MEMORIA
A un año de su muerte, recuerdan a Raúl Varroni
Se cumple hoy un año del fallecimiento de Raúl Varroni, el hombre que tuvo la tarea de fundar la sede Villa María del PAMI, donde se desempeñó como titular hasta su jubilación.
Resistió al frente de la obra social varios gobiernos y siempre tuvo la misma política: estar cerca de los jubilados.
De hecho, una de sus hijas, Julieta, recuerda que en el cumpleaños de 15 de ella y de sus hermanas, entre los invitados estaba María Ranciglio, una reconocida dirigente de los jubilados de Villa del Parque de Villa Nueva, y Risieri Bettiol, de los pasivos ferroviarios. Habían forjado una amistad familiar.
Raúl nació en Resistencia, Chaco, un 21 de junio de 1955. “Tuvo una infancia muy humilde y luego se mudaron a Córdoba, cuando él tenía 7 años, en pos de buscar una mejor atención de salud para su madre, que tenía cáncer”, relató Julieta.
“En la capital provincial transcurrió su niñez, adolescencia y juventud. Me contaba de sus trabajos para ayudar a su casa y entre los que recuerdo está el de ser canillita y luego, cuando ya había terminado el secundario y estaba estudiando Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, ingresó como secretario en el gremio de los taxistas”, dijo.
“Después, cuando tenía entre 20 y 21 años, ingresó al PAMI Córdoba”, agregó.
Por esos años, la obra social de los jubilados decide abrir sedes en el resto de la provincia y a Varroni le dan a elegir entre Río Tercero o Villa María. Eligió esta ciudad.
“Él tuvo que abrir la sede desde cero, porque no había nada todavía. En 1981 abrió la primera oficina, que funcionaba en el bulevar España, y luego se mudaron a la calle Lisandro de la Torre, hasta que finalmente fueron a la sede propia de la calle Alem, donde está ahora el PAMI”, recordó. “Me acuerdo que en esos años siempre viajaba porque tenía que abrir centros de jubilados en la zona e iba a todos lados con el rastrojero que por esos años tenía el PAMI”, dijo.
“Fue un tipo que accedió al cargo de jefe por sus competencias, sus habilidades. Nunca fue un cargo político”, valoró. “Hubo gestiones que querían designar políticamente a un jefe, pero mi papá siempre se quedó por el gran apoyo de los centros de jubilados y de sus compañeros de trabajo. Estuvo más de 40 años en ese trabajo y lo que nos queda a la familia es su dedicación y los lazos que formó con los jubilados, a los que defendió siempre”, concluyó.
