Haciendo malabarismo en un escenario delirante

Escribe Nancy Musa

De nuestra Redacción

Para gobernar en este escenario delirante hay que ser malabarista. Desde el primer minuto que asumió en el sillón principal de la Casa Rosada, el presidente Alberto Fernández se encontró con una brasa caliente en las manos.

Antes del primer desayuno ya sabía que debía lidiar con una deuda impagable y un grupo opositor que rompía todos los códigos de la política.

El mandatario tenía un objetivo central: cerrar la grieta y reconstruir el tejido social en el marco de un acuerdo con todos los actores de la sociedad. Barajaba la idea de implementar un Consejo Económico Social para debatir políticas de Estado a largo plazo.

La oposición, integrada por dirigentes del gobierno saliente, no le dio tregua. Con el dolor de ya no ser, iniciaron las convocatorias a cacerolazos, amenazaron con la sublevación de parte del campo, cuestionaron las medidas. En síntesis, plantearon la guerra.

En un contexto de violencia, de golpes civiles en la región, de gobiernos autoritarios, de crisis económica, el panorama se veía lleno de nubarrones. El Gobierno tenía claro que debía ejercitarse en el arte del malabarismo para poder lidiar con todas las piedras en el camino.

Cuando se empezaban a perfilar una serie de proyectos de ley, importantes, para poner en marcha políticas más equitativas a nivel social, además de la democratización de ciertas instituciones, llegó “caído del cielo” el virus maldito que atacó al mundo en general.

Las prioridades cambiaron. Cuidar la vida de los argentinos fue la decisión que ocupó el centro del escenario. La destreza y la habilidad para sostenerse en equilibrio en medio de una escena peligrosa fueron claves para la mayoría de los gobernantes.

La pelea contra el COVID 19 fortaleció lazos entre el Gobierno central y los gobiernos provinciales y locales de todos los signos políticos. La emergencia sanitaria, la pandemia con toda su carga angustiante, abrió la puerta para imaginar que la grieta tenía posibilidades de cerrarse.

Sin embargo, hay personajes que rompiendo todos los límites de la ética insisten en sembrar odio, mentir y usar cualquier cosa para difamar al Gobierno elegido democráticamente el año pasado.

“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”

La frase del subtítulo es de Martin Luther King. Hoy, las autoridades de los partidos de la principal oposición están abocadas a incentivar la violencia. Un puñado de dirigentes interesados en generar caos social, en fogonear la rabia de sus seguidores, en tirar golpes bajos para desgastar a un Gobierno que lleva medio año en el poder.

Un puñado de dirigentes, no todos. En Juntos por el Cambio hay personas valiosas, respetuosas de la democracia que no están de acuerdo con el modo de manejarse de la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, y del presidente de la UCR, Alfredo Cornejo.

El comunicado de Juntos por el Cambio, abriendo sospechas, involucrando al Gobierno en un hecho policial cuyos autores fueron detenidos en forma inmediata, dividió las aguas en la coalición.

“Es una barbaridad ese comunicado, una bajeza”, indicó un radical que fue protagonista de la recuperación de democracia junto a Raúl Alfonsín.

La Unión Cívica Radical es un partido con años de historia, un partido que levantó las banderas de la ética, la honestidad. Uno de los partidos de la columna democrática que tuvo grandes oradores, en tiempos en que existía el debate de ideas.

Nuestro interlocutor afirmó que “Cornejo ya no los representa”.

Dos errores, cometió el titular de la UCR: primero decir que Mendoza debía independizarse y segundo firmar el comunicado tratando de convertir un crimen común en un hecho político.

¿Esa es la forma de hacer política? Acusar, distorsionar los hechos, calumniar, dividir.

Esa no es la forma de poner en valor la política, esa no es la forma de construir República. El radicalismo no puede rematar su historia en el altar de un grupo de irresponsables que buscan impacto mediático en medio de una de las peores crisis mundiales.

 

El odio, el caballito de batalla

Si los que tienen responsabilidades de conducir la oposición siembran odio, la cosecha no debe sorprendernos. La grieta, que se profundiza día a día, está cimentada en el rencor, un rencor injustificable que nos divide inexorablemente.

Este despliegue de maldad insolente, esta repetición del cambalache, nos lleva a un camino sin salidas cuyas consecuencias pueden ser lamentables.

Tenemos un presidente dialoguista, intentando conciliar, buscando las herramientas para que la pandemia no deje miles de muertes, como pasa en otros países. Un presidente haciendo equilibrio entre los fuegos de propios y extraños.

Parte de su espacio lo critica por esa moderación. Le exigen que sea más “guerrero” frente a los embates opositores.

Reforma judicial ya, impuesto a los ricos ya. Presos ya. Fueron los reclamos que se dispararon en las redes sociales en los últimos días.

Alberto tiene pocos alfiles para ejercer la defensa del Gobierno. Los más jugados son Aníbal Fernández, Leandro Santoro, Leopoldo Moreau, entre otros.

La mayoría de los ministros se mantienen en sintonía con el equilibrio. “Los ministros tienen que gestionar”, afirman en su entorno.

Hace falta, más ministros en la cancha. Por ahora, todo el Gabinete se mantiene en una posición de autocontrol. “Tenemos que solucionar el tema de la deuda y para reactivar la economía necesitamos al empresariado nacional, no hay espacio para enfrentamientos estériles”, explican.

 

Los nudos del diálogo

Los principales encargados de llevar adelante el diálogo con algunos dirigentes opositores y el empresariado son Sergio Massa y Máximo Kirchner. “Máximo tiene un perfil dialoguista, de consenso, al igual que Sergio”, señaló un integrante del Gabinete nacional.

En la casa del banquero Jorge Brito se reunieron Massa, Máximo y Wado De Pedro con un grupo de hombres de negocios. Los comensales de la comida fueron el presidente de la UIA, Miguel Acevedo; Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy (PAE); Marcelo Mindlin, de Pampa Energía; y Hugo Dragonetti, titular de una constructora.

La idea es planificar la salida de la crisis, en base a la producción y el trabajo.

Todos coincidieron, según las informaciones, en que “debía terminarse la grieta” y cerrar “los rencores del pasado”.

Con respecto a la deuda externa, en el Gobierno hay optimismo y confían en que este mes se va a cerrar el acuerdo con los acreedores privados. A partir de ahí, se pondría en marcha un plan económico de reactivación.

 

Un frente más amplio

La construcción de un frente más amplio es otro de los temas que se hablan puertas adentro. Se están tejiendo relaciones con referentes de Juntos por el Cambio que están en desacuerdo con la actitud de Macri y su espada Bullrich.

“La ruptura del espacio es un hecho, pronto habrá novedades”, indican los pocos que rondan por los pasillos legislativos.

Las conversaciones están avanzadas, según cuentan, con los más “moderados” del PRO.

Mientras tanto, se intenta lograr los votos necesarios para sacar la reforma judicial y otros temas prometidos por el presidente.

El virus puede dejar algo positivo, recuperar la política de las ideas, reflotar el debate maduro, responsable y desterrar la antipolítica basada en el enfrentamiento y el odio.

Veremos.

 

CLASIFICADOS 6 de JULIO

“El aprovechamiento de la muerte para tratar de reinstalar un tema penoso, que debe ser juzgado seriamente, que necesita de racionalidad jurídica y jueces probos que se ocupen del tema. Me parece una miserabilidad absoluta. Queremos saber qué sucedió con Fabián Gutiérrez, pero sólo insinuar que eso es motivo de la causa de los cuadernos y que el Gobierno puede estar involucrado en eso, es una actitud tan miserable que es difícil de entender”. Alberto Fernández, sobre el comunicado de Juntos por el Cambio

“Si seguimos juntos cumpliendo los protocolos, cumpliendo lo que indica el COE, si seguimos juntos y el Estado sigue actuando cuidando a nuestra gente con responsabilidad y con prudencia, planificando los pasos, Córdoba va a seguir flexibilizando, Córdoba va a seguir recuperando empleo y libertades individuales y Córdoba va a probar, como es mi convencimiento, que este virus no va a detener el progreso en nuestra provincia”. Juan Schiaretti, gobernador de la provincia

“En Villa María detectamos dos intentos de estafa a personas que recibieron llamadas a sus teléfonos fijos, indicándoles que habían sido beneficiarias del IFE y que necesitaban datos financieros, como el CBU de su cuenta o la de un tercero”. Camila Perassi, titular de ANSES local

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