La película, escrita y dirigida por Mario Pedernera, se filmó enteramente en esta ciudad, con algunas escenas en Villa Nueva
Finalizó el rodaje de Tormentas
El villamariense, en entrevista con elDiario, se contentó con la labor realizada por un equipo mayoritamente local, filmando en su lugar de origen y con el apoyo del municipio, instituciones y vecinosY llegó la última claqueta del rodaje de la película Tormentas. Fue en la casa de la familia Emerson, sobre calle Santa Fe -histórica casona y patrimonio arquitectónico y cultural local-, donde se dio fin a 18 jornadas de filmación. Y para Mario Pedernera, director y guionista de la película, el momento tuvo una fuerte carga emotiva después de semanas de intenso trabajo.
“Fue muy emotivo, muy lindo. El trabajo fue muy arduo”, resumió.
El clima, que durante buena parte de estas semanas se presentó nublado y frío, terminó jugando a favor de la producción y el guion, ya que la atmósfera era, justamente, la que la historia pedía.
“La película necesitaba ese clima, ese clima típico de películas de thriller o policial tipo nórdico, que era el ambiente que buscábamos, así que nos vino bien”, explicó Pedernera.
Villa María, un escenario
Durante el rodaje, Tormentas recorrió distintos escenarios, en su gran mayoría de Villa María y también de Villa Nueva. Hubo escenas en la estancia de los padres de Pedernera; en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), rincones cercanos, el desagüe al final de la costanera, dos jornadas en la casa de la familia Emerson y otras dos jornadas y media en el Museo Bonfiglioli, donde se filmó la parte vinculada con la Departamental de Policía. También se realizaron escenas de bomberos en Villa Nueva y otras secuencias sobre la ruta y el sector de la futura circunvalación que conectará ambas ciudades.
El despliegue involucró a técnicos, artistas, personal municipal, integrantes de la UNVM, transporte privado, taxis, proveedores y colaboradores de distintas áreas, de lo cual el director dijo: “Hubo constantemente el trabajo rutinario de 60 a 70 personas, 100 personas, seguramente, detalló Pedernera”.
Para el cineasta, esa dimensión convirtió al filme en mucho más que una producción cinematográfica: “El rodaje fue un movimiento cultural, económico y social muy grande y muy lindo de hacer acá, en la ciudad”.
Un filme hecho por todos
Uno de los aspectos que el director quiso destacar especialmente fue el carácter colectivo de la producción. Junto a Pedernera participaron Sebastián Ferrero y Mauro Pérez en fotografía; Santiago Verne en edición; Hernán Conen en sonido; Paula Tissera en producción y María Eugenia Vela en la asistencia de dirección, además de decenas de técnicos, artistas y colaboradores.
“La película la hicieron muchísimas personas. La película es de todos, si no, no se puede hacer”, remarcó.
Ese concepto también incluye a quienes no tuvieron una participación directa. Pedernera destacó el acompañamiento de los vecinos de Villa María y Villa Nueva, incluso durante los cortes de calles necesarios para algunas escenas.
“Hubo un acompañamiento social de parte de la ciudad que lo veíamos en las calles, en preguntar qué era lo que pasaba, qué se estaba haciendo”.
Incluso familias y amigos también acompañaron las extensas jornadas con comida, tortas y otros gestos que, para el director, tuvieron un valor especial. “Había un gesto social de las familias, amigos, de personas que trabajan en la película. Hermoso, hermoso, y donde nos sentimos acompañados”, recordó.
Por eso, Pedernera quiso dejar un agradecimiento a ambas comunidades: “No quería dejar de agradecer a toda la comunidad de Villa María y de Villa Nueva porque nos han hecho sentir el acompañamiento constante”. Y resumió ese vínculo con una invitación: “Ojalá que nos encontremos en el cine porque la película es de todos”.
Ahora, la posproducción
“El final del rodaje abre inmediatamente una nueva etapa. Quedan algunas pequeñas escenas y efectos que serán realizados con un equipo reducido, pero el grueso del trabajo continuará en la posproducción” señaló.
La intención es comenzar a trabajar sistemáticamente con el material a partir de octubre. Allí llegarán el montaje, la edición, el sonido y la música, entre otros procesos necesarios para convertir las horas filmadas en la película definitiva.
Pedernera adelantó que buscarán además el acompañamiento del Polo Audiovisual y de Industrias de la Provincia de Córdoba para esta etapa. “Nos vamos a estar presentando seguramente al Polo Audiovisual, al Cash Rebate del Polo para posproducción”, explicó, y adelantó que, si los tiempos previstos se cumplen, hacia marzo podría estar listo un corte definitivo.
Después, detalló Pedernera, “la película seguro llegará primero al circuito de festivales, luego las negociaciones para plataformas y el estreno comercial. Y seguramente el estreno de la película a todo el público será el año que viene, para estas fechas”, estimó.
Una nueva generación
El balance del director no se limita a la película terminada. Porque también destacó la experiencia adquirida por las nuevas generaciones que participaron del proyecto.
“Para los chicos, las generaciones, que vienen, los que van a hacer películas de Villa María, y que fueron parte de esta producción, fue muy importante la experiencia del rodaje. Hay una potencia, una creatividad, una imaginación muy grande”, sostuvo el director, y es que Tormentas les permitió que esa capacidad encontrara un espacio concreto de expresión.
“Gracias a todo eso Tormentas hizo despertar un poco todo ese elemento creativo que andaba dando vueltas por las calles de Villa María y Villa Nueva”, señaló. Las cámaras ya se apagaron y la rutina extraordinaria de estas 18 jornadas terminó. Pero el proyecto está aún lejos de concluir. Ahora comienza el trabajo silencioso de editar, montar, sonorizar y musicalizar todo lo registrado, y claro: el desafío de convertirlo en una película, y probablemente en una gran película 100% villamariense.
