Vanesa Moreira, profesora de Inglés en tres colegios locales, organiza una pollada para poder costear una intervención quirúrgica vital

Solidaridad para la profe Vane

Ella tiene acromegalia, una enfermedad poco frecuente que se desarrolla a partir de un tumor benigno en la hipófisis, el cual produce en exceso la hormona de crecimiento. También tiene un aneurisma
viernes, 4 de septiembre de 2026 · 08:30

Vanesa  Moreira (40) nació en James Craik, pero se crió en Villa María, ciudad que considera su lugar. Hoy vive en Villa Nueva junto a su pareja. Es profesora de Inglés y traductora y trabaja en el Rivadavia, el Comercial y el CENMA para adultos de Villa Nueva.

Pero la “profe Vane”, como todos y todas la conocen, desde 2020 atraviesa un complejo proceso de salud. Tiene acromegalia, una enfermedad provocada por un tumor en la hipófisis que genera una producción excesiva de la hormona de crecimiento.

Su historia con la enfermedad comienza en el año de la pandemia, cuando aparecieron dolores que, al principio, parecían tener otras explicaciones. Espalda, cuello, muñecas y hombros comenzaron a molestarle cada vez más. Llegaron las tendinitis, los tratamientos y las consultas médicas, pero sin respuestas.

“Yo sentía que traía algo a fondo porque estaba muy dolorida”, cuenta. El diagnóstico finalmente llegó de la mano de la endocrinóloga Valeria Fernández, después de detectar alteraciones hormonales y solicitar una resonancia. Allí apareció el tumor en la hipófisis.

Fue así que, finalmente, a Vanesa se le diagnosticó  acromegalia, una enfermedad poco frecuente en la que, generalmente, a partir de un tumor benigno de la hipófisis, se produce un exceso de la hormona de crecimiento. Ese exceso provoca cambios progresivos en los huesos y tejidos y puede afectar distintos órganos.

Ella misma encuentra una comparación que ayuda a entenderlo: “Para explicar mi padecimiento, siempre recurro al caso de Lionel Messi, que padecía déficit de la hormona de crecimiento, es como que estaba dormida, pero en el caso mío la reproduce en exceso”.

Es decir: mientras el futbolista necesitó de niño un tratamiento para estimular su crecimiento, Vanesa enfrenta el problema inverso: su organismo produce demasiado de esa hormona.

 

Una cirugía compleja

El tratamiento logró frenar parcialmente la enfermedad y reducir el tamaño del tumor. Pero la solución requiere una intervención quirúrgica.

En ese camino, apareció el neurocirujano Marcelo Olivero, quien, según relata Vanesa, pudo identificar rápidamente el cuadro y confirmar sus sospechas con nuevos estudios. Sin embargo, los estudios posteriores sumaron una dificultad: además del tumor, detectaron un aneurisma.

La intervención deberá abordar ambas situaciones y requerirá una craniectomía, lo que convierte a la operación en un procedimiento especialmente complejo. Y Olivero tiene previsto realizarla durante septiembre.

“Me entrego y que pase lo que tenga que pasar”, dice Vanesa. Sabe que pueden aparecer desequilibrios hormonales y otras consecuencias después de una cirugía de estas características, pero también transmite confianza en el profesional que la acompaña: “Él es muy seguro”, afirma.

 

Dejarse ayudar

Frente a los costos que implica todo este proceso, Vanesa y su pareja primero pensaron en pedir un préstamo. Después buscaron alternativas. Pensaron en vender pan, preparar combos de pastas y finalmente apareció la posibilidad de organizar una pollada.

La iniciativa se concretará este domingo y cuenta con el acompañamiento de Porporatto, que aporta los pollos para que Vanesa pueda obtener una diferencia con cada venta. La respuesta hasta ahora la sorprendió: de los aproximadamente 300 pollos previstos, ya tenía vendidos más de la mitad al momento de la entrevista.

“Es un desafío, es como estar todo el tiempo con el celu, contestando y anotando todo”, cuenta entre risas.

Pero detrás de la iniciativa hay también un aprendizaje personal. La profe Vane reconoce que al principio le costaba aceptar donaciones.

“A mí no me gusta pedir, entonces yo le vendo algo, le doy algo a cambio y el que quiere me compra y de paso a mí me ayuda”.

Con el tiempo, sin embargo, comenzó a recibir mensajes de personas que preferían colaborar directamente. Su psicóloga también la ayudó a cambiar esa mirada: “Dejate ayudar”, le dijo. Y Vanesa aceptó.

La pollada no es solamente una forma de reunir dinero para una operación. También quiere que su experiencia pueda servirle a otros.

“Mucha gente que tiene una enfermedad, que tiene un gasto, se deprime y no sabe qué hacer. Y vos decís: ‘bueno, esta es una posibilidad’”.

Por eso, además de pedir una mano para su propia cirugía, la “profe Vane” quiere dejar abierta una puerta para quienes atraviesen situaciones similares: organizar, vender, ofrecer algo a cambio y permitir que la solidaridad circule.

Hoy está abocada a la venta de pollos y en enfocarse a enfrentar una intervención quirúrgica trascedental para ella, por lo que desde hace dos semanas está de licencia.

 

 Para colaborar

Los pollos pueden solicitarse hasta el viernes al 4187500.

También se pueden realizar aportes al alias: Profe.vane.ingles.

Este cronista debe decir que hablar con la profe Vane le dejó una sensación maravillosa: la de una mujer valiente, enfocada y decidida a dar la lucha, y que viene enfrentando admirablemente desde hace 6 años.

Y hoy necesita la ayuda de todas y todos para curarse.