A 25 años de la Reforma Constitucional de la Provincia
Seis dirigentes locales fueron parte de la historia legislativa
En la Legislatura cordobesa entregaron una distinción a los convencionales que redactaron la actual Constitución provincial. Entrevista a uno de ellos, el abogado villamariense Diego FrossascoEn septiembre del año 2001 quedó redactada la nueva Constitución de la Provincia de Córdoba, que incorporó la conversión de un Poder Legislativo integrado por la Cámara de Senadores y la de Diputados por la actual Unicameral.
De Villa María y Villa Nueva, participaron de la redacción de la nueva Constitución, por el peronismo y partidos aliados, Stella Cittadini de Montes, Nora Bedano, Raúl Costa y Edgar Bernaus. Por el radicalismo lo hicieron Lucía Ballatore y el abogado Diego Frossasco, uno de los convencionales más jóvenes que en sus 20 años fue parte de ese momento histórico.
En diálogo con la 90.1, laRadio del Centro del País, el letrado villamariense repasó ese capítulo institucional de la provincia de Córdoba ocurrido hace 25 años.
Primero que nada, recordó que el tránsito hacia la Unicameral tuvo diferentes etapas y resistencias.
La iniciativa original había sido impulsada sin éxito durante la gestión del gobernador radical Ramón Mestre. “Ese proyecto naufragó en la Cámara de Senadores al no alcanzar los dos tercios necesarios debido a divisiones internas en el radicalismo”, explicó Frossasco.
Posteriormente, fue retomada por José Manuel de la Sota, quien, antes de enviar el proyecto a la Legislatura, convocó a un plebiscito ofreciendo a los ciudadanos que votaran por seguir con dos Cámaras de 133 integrantes o una con 70.
Era el tiempo en el que en Argentina nacía la consigna “que se vayan todos” y, evidentemente, el pueblo cordobés eligió que hubiera menos legisladores.
Igual, Frossasco puntualizó que la disminución de escaños no representaba un ahorro significativo: “La incidencia presupuestaria del Poder Legislativo en el presupuesto general de la provincia es mínima, menos del 2%. Pero, además, si lleváramos ese razonamiento al extremo, el de evaluar a las instituciones por su costo, tendríamos que decir que no tiene que haber elecciones porque la democracia es cara”, reflexionó.
En cuanto al balance del funcionamiento institucional del sistema unicameral, el abogado admitió que conviven ventajas operativas con riesgos políticos.
Entre los aspectos positivos, destacó que el procedimiento de formación de las leyes se vuelve considerablemente más ágil, permitiendo dar respuestas rápidas a los cambios y demandas sociales.
Sin embargo, advirtió sobre las debilidades del esquema frente al Poder Ejecutivo: “La desventaja es que una sola Cámara por ahí es mucho más fácil de adocenar por el Ejecutivo que dos cámaras. En el orden nacional tenemos un sistema presidencialista y la patología del hiperpresidencialismo también se puede dar en la Provincia, con la fortaleza del gobernador frente a una Legislatura que no cumple adecuadamente su rol”.
De hecho, el propio acto de reconocimiento se vio atravesado por debates y cruces políticos intensos sobre el rol actual de los cuerpos deliberativos y los mecanismos de control.
Otro de los puntos centrales del análisis histórico giró en torno a la representación territorial consagrada en la reforma de 2001. El sistema actual combina 44 legisladores elegidos por distrito único y 26 representantes departamentales –uno por cada departamento provincial–, lo que garantiza la voz de comunas e intendencias de menor densidad demográfica, como Pocho o Minas, junto a los distritos de mayor peso poblacional como Capital, Río Cuarto o San Martín.
