Nacido en Marcos Juárez y “criado” en el arte entre Villa María y Córdoba capital
Un premio nacional para “nuestro” Lolo Amengual
Dentro de 3 meses, le entregarán en Buenos Aires el Premio Nacional a la Trayectoria Artística“Ante todo queremos felicitarlo por haber obtenido el Premio Nacional a la Trayectoria Artística... La entrega de premios se realizará el jueves 10 de diciembre a las 18 en el Auditorio de Amigos de Bellas Artes y la inauguración de la muestra de las obras premiadas el mismo día a las 19 en el Museo Nacional de Bellas Artes... Nos complace reconocer su relevante aporte al arte argentino y que su obra pase a formar parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes el mayor acervo público de artes visuales de nuestro país”.
Con esas palabras anoticiaron a Lorenzo “Lolo” Amengual del reconocimiento al que había accedido por todo lo que trabajó como artista gráfico, dibujante, grabador, ilustrador, diseñador, editor, autor e investigador de la imagen impresa.
Lolo nació en Marcos Juárez en 1939 y en 1949 se radicó en Villa María. Y fue aquí donde se formó en dibujo, concretamente en las aulas de la Escuela Provincial de Bellas Artes “Emiliano Gómez Clara”.
Luego se graduó como arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), en 1964.
Su aprendizaje del diseño gráfico fue en gran medida autodidacta y estuvo ligado al trabajo con imprentas, televisión y sistemas de reproducción. Por ejemplo, integró el Departamento de Arte de Canal 10 de la UNC con el genio villamariense que fue Cachoíto De Lorenzi. También aprendió de otro amigo y compañero creativo de esta ciudad, Jorge Bonino (aprendió y enseñó, porque los talentosos, los inspirados, tienen eso de contagiarse los unos a los otros). Juntos participaron en la gráfica de las Bienales Americanas de Arte de Córdoba.
Y ya en Buenos Aires, Amengual fue director de arte de la revista Confirmado entre 1966 y 1969, además de trabajar en Cícero Publicidad y colaborar con Siete Días, Mengano, Linus y Pardon.
“Así en la tierra...”
Para otorgarle el reconocimiento al que solamente accederán otros 15 artistas de todos el país, los jurados escribieron casi, casi, una monografía:
“Desde ‘Así en la tierra como en el cielo’ (1967) y ‘Humorbo. Los humores de Amengual’ (1976), su obra reunió precisión técnica, imaginación narrativa, sátira social y cultura popular. En sus dibujos, historietas e ilustraciones, la línea funciona como estructura, relato y máquina visual. Su producción dialoga con el grabado rioplatense, el expresionismo gráfico, el grotesco, la caricatura y el humor argentino.
Como autor, ilustrador, diseñador, director de arte o editor participó en más de treinta libros y volúmenes: la Enciclopedia de la tecnología, de doce tomos; La conquista de México según el Códice florentino; Alejandro Sirio. El ilustrador olvidado; Temas nobles, entre otros.
Entre 1990 y 2011 integró el equipo editor de la Fundación Antorchas, donde trabajó en libros de registro del patrimonio fotográfico argentino, publicaciones para museos, exposiciones y catálogos. Esa labor articuló diseño, edición, investigación y puesta en valor patrimonial.
En la escultura de ensamblajes trasladó su pensamiento gráfico al espacio tridimensional mediante materiales encontrados y descartes, convirtiendo residuos e imágenes heredadas en construcciones de gran potencia crítica. Desde sus libros Cábala criolla, Cartas a Goya, la revista Mengano hasta su Alejandro Sirio, desde la historieta pop hasta el altorrelieve con materiales reciclados, Amengual ha construido obra de extraordinaria densidad formal, cultural e histórica”. Casi nada, lo que expresaron los jurados.
Y dijeron más todavía: “Podemos pensar la producción de Amengual como un movimiento continuo entre oficio gráfico, investigación técnica y pensamiento visual. Su búsqueda está lejos de ‘ilustrar’ textos o repertorios dados. Su proceso tan singular se parece más a definir algunos campos de interés desde donde producir sistemas de imágenes, y es entonces aquí que textos, dibujos, reproducciones, cultura popular e historia del arte se expanden mutuamente”.
“Distinguir a Lorenzo Amengual con el Premio Trayectoria permite por un lado, reconocer aun artista que amplió el campo de las artes visuales desde sus bordes más fértiles y por otro, ampliar la Colección del MNBA con una obra que sin dudas ha incidido de manera profunda en la forma en que miramos, leemos y pensamos las imágenes.
