Octubre 30: una fecha que tiene historia

lunes, 31 de octubre de 2022 · 09:18

Domingo 30 de octubre de 2022. Hasta último momento, el pueblo de Brasil estuvo expectante sin saber cuál sería el resultado final del balotaje. Una elección tan pareja que muestra, sin discusión, un país dividido en partes casi iguales.

De pronto el mundo parecía dividirse entre un pasado sin fin y un presente sin medios.

Una batalla entre alguien que no se quería ir y alguien que deseaba volver por la “democracia” de su país.

Brasil, el país hermano, partido por la mitad. Brasil, entre Lula y Bolsonaro.

Ganó Lula y más de la mitad del pueblo celebra. ¿Gana Lula?, es la pregunta que daba vueltas en el interior de las alcobas, cuando escrutadas el 66% de las mesas los dos contrincantes estaban empatados.

Oh, qué será, qué será. El pueblo en la calle mostraba su alegría típica con danzas y música. No sabían los resultados todavía, pero iban siguiendo los datos en la pantalla.

La primera hora de carga de datos daban a Bolsonaro en la punta. Recién con el 98% de las mesas escrutadas hubo ventaja para Lula con una diferencia mínima.

La alianza que Lula realizó con su principal adversario fue la clave de un triunfo que permite el regreso al gobierno del líder del PT, pero no garantiza una gestión tranquila. La unidad con distintos sectores fue la clave del triunfo en las urnas, un dato que debe registrar la política argentina. Nadie se salva solo.

Nadie, en soledad, puede solucionar los graves problemas que tienen diversos países de la región en un contexto mundial desfavorable para todos y todas.

La oposición que tendrá el presidente electo será muy fuerte y por lo que pinta poco colaborativa. Similar a la situación de nuestro país.

Regresa Lula a la Presidencia de Brasil, después de 12 años.  Democracia, fue la primera palabra pública de Lula a través de su cuenta de Twitter.

Con 77 años recién cumplidos; tras haber sufrido la persecución judicial, tras haber sido detenido y proscripto; el hombre nacido el 27 de octubre de 1945 en Caetés tiene su revancha con el respaldo de su pueblo.

Volvió con un mensaje de paz, sin rencores, invitando a la esperanza, a la pacificación, a poner fin a la violencia. No será fácil el desafío.

Para América Latina es una posibilidad de unión importante, para Argentina un “triunfo de la democracia que abre un tiempo de esperanza”. Con la llegada de Lula al poder se volverá a hablar de una “moneda única latinoamericana” que fortalezca la región en tiempos tan complejos con un mundo en guerra.

El 30 de octubre de 2022 quedará en la historia como el regreso a una etapa de integración de los pueblos del sur, similar a la vivida en la Cumbre de 2005 que se realizó en Mar del Plata.

Un día histórico para el país vecino y una fecha que coincide con la recuperación de la democracia en Argentina hace 39 años (ver aparte).

Treinta y nueve años atrás

Domingo 30 de octubre de 1983: “Yo les pido que comprendan que iniciamos una nueva etapa en la Argentina. Es necesario, absolutamente necesario que todos comprendamos que este día en el que inauguramos una etapa nueva en la Argentina, inauguramos un largo período de paz y de prosperidad y de respeto por la dignidad del hombre y de los argentinos”. Fueron las primeras palabras del presidente electo, Raúl Alfonsín, el 30 de octubre de 1983.

Después de siete años y siete meses de dictadura militar, los argentinos y argentinas se volcaron masivamente a las urnas.

Más de 15 millones de personas, exactamente 15.350.000, depositaron con entusiasmo su voto celebrando la restauración de la democracia perdida en 1976.

La participación fue del 85% del padrón.

El electorado se polarizó. La disputa fue entre los dos partidos principales del país: el radicalismo y el peronismo concentraron el 92% de los sufragios. Las tres boletas tres sorprendieron con un triunfo contundente frente a un peronismo que por primera vez perdió una elección.

La fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez (cordobés) contabilizó el 51,75% dejando en segundo lugar a la dupla Ítalo Luder-Deolindo Bittel (chaqueño) con el 40,16%.

En tercer lugar, con el 2,33% quedó el Partido Intransigente que proponía a Oscar Alende-Mirto Viale y con solo el 1,19% quedó el MID de Rogelio Frigerio-Antonio Salonia.

La campaña de Alfonsín se basó en un discurso invitando a la tolerancia, la no violencia y resaltando los valores de la libertad y la democracia. En la memoria de los pueblos quedó “el rezo laico” de Alfonsín recitando parte del Preámbulo de la Constitución Nacional.

Los radicales salieron victoriosos en 16 distritos, en tanto que el justicialismo triunfó en ocho provincias. En Córdoba, la UCR logró el 56,22% contra el 39,9% de su competidor. La victoria llevó a la Gobernación a Eduardo César Angeloz y a la Intendencia de Villa María a Horacio Cabezas.

El porcentaje más alto de votos del radicalismo se dio en Capital Federal: 71,26%.

Alfonsín ganó en las principales provincias del país, entre ellas Buenos Aires (51,41%).

Por su lado, el justicialismo se impuso en: Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Salta, Santa Cruz, Santiago del Estero y Tucumán.

 

El llamado a las urnas

La derrota en la Guerra de Malvinas dejó a la Dictadura colapsada y el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri tuvo que renunciar. En su remplazo, la Junta Militar designó a Reynaldo Bignone, quien anunció que daría comienzo una transición hacia la democracia.

Salarios congelados, con importante pérdida del poder adquisitivo, industrias y Pymes perjudicadas, una inflación anualizada del 401,7% generaron una ola de protestas que llevaron al Gobierno militar a decidir adelantar las elecciones.

Las reglas electorales fueron decididas por Bignone. Se votó bajo el siguiente régimen:

sufragio indirecto, colegios electorales en cada uno de los 24 distritos, una sola vuelta, mandato presidencial de seis años, sin posibilidad de reelección inmediata.

El radicalismo tenía previsto hacer una interna para definir la candidatura. En representación de la Línea Nacional estaba Fernando de la Rúa que había sido compañero de fórmula de Ricardo Balbín en 1973. Por otro lado, el Movimiento de Renovación y Cambio era liderado por Raúl Alfonsín, un dirigente con un discurso progresista y con una importante trayectoria de lucha por los derechos humanos.

Antes de la primaria, la UCR tuvo elecciones para la renovación del partido. En dicha interna el Movimiento de Renovación y Cambio obtuvo un triunfo contundente, lo que originó el retiro de la precandidatura a la Presidencia de De la Rúa.

Inmediatamente, se negoció la candidatura de Alfonsín, acompañado por el dirigente cordobés más conservador Víctor Martínez. Martínez había sido candidato a gobernador de Córdoba en 1973 y una figura muy relevante en una de las provincias más importantes del país.

Alfonsín, originario de la provincia de Buenos Aires, Martínez de Córdoba y, al Senado, Fernando de la Rúa por Capital Federal fue un esquema que involucraba a la mayoría de los lugares con mayor cantidad de electores.

La boleta se proclamó en agosto y dio comienzo a la campaña.

 

El PJ sin liderazgo

El Partido Justicialista venía con serios problemas, tras la muerte de Juan Domingo Perón el 1 de julio de 1974. La dictadura prohibió la actividad política, numerosos dirigentes peronistas fueron parte de los desaparecidos. Otros terminaron presos o exiliados.

Luder terminó siendo el candidato, pero su discurso no generaba expectativas en un momento histórico tan importante para el país. Sumado a eso ocurrió un hecho que puede haber sido determinante para la elección. En el acto de cierre del PJ, el candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Herminio Iglesias, prendió fuego un ataúd representando a la UCR. Fue una actitud que generó, en parte de la sociedad, un rechazo a situaciones de violencia en contraste con la pacificación y la tolerancia que pregonaba Alfonsín.

El pueblo decidió el mensaje de paz.

 

El día de todos

“Este día debe ser reconocido por los argentinos como el día de todos. Acá hemos ido a una elección, hemos ganado, pero no hemos derrotado a nadie, porque todos hemos recuperado nuestros derechos”, dijo Alfonsín en su discurso ante una multitud que lo vivaba al grito “Alfonsín, Alfonsín”.

Fue un día histórico. Se terminaba la etapa más dolorosa del país y empezaba un proceso democrático que sigue vigente hasta la actualidad.

 El gobierno de Raúl Alfonsín, a los tres días de haber comenzado, decretó lo que sería otro de los hechos históricos más importantes de la Argentina: el juicio a los miembros de las tres juntas militares que usurparon el poder en 1976.

El 30 de octubre, una fecha inolvidable.