inflación alcanzó el pico más alto desde 1991. Fue de 47,6%.
En 2019, batió el récord llegando al 53,8%.
Al gobierno de Alberto Fernández, le toca una tarea bastante complicada. Resolver un problema que hace 79 años atraviesa la historia del país.
