DÍA DEL TRABAJADOR LÁCTEO - Marcelo Ferreyra, secretario general de ATILRA Villa María, habló en el marco de la celebración del trabajador de la industria láctea
“Cada vez se complica mucho más”
El gremialista analizó la situación de los trabajadores y de las empresas de la región. Además, advirtió por las dificultades económicas, el impacto sobre la obra social y la pérdida de poder adquisitivoEn el Día del Trabajador de la Industria Láctea, elDiario dialogó con Marcelo Ferreyra, secretario general de Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILRA) Villa María, quien no se anduvo con rodeos y pintó un panorama del sector acorde a la difícil situación económica actual en el país.
“Cada vez se complica mucho más”, resumió Ferreyra al analizar el último año para los trabajadores de la industria láctea, y aunque dijo que “no se ha perdido la fuente laboral”, sostuvo que las dificultades económicas de las empresas se hacen cada vez más visibles.
“Traíamos algunas empresas que por ahí se atrasaban un poco y hoy se atrasan más de lo normal”, explicó.
Según detalló, los inconvenientes no se limitan al pago a proveedores, sino que también alcanzan las contribuciones. “Eran dos o tres empresas y hoy estamos arriba de las 10 empresas”, al refiriéndose a la situación dentro de la jurisdicción de la seccional Villa María, que cuenta con prácticamente 2.000 afiliados.
Ferreyra remarcó que la problemática empresarial termina repercutiendo directamente sobre la estructura sindical.
“Nosotros tenemos nuestra obra social y eso la afecta de una manera increíble porque es una rueda, es una cadena”, sostuvo.
Pymes, bajo presión
La región cuenta con una importante concentración de actividad láctea, con empresas de gran dimensión y numerosas pequeñas y medianas industrias. Ferreyra mencionó entre las principales a La Paulina, Moral, Tonadita y Punta del Agua, y señaló que detrás de ellas existe un universo de pymes que afrontan mayores dificultades.
“Son medianas y pymes, empresas con 10, 15, 5 trabajadores, y a esas cada vez se les complica más”, describió.
No obstante, destacó que hasta el momento no se produjeron cierres entre las pequeñas empresas de la región: “No se han perdido fuentes de trabajo. Empresas pymes chicas no se han cerrado. Siguen peleando”.
Y sintetizó el momento que atraviesan: “Es una pelea constante todos los días, de tratar de subsistir”.
Para Ferreyra, una de las causas está relacionada con las condiciones de competencia. “La competencia es muy desleal”, afirmó, al cuestionar las diferencias entre las empresas que producen –la industria, que de acuerdo a los datos dados a conocer el día martes está en situación crítica– “las que operan dentro del circuito financiero, el de la energía, minería o el campo, pero esas no dan el trabajo que da nuestro sector”.
“El sistema de salud está destrozado”
Otro de los puntos centrales de su análisis fue la situación de la obra social –OSPIL (Obra Social del Personal de la Industria Lechera)– y el acceso a la salud.
“El sistema de salud está destrozado. Ya no están los médicos, ya no alcanza, lo que te falta en una clínica se complica”, sostuvo.
El dirigente sindical puso especial énfasis en el costo de los tratamientos y medicamentos.
“Ni hablar de la medicación oncológica. Son valores fuera totalmente de la realidad”, manifestó.
Según explicó, ante la imposibilidad de afrontar determinadas prestaciones, los trabajadores deben recurrir incluso a recursos judiciales: “Si no llegó (la prestación), te hacen un amparo y, bueno, hay que dársela, afirmó”.
En este contexto, Ferreyra consideró que no observa una mejora en el corto plazo.
“Nosotros no vemos una buena perspectiva. No la vemos”, señaló.
Más producción, pero menos venta y consumo
El dirigente también se refirió al comportamiento de la actividad láctea y al contraste entre una producción que crece y un mercado interno que no acompaña.
“Ha aumentado el nivel de producción de leche, sí”, afirmó. Sin embargo, advirtió que a las empresas “les cuesta vender después, o sea, la venden, pero no a lo que lo tendrían que vender”.
La explicación, según Ferreyra, está también en la caída del consumo.
“No solamente es un hecho que la venta bajó, sino que se sabe que el consumo de leche ha bajado”, planteó.
Y vinculó esa situación directamente con la pérdida de poder adquisitivo: “La gente, la clase media, es la que consume y no tiene recursos, no tiene dinero hoy, no tiene circulante.?Se compra muy poco”.
El resultado, sostuvo, se observa en las decisiones cotidianas de las familias: “El que va al súper, el que va a comer, el que va a cenar, el que va al kiosco, el que se va de vacaciones. No alcanza, no alcanza”.
Un año más difícil
Ferreyra no dudó al comparar 2026 con el año anterior: “Yo creo que sí”, respondió al ser consultado sobre si este año es peor que 2025, tanto en la región como en el país.
Y marcó una diferencia con otras crisis anteriores de la industria.
“En la industria láctea nunca vimos empresas grandes con serias dificultades. Por ejemplo, con lo que pasó con Sancor, Verónica, ARSA, La Suipachense, y así te puedo nombrar otros tres o cuatro más. Nunca, siempre hubo algo, pero no es este nivel”, afirmó.
Para el dirigente, se trata de una situación que excede a una empresa o a un sector particular.
“Vemos que va todo de la mano de un modelo económico que, a mi ver, no funciona”, expresó.
A pesar del diagnóstico, Ferreyra cerró con un mensaje dirigido a los trabajadores en el Día del Trabajador Lácteo.
“Siempre tiene que haber una esperanza”, sostuvo, antes de reivindicar especialmente a quienes sostienen la actividad durante todo el año.
“La industria nuestra tiene sus trabajadores los 365 días del año. Es una industria que genera mucha mano de obra, directa e indirectamente. Mucho trabajo”, destacó.
También dedicó un reconocimiento a los jubilados de la actividad: “Esa gente hizo mucho esfuerzo cuando las fábricas no eran automatizadas, cuando no había nada, todo era trabajo manual. Esa gente hoy es la que más castigada está porque está en jubilación”.
Finalmente, dejó su saludo para quienes forman parte de la actividad.
“Bienvenido sea lo que nos toca. Les deseo un muy feliz día a todos los compañeros y todas las compañeras que son parte de la gran familia de lácteos”.
Algunos datos ilustrativos
Argentina produjo en 2025 unos 11.618 millones de litros de leche, un 9,7% más que en 2024 y el mayor volumen de la última década. En 2016 se producían alrededor de 10.100 millones, por lo que en nueve años la producción creció cerca de 15%. La tendencia continuó en 2026: entre enero y julio la producción acumuló un +4,9% interanual y julio llegó a 1.046 millones de litros, un 3,2% más que el mismo mes de 2025.
El contraste aparece en el consumo. En 2016 se consumían unos 201 litros equivalentes por habitante al año, mientras que en 2024 el indicador cayó a 171 litros, casi 15% menos. En 2025 hubo una recuperación hasta 185 litros per cápita, pero todavía 16 litros por debajo de 2016. La caída fue especialmente fuerte en 2024: las ventas internas retrocedieron alrededor de 16% en volumen de productos y 13,2% en litros equivalentes.
En 2026 la recuperación del mercado interno se frenó: entre enero y julio las ventas relevadas crecieron apenas 0,9% en volumen de productos y 0,1% en litros equivalentes. A su vez, las exportaciones ganaron peso: representaron el 28,7% de la producción en los primeros siete meses del año y crecieron 29,5% en leche en polvo y 15,8% en quesos.
La cadena produce más, pero enfrenta, además, una concentración creciente. En agosto de 2026 había 8.779 tambos y 1,5 millones de vacas lecheras; el 90,9% de los establecimientos y el 95,6% de las vacas se concentran en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos. En 2025, además, hubo 4,2% menos tambos que en 2024.
El dato que sintetiza el escenario: en nueve años Argentina aumentó cerca de 15% su producción, pero el consumo por habitante sigue alrededor de 8% por debajo de 2016.
¿Por qué se celebra este día?
Cada 10 de septiembre se conmemora en Argentina el Día del Trabajador Lácteo, una fecha vinculada al nacimiento de la organización gremial que representa a los trabajadores de la actividad. Ese día de 1944 se creó el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera (SATIL), antecedente de la actual ATILRA. La fecha quedó establecida como una jornada para reconocer a quienes trabajan en una industria que funciona durante todo el año y que resulta fundamental para la producción y el abastecimiento de alimentos.
