Ilda Bustos

“Siempre aparece en el horizonte la necesidad de justicia social”

Nació en Santa Rosa, Mendoza, el 7 de febrero de 1957. Trabajadora gráfica y licenciada en Ciencias de la Información. Es secretaria general de la Unión Obrera Gráfica Cordobesa y de Derechos Humanos de la CGT Regional Córdoba

Escribe: Nancy Musa (de nuestra redacción)

El gremio gráfico cordobés fue una de las piezas claves en la recuperación de nuestro diario en diciembre de 2001. Ilda Bustos es parte de esa historia. Una mujer de fuertes convicciones, rebelde, resistente, luchadora. Desde su adolescencia,  abraza la causa liderada por Juan Domingo Perón y Evita. Fue una discípula de Raimundo Ongaro, estuvo detenida durante la dictadura y sufrió, como muchos, la pérdida de numerosos compañeros de militancia.

Nunca bajó los brazos, siempre siguió aferrada a su sueño, a ese sueño que le inculcaron sus padres sintetizado en la frase: “Un mundo mejor es posible”.

Por eso milita, participa, se moviliza. Porque cree en una “patria libre, justa y soberana”.

-Se cumplieron 50 años de uno de los hechos históricos más significativo para los trabajadores ¿qué sentimiento te generó conmemorar el Cordobazo?

-Como cada nuevo aniversario, me genera una serie de sensaciones que tienen que ver con el significado de esa gesta que modificó la realidad del país, por el accionar organizado del movimiento obrero cordobés, constituido principalmente por los trabajadores industriales, y la valoración de una dirigencia -que hoy llamamos la “mesa de tres patas”, referida a Atilio López, a Elpidio Torres y a Agustín Tosco- que supo unirse deponiendo todas las diferencias detrás de los objetivos. También admitir amargamente lo que hemos perdido como clase trabajadora y que tiene que ver con la conciencia de la necesidad de transformar la realidad.

-En esta nueva crisis que atraviesa el país, ¿pensás que el sindicalismo está cumpliendo el rol que requieren las circunstancias?

-Una parte importante del sindicalismo creo que está cumpliendo con mucho esfuerzo el rol que impone esta coyuntura, en la que lo que antes se imponía a través de los golpes militares, y hoy fue resuelto por los dueños del mercado a través de la manipulación mediática que indujo al oto. Me refiero a la Corriente Federal de Trabajadores, a la que pertenece la Unión Obrera Gráfica Cordobesa, al Frente Sindical y a muchas de las organizaciones sociales a las que consideramos hoy parte del movimiento obrero que ha sufrido las consecuencias del ajuste permanente de esta etapa del capitalismo.

-¿Qué pasó con esos líderes combativos de la resistencia, con los ideales que manejaban a mediados del siglo pasado?

-En la lucha permanente del movimiento obrero, la historia nos demuestra que hubo siempre avances y retrocesos. Obviamente que no podemos evitar poner al Cordobazo dentro de los avances más impresionantes que tuvieron los trabajadores en la lucha por sostener derechos y fundamentalmente la participación en la distribución de la riqueza. Siempre ponemos en nuestro sindicato  como dato clave, la evolución de la participación total de la masa salarial en el Producto Bruto Interno de nuestro país; su evolución desde el punto máximo -que son los diez años de peronismo- y desde el golpe de 1955 hasta el de 1976, en que se reduce drásticamente y más aún después de la etapa menemista. Ese recorrido nos demuestra el estado de las luchas. Encabezadas desde la etapa de la resistencia peronista por una dirigencia sindical que tenía un ideal claro: volver a la justicia social, a la independencia económica y a la soberanía política; a la Constitución de 1949 que estableció el modelo de país que debíamos alcanzar plenamente.

-El golpe militar fue un factor determinante...

-Sí. La dictadura genocida instalada en 1976 hizo mucho por dejar al movimiento obrero en otra correlación de fuerzas con la eliminación física de miles de dirigentes, delegados, activistas y trabajadoras y trabajadores. El retorno de la democracia no alcanzó para recomponer las fuerzas, porque la etapa neoliberal se avecinaba y con una parte de la dirigencia sindical cooptada, se impusieron condiciones que eran impensadas en las décadas anteriores. La lucha siempre ha continuado y seguramente seguirá. Para quienes tenemos los ideales peronistas será siempre así.

 

Me gusta: leer. Me divierte: Las ocurrencias de los niños. Me entristece: Ver hoy tanta miseria, exclusión y sufrimiento. Me enoja: Las injusticias y la falta de solidaridad.

 

-Vos liderás un gremio que tuvo una figura emblemática en el ámbito gremial como fue Raimundo Ongaro ¿qué recuerdos tenés de él, cómo lo conociste?

-Raimundo Ongaro es la referencia obligada de las y los trabajadores gráficos. De hecho, en nuestro sindicato desde hace muchos años se impone la Lista Verde, la de Raimundo. Lo conocí en 1985, cuando había vuelto de su doloroso exilio y se había normalizado la Federación Gráfica Bonaerense. Para los que fuimos era como tomar un poco de su valiosa historia entre las manos; era el compañero de la CGT de los Argentinos, del Programa del 1º de Mayo de 1968. Tenía una cantidad impresionante de conocimientos; podía hablar de cualquier tema y especialmente no había perdido ninguna de sus convicciones, a pesar de los inenarrables sufrimientos que le tocó atravesar. Sus dichos sobre que es preferible tener honra sin sindicatos que sindicatos sin honra, es una de nuestras consignas. Nunca cortó su vínculo con la UOGC y especialmente conmigo. Me llamó por teléfono hasta un poco antes de su muerte; siempre lo hacía y es uno de los orgullos más grandes que tengo.

-¿La burocracia le ha ganado la batalla a la causa originaria del sindicalismo argentino?

-Si definimos a la burocracia como el estamento integrado por dirigentes que solo aspiran a cumplir una función administrativa sin ponerse ningún objetivo tendiente a modificar la realidad del movimiento obrero, por momentos parecería que sí. Pero luego aparecen siempre las luchas, como las de hoy por defender los puestos de trabajo o resistir una mayor flexibilización laboral. Creo que no, siempre aparece en el horizonte la necesidad de justicia social, igualdad, equidad y el sentir de que no es posible que mientras unos pocos tengan tanta riqueza acumulada, haya tantos que sufran exclusión y hambre.

-En las mesas de reuniones de los principales gremios, las mujeres no tienen una presencia visible. ¿Cuesta romper esa estructura patriarcal?

-Es verdad, solo hay que mirar cómo se componen las mesas directivas de las centrales sindicales para notar la ausencia de las compañeras en los espacios de representación. Si bien hubo algunos avances, a nivel de las decisiones sigue siendo una gran deuda del sindicalismo argentino.  Las mujeres integran las comisiones -en parte impuesto por la ley de cupo que ya tiene varios años de vigencia- pero en su mayoría lo hacen en cargos que no tienen poder de decisión. Eso se traslada a las organizaciones de segundo grado, las federaciones, donde la ausencia es notoria y finalmente a las centrales que -como en el caso de la CGT nacional- exhiben una foto lamentable: la ausencia de la representación de las trabajadoras, que constituyen una parte muy importante de la mano de obra.

-¿Trabajan para revertir esta situación?

-Sí. Con las compañeras trabajamos mucho para revertir esto. Tenemos la Mesa de Trabajadoras de las Regionales de CGT de la provincia de Córdoba que a su vez integra la Intersindical de Mujeres de Córdoba, constituida por las representaciones de todas las centrales, incluidas las organizaciones de la economía popular, en lo que constituye todo un ejemplo de cómo las mujeres podemos unirnos a nivel sindical tan fácilmente, sin las lógicas competitivas que hoy impiden la unidad del movimiento obrero. A nivel nacional, participamos de Mujeres Sindicalistas, de la Corriente Federal de Trabajadores.

-¿Qué expectativas tenés mirando el futuro, en medio de un presente que muestra una brecha cada vez mayor entre los que más tienen y los que menos tienen?

-Hoy, en momentos tan críticos para los sectores trabajadores y del campo popular, las expectativas están puestas en la unidad, que en mi opinión es posible solamente a través del movimiento peronista. El peronismo debe retomar en forma urgente el legado del General Perón y de Evita, el del “Modelo argentino para el proyecto nacional” y la comunidad organizada, donde se encuentran las respuestas más claras para borrar la brecha entre los que más y menos tienen.

-¿Qué te motivó, para empezar tu militancia activa en la política?

-Siempre tuve claro que la política es la única herramienta con la que es posible modificar o transformar la realidad. A partir de eso, con los riesgos que implica muchas veces esa participación, sobre todo cuando hay representación sindical, considero necesario involucrarse y eso incluye la militancia activa.

-¿De niña ya tenías inquietudes de participación o soñabas con otras cosas?

-Tuve un padre peronista, con mucha conciencia sobre su condición de trabajador y una madre italiana -llegó a la Argentina después de la Segunda Guerra- con ideales socialistas. Desde muy temprano, sin que a lo mejor se lo propusieran, nos inculcaron la idea de que vivir en un mundo mejor es posible.

-Háblame de tu infancia, de tu familia, dónde transcurrió, qué imágenes te quedaron de estos tiempos de la niñez.

-Mi infancia transcurrió hasta los 8 años en Mendoza, donde nací. Desde entonces, y por cuestiones de trabajo de mi padre, llegamos a vivir a Colonia Caroya, donde aún hoy vivo. Mi familia estaba constituida por mis padres y mi hermano y las imágenes que me quedaron fueron los contrastes entre el lugar donde nací, que sigue siendo de muchas injusticias, y las características del pueblo cordobés adonde llegamos, imbuido de la cultura del norte de Italia.

-¿Tenías desde chica esa personalidad combativa, rebelde ante las injusticias  o eras más bien obediente?

-Pertenezco a una generación que tempranamente se politizó tomando conciencia de la realidad. Especialmente las mujeres  iniciaron caminos nuevos y en ese marco -sin creerme excepción- fuimos adoptando rebeldías y cuestionamientos a todo lo establecido, desde la escuela primaria.

-En la escuela secundaria ya participabas de los movimientos estudiantiles, eran tiempos de resistencia, ¿qué recuerdos tenés de esa época?

-La escuela secundaria la cursé en el Colegio Sarmiento de la ciudad de Jesús María y ya en el año del comienzo se produce el Cordobazo, por lo rápidamente nos sentimos envueltos en los acontecimientos y buscábamos información e incluso en los recreos los temas de conversación tenían que ver con eso. Teníamos docentes que ayudaron mucho a abrirnos la cabeza y a conocer lo que pasaba en el mundo en esos momentos y va mi recuerdo con afecto y cariño a la profesora Josefina Piana, una grande.

-¿La mayoría se identificaba con el peronismo?

-Sí. La mayoría nos identificábamos con el peronismo, por lo que muchas veces las paredes aparecían escritas con tizas celestes diciendo “Luche y vuelve”, lo que acarreaba amonestaciones y la rabia de la directora, perteneciente a una conocida familia radical de la zona. Recuerdos hay muchos, algunos que causan tristeza, como traer a la memoria a uno de los compañeros que activaron mucho, Juan José Laso “Pichuco”, que fuera secuestrado y desaparecido en diciembre de 1975. Otros, orgullo, como cuando se produjo la masacre de Trelew e interrumpimos la clase para leer el documento que decía la verdad sobre lo ocurrido, ante la mentira de los medios.

-¿Cómo fueron tus primeros pasos en el terreno sindical?

-Fueron resultado de mi incorporación laboral en la Editorial Córdoba, donde se imprimían los diarios Córdoba y Tiempo de Córdoba. Esto tuvo que ver con el ingreso de las mujeres a la actividad gráfica, producto de la aparición de cambios tecnológicos en las formas de impresión.  Desde ese momento me afilié a la Unión Obrera Gráfica Cordobesa y no mucho tiempo después, comenzaron los problemas laborales -producto del vaciamiento de la empresa- con lo que comienzo una actividad sindical que no abandoné nunca y donde vivimos un conflicto en defensa de la fuente de trabajo que duró casi diez años.

-¿Qué vivencias tenés del golpe militar de 1976?

-Al momento del golpe yo militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y teníamos claro que eso se venía, y ya se sufrían las consecuencias -especialmente en Córdoba- de la represión y el accionar de las bandas paramilitares, a partir del golpe policial que destituye al Gobierno de Obregón Cano y Atilio López.

Lo que creo que no supimos ver fue la envergadura que iba a adquirir. En mi caso, en mayo de 1976, junto a más de cien compañeras y compañeros de todas las facultades, fui expulsada de la Escuela de Ciencias de la Información e inmediatamente detenida en el Campo de la Ribera. Fui liberada y luego detenida nuevamente en el mes de agosto del mismo año. Como síntesis, creo que nunca se superan algunas cuestiones.

Nosotros en la JUP éramos más de cien compañeros y sobrevivimos alrededor de cuarenta; eso dice claramente lo que ocurrió. Sobre esto creo que lo más importante es mantener la memoria para que los jóvenes conozcan lo que ocurrió y que “el nunca más” sea una realidad. También creo que los juicios han sido un hecho importantísimo que nos distingue como país y que somos ejemplo en el mundo.

-¿Por qué a los argentinos nos cuesta aprender de nuestra historia?

-Nos cuesta porque hay una maquinaria que permanentemente nos remite al lugar que pretenden y que Rodolfo Walsh describía respecto a los trabajadores: “Las clases dominantes han pretendido que… no tengamos historia”. Creo que por eso a veces cuesta. No reconstruimos el relato histórico y caemos de nuevo cíclicamente.

-Hablamos siempre de unidad nacional y sin embargo a la luz de los hechos el enfrentamiento se agudiza ¿Qué análisis hacés de la división que nos persigue a lo largo de la historia y por qué no podemos superarla?

-Como peronista, siempre creo que la unidad nacional la hacen los que representan el interés común, el colectivo y que también significa la aspiración de vivir en una sociedad con mayor igualdad y equidad en un modelo de país en constante desarrollo económico, pero también humano y social.  Creo que el enfrentamiento se produce con los sectores minoritarios que pretenden apropiarse de las riquezas y como en la actualidad, con este gobierno de gerentes de los grupos económicos concentrados, que el producto del esfuerzo común beneficie solo a ellos, achicando el Estado para que deje de cumplir sus funciones. Tenemos ejemplos concretos, como en el caso del sector agroexportador, que solo mira sus propios intereses o el financiero, hoy llevándose todo con la especulación y la timba de los recursos del país. Sin hablar de la innecesaria deuda que van a dejar, hipotecando el futuro. Eso es parte de la fragmentación. Los que no vieron, ni ven, que en el país estamos todos.

-¿Están los dirigentes actuales a la altura de lo que el  país necesita para salir de la tormenta?

-Creo que una parte muy importante de los dirigentes actuales no están a la altura de las circunstancias, porque no se plantean salir de ninguna tormenta o crisis teniendo en cuenta los intereses de las mayorías y del país e incluso el de la Patria Grande como llamamos algunos a Latinoamérica. Creo que piensan en cómo acceder a la parte del poder que le deje los que verdaderamente lo tienen y perdurar junto a los grupos que los acompañan. Lo más grave es que se ha perdido de vista el modelo de país que debemos alcanzar y que incluya a todos los sectores sin que prevalezcan los intereses económicos solamente.

-¿En qué nota esta pérdida de modelo de país?

-Esto se nota mucho cuando vemos las consecuencias del modelo productivo que avanza con el monocultivo y destruye el ambiente, las economías regionales, la calidad y la vida de millones de argentinos. Las informaciones que nos hablan de que en Argentina se utilizan 107 agroquímicos prohibidos, en otros países no son noticia ni nos asombramos del grado de contaminación de muchos recursos naturales estratégicos. La mayoría de la dirigencia permanece en silencio.

-¿Te sorprendió la fórmula Fernández -Fernández?

-No mucho. Teniendo en cuenta la estrategia de las principales espadas del Gobierno de Macri, dirigida a mostrar permanentemente el enfrentamiento con Cristina Fernández, no era para sorprenderse.

-¿Qué visión tenés del peronismo en la actualidad?

-El peronismo es un modelo de país basado en la comunidad organizada que nos dejó el general Perón y que tiene más vigencia que nunca. Especialmente a la luz del fracaso de todas las políticas neoliberales y que esta etapa del capitalismo impuso a la mayoría de los países del mundo y a las que el mismo Perón se había anticipado, con su condición de estadista hasta ahora nunca igualado en la Argentina.  Las bases de la superación de las contradicciones existentes para alcanzar una sociedad del “bien común” están en la descripción de la comunidad organizada, al igual que los límites tanto al capital que pretende que el mercado todo lo ordena, como a toda forma que pretenda la igualdad sobre la base de la deshumanización. A esto debe volver el peronismo. Creo que las supuestas “actualizaciones” tienen que ver con las formas y no con el fondo. Estas muchas veces son las excusas perfectas para justificar que hemos abandonado el camino.

-¿Creés que los dirigentes van a dejar de lado sus intereses personales para hacer un nuevo contrato social?

-Sinceramente espero que sí. Creo que algunos lo van a hacer y también será tarea convencer al resto de que eso es una necesidad y no una elección que cada cual pueda tomar.

-Si tuvieras que hablar de la situación actual ¿cómo la definirías?

-Tremenda crisis de la que claramente debemos salir con las opciones que hay. No puede permanecer esta situación, a riesgo de perder todas las posibilidades y quedarnos lamentando la destrucción del país y del futuro de los que vienen.

 -¿Cuáles fueron los momentos de mayor satisfacción y cuáles los más tristes?

  -De mayor satisfacción muchos, especialmente los que me llevaron a tener un cargo de representación en la Unión Obrera Gráfica y la confianza de mis compañeras y compañeros; ser parte de la CGT Regional Córdoba y representarla en la Legislatura; las luchas que pudimos ganar para defender derechos y puestos de trabajo. Los más tristes tienen que ver con las pérdidas personales y de mis compañeras y compañeros de militancia y hoy ver tanta miseria, exclusión y sufrimiento.

-¿Cuál es tu sueño hoy?

-Vivir algún día en la Patria justa, libre y soberana y que se termine esta pesadilla.

 

Opiniones

Mauricio Macri: Lo peor que pudo ocurrir en nuestro país es que haya sido elegido presidente. No solo por lo que es él,  sino por lo que representa.

Juan Schiaretti: uno de los gobernadores de Córdoba que más apoyo ha logrado alrededor de su gestión, que ha sido muy difícil en esta última etapa, donde ha debido maniobrar en condiciones críticas planteadas desde el poder central. Gran capacidad y con convicciones que me inspiran mucho respeto, como su posición respecto a los derechos humanos y su apoyo a los organismos.

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