Paz y solidaridad, dos valores para cambiar el mundo

“Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible, y de pronto te encontrarás haciendo lo imposible”. San Francisco de Asís
lunes, 5 de abril de 2021 · 08:48

Escribe Nancy Musa

De nuestra Redacción

¡Paren el mundo que me quiero bajar! La frase que se hizo famosa en el siglo pasado, a través del grito de Mafalda, sigue vigente. El siglo XXI dista mucho de ser el Paraíso soñado. Ir a Galilea significa “recorrer nuevos caminos”, dijo el Papa Francisco en la celebración del Sábado de Gloria. Una Pascua solitaria por la pandemia.

Una Pascua que nos encuentra desencontrados. Un momento de reflexión marcado por seres irreflexivos.

Una Semana Santa con demasiados pecados. “La pandemia todavía está en pleno curso, la crisis social y económica es muy grave, especialmente para los más pobres; y a pesar de todo -y es escandaloso- los conflictos armados no cesan y los arsenales militares se refuerzan. Este es el escándalo de hoy”, afirmó el Santo Padre en su mensaje con motivo de la bendición “Urbi et Orbi”.

Francisco habló también de las vacunas, de la necesidad de internalizarlas para que lleguen a todos los países y no sean un botín atesorado por los más ricos.

El mundo está loco. Crece la violencia, la desigualdad, el odio.

Los siete pecados capitales reinan en la nave del coronavirus. Francisco hizo un llamado a la paz. La paz tan necesaria y tan escasa.

Semana Santa pecadora. El presidente de la Nación, Alberto Fernández, cumplió años el viernes, el mismo día recibió la noticia del hisopado positivo. El sábado, parte de la oposición “festejaba su enfermedad”.

Una diputada provincial de Mendoza recurrió a la burla y al odio. Una legisladora que debería ser ejemplo para lograr un país más justo. Otros dirigentes y periodistas aprovecharon para volver al ataque contra la vacuna, contra la única herramienta que tenemos para mejorar la situación sanitaria.

Demasiados pecados pascuales.

 

La eficacia de la vacunación no puede ponerse en duda

“La vacuna no sirve”, gritaron los desmemoriados. Los mismos que hacen silencio frente a las irregularidades que están saliendo a la luz e involucran a funcionarios judiciales.

La vacuna sí sirve. No se puede confundir a la población. Es una vacuna, no un milagro.

Los científicos tuvieron que salir al ruedo. “Todas las vacunas sirven”, sus principales funciones son, según explicaron desde Ciencia nuestra, reducir las hospitalizaciones y muertes causadas por COVID-19. No así la probabilidad de contagiarse y tener una enfermedad leve o moderada.

Estar vacunados no aleja la posibilidad de contraer el virus, pero ayuda a cursar la enfermedad con síntomas más leves. Aun vacunados, los cuidados deben continuar.

La eficacia de la vacunación no debe ponerse en duda. Es lamentable que existan dirigentes que por sus apetencias personales pongan en riesgo el interés colectivo.

Discutir políticas está bien. Debatir ideas es normal. Jugar con la salud de las personas es una vileza.

De acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Salud, “menos del 0,2% de las personas vacunadas con primera o segunda dosis fueron notificadas como casos de COVID-19, transcurridos por lo menos 14 días de aplicada la primera dosis”.

“No se han registrado personas fallecidas entre aquellas vacunadas con dos dosis de vacuna. El plan estratégico para la vacunación contra el COVID-19 en Argentina tiene por objetivo reducir las hospitalizaciones, las formas graves y la mortalidad causada por coronavirus en nuestro país”, indicó el organismo oficial en su página web.

El Gobierno empezó, al comienzo de la pandemia, haciendo lo necesario. Fortaleció el sistema sanitario, eso permitió no tener desbordes o falta de camas como ocurre en otros países cercanos al nuestro.

Hoy está haciendo lo que es posible: vacunar.

El presidente, estando aislado, sigue trabajando. Mientras otros ruegan que fracase en su gestión.

Semana de pecadores.

 

Llamado a la solidaridad

El Papa volvió a llamar a todos a la solidaridad y al servicio contra la injusticia global y la indiferencia. “La emergencia nos hace comprender cuánto dependemos de la solidaridad de los demás y nos empuja a servir a los que nos rodean de una manera nueva: debemos ser sacudidos por la injusticia mundial para poder despertar y escuchar el grito de los pobres y de nuestro planeta tan gravemente enfermo”.

El derecho a la salud para todos es una necesidad que no admite cuestionamiento.

“¡Todavía hay demasiadas guerras y demasiada violencia en el mundo! Que el Señor, que es nuestra paz, nos ayude a vencer la mentalidad de la guerra”. Palabras de Francisco.

A los conflictos existentes se suma la guerra de las vacunas. La desigualdad existente, en este sentido, genera una división del mundo. Un planeta partido, agrietado, con países de mayor riesgo por la falta de vacunación.

Es importante que la dirigencia, en todos sus ámbitos, reflexione. Nadie se va a salvar solo.

La solidaridad es uno de los valores a recuperar y los más poderosos deben dar el ejemplo.

 

La responsabilidad social

Dicen que los argentinos no ponemos demasiado esmero en cumplir con las leyes. Toda generalización es mala. En este momento, la responsabilidad social es un punto clave para evitar los contagios.

Estamos en un rebrote, una segunda ola con nuevas cepas pone en jaque todo el sistema. No sería bueno tener que desandar el camino andado.

Las autoridades no están pensando en volver atrás, pero si los casos siguen aumentando, será una necesidad plantear restricciones.

A un año largo desde el comienzo de la pandemia, la carga es muy pesada. La crisis económica pegó fuerte en un alto porcentaje de la población.

El incremento de la pobreza, los bajos salarios, el endeudamiento, la inflación son cuestiones urgentes que deben ser abordadas a la par de lo sanitario.

Por eso, es fundamental el diálogo, el consenso y la unión para poner al país de pie.

Todos los sectores de la política tienen que asumir el compromiso que este tiempo exige. Todas las organizaciones deben acordar un rumbo en beneficio del bien común.

El virus es un disparador para tener una nueva mirada y cambiar la perspectiva.

Sabemos que el barbijo, el alcohol, los hábitos de limpieza de las manos vinieron para quedarse un largo tiempo.

Sería importante que las ambiciones se cubran la boca y abran las manos para tenderlas al prójimo.

Hicimos lo necesario, estamos haciendo lo posible, tal vez podamos soñar con encontrarnos haciendo lo imposible.

 

CLASIFICADOS 5 DE ABRIL

“Son tiempos de unidad en la diversidad para recuperar una economía que genere trabajo para los argentinos. Sin unidad para enfrentar la pandemia y recuperar la economía, no habrá otra orilla, y la pobreza seguirá siendo una realidad que nos humilla y avergüenza”.

Monseñor Oscar Ojea, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

 

“Todos conocemos cómo se ha comportado la curva de casos, no solo en estos días, sino durante todo marzo y en los días que van de abril, y todo nos condiciona y nos hace prepararnos para que se repita lo que vivimos durante septiembre y octubre del año pasado con la llegada de la primera ola”.

Pablo Rosso, presidente del Concejo a cargo del Ejecutivo local

 

“En lo que va del año hay un descenso en el promedio de edad de los pacientes que se internan por coronavirus, y cada vez llegan con un cuadro más avanzado de la enfermedad. Si bien la tasa de letalidad es baja, tenemos por delante diferentes variantes del virus que todavía no sabemos de qué manera nos van a afectar como sociedad, sobre todo la variante brasileña, de la cual ya hay casos en Córdoba”.

Sergio Arroyo, director del Hospital Pasteur

 

“La situación es delicada, apelamos al compromiso y la reflexión de toda la ciudadanía para que nos acompañe... Las pandemias se combaten desde el Estado y el Estado somos todos. Esperamos que la gente sepa entender el mensaje y que se cuide mucho, porque lo que viene en los próximos días va a ser muy difícil de afrontar”.

Pedro Trecco, secretario de Salud de la Municipalidad de Villa María

 

 “Gracias a los veteranos por estar a la par y malvinizar, gracias a los familiares por el amor, contenernos y entendernos; a los amigos por el oído, la risa y el acompañamiento; a los vecinos por el afecto, el respeto y las donaciones, y a las autoridades por los reconocimientos, los aplausos y los beneficios”.

Horacio Faró, excombatiente de Malvinas

 

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