La Semana Vasca 2026 en Villa María - El ejemplar más famoso de Euskadi, con “hijos” en la Argentina

Un árbol que une dos orillas

domingo, 20 de septiembre de 2026 · 08:30

Josu Legarreta y el historiador uruguayo Alberto Irigoyen presentarán el sábado 10 de octubre “Gernika en Argentina”, una investigación sobre la historia de los retoños del histórico roble vasco plantados en distintos puntos del país. La obra también recupera la memoria del que crece en plaza Centenario

 

Entre Euskadi y Argentina existe una historia que puede contarse a través de las personas, las instituciones y también de los árboles. Una de esas historias será recuperada el sábado 10 de octubre en Villa María, durante la Semana Nacional Vasca, con la presentación de “Gernika en Argentina”, una investigación realizada por el historiador uruguayo Alberto Irigoyen y Josu Legarreta, exdirector del Programa de Relaciones con los Centros Vascos.

El libro reconstruye la historia de los retoños del Árbol de Gernika (un roble, de la especie Quercus robur, comúnmente conocido como roble común o roble europeo)  plantados en distintos lugares de Argentina y que, con el paso de las décadas, se transformaron en símbolos de identidad, memoria y pertenencia para las comunidades vascas. Y para Legarreta, esa historia debe entenderse dentro de un proceso mucho más amplio.

 “La historia de la Humanidad se podría definir como historia de la emigración”, sostiene, antes de introducir en ese recorrido al pueblo vasco, cuya presencia en América se remonta a varios siglos.

 

La historia cruzó el océano

La investigación recupera los primeros antecedentes de comunidades vascas organizadas en América y, especialmente desde el siglo XIX, la creación de instituciones de socorros mutuos destinadas a acompañar a quienes habían dejado su tierra.

En Argentina surgieron numerosas entidades, entre ellas la Sociedad Vasco-Navarra Laurak Bat de Buenos Aires, fundada en 1877, además del Centro Navarro, el Centro Vasco Francés y otras instituciones, como el Centro Vasco de Euzco Exterra local, que en este 2026 cumple 80 años, que fueron consolidando una extensa red de comunidades.

En ese contexto, los vascos no solamente trasladaron sus pertenencias y sus familias. También llevaron consigo sus tradiciones, sus instituciones y sus formas de solidaridad.

“Históricamente hemos sido un pueblo emigrante”, afirma Legarreta, retomando una definición de William Douglas y Jon Bilbao en Amerikanuak. Y agrega que esa emigración estuvo acompañada por la transmisión de “la Cultura Vasca y de la solidaridad”. Y es en esa historia de pertenencia y memoria donde aparecen los retoños del Árbol de Gernika.

 

El símbolo que echó raíces

El histórico Árbol de Gernika constituye uno de los principales símbolos de las libertades y de la identidad vasca. Su significado trascendió las fronteras de Euskadi y acompañó a las comunidades de la diáspora, que encontraron en sus retoños una manera de mantener vivo el vínculo con la tierra de origen.

“El historiador uruguayo Alberto Irigoyen y yo mismo presentaremos la edición de nuestra obra Gernika en Argentina, investigación de la historia del Retoño de Roble de Gernika, plantado en el entorno de los Centros Vascos de Argentina”, explica Legarreta.

Para realizar el trabajo, los autores recurrieron a la memoria de las propias comunidades. Casi un centenar de personas aportaron información escrita y fotografías sobre la historia de los distintos árboles, permitiendo reconstruir un recorrido que atraviesa buena parte de la historia de la colectividad vasca en el país. El libro se convierte así en una investigación histórica, pero también en un registro de la memoria de quienes mantuvieron sus raíces lejos de Euskadi.

 

El retoño de Villa María

La presentación tendrá un significado especial para Villa María porque la ciudad también conserva uno de esos árboles. El retoño del Árbol de Gernika ubicado en plaza Centenario forma parte de la memoria de la colectividad local y representa de manera concreta ese vínculo entre la ciudad y el País Vasco. Por lo que la presencia del árbol adquiere una dimensión particular durante esta Semana Nacional Vasca, en el año en que Euzko Etxea celebra sus 80 años y la ciudad vuelve a recibir a los centros vascos del país y del exterior.

Legarreta recuerda además que fue justamente Villa María la sede de la primera Semana Nacional Vasca, realizada en 1972, a la que asistieron delegados de FEVA, representantes de las euskal etxeak y Pedro Basaldua, delegado del Gobierno Vasco. Y ahora más de medio siglo después, la ciudad vuelve a recibir el encuentro y, en ese marco, la presentación de Gernika en Argentina permite recuperar una parte de esa historia a través de uno de sus símbolos más reconocibles.

Los autores agradecen a la Comisión Directiva de Euzko Etxea por incorporar la presentación a la programación y a quienes, desde distintos centros vascos, aportaron documentos y fotografías para hacer posible la investigación.

Legarreta define esos retoños como “símbolos del Amor a la Libertad y de su Amor a Argentina, que les acogió, y a su Pueblo Vasco”. Y en Villa María, esa historia tiene una expresión concreta: un árbol que crece en plaza Centenario, recordando que la identidad también puede viajar, echar raíces lejos de su origen y, con el paso del tiempo, convertirse en parte de la historia del lugar que la recibió.

 

Una historia única

El roble de Guernica, testigo del bombardeo de 1937, sobrevivió a la destrucción de la Villa hasta que murió en 2004, afectado por un hongo, después de casi 150 años de vida. En 2005 fue remplazado por uno de sus retoños, pero aquel nuevo ejemplar murió en 2015, con apenas 28 años, víctima del estrés por anoxia provocado por el mal drenaje del terreno. El actual Árbol de Guernica, plantado ese mismo año, nació también de una bellota de su antecesor: así, la estirpe del roble continúa viva, generación tras generación.