El vicario de la Diócesis revela la misiva que el mártir Angelelli no llegó a leer
Bustamante y la carta del cardenal Pironio
Con un escrito enviado a nuestra Redacción, el padre Alberto Bustamante rinde homenaje a quien fue asesinado por vivir “con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo”La publicación oficial de la Iglesia Católica, Vatican news, recordó en estos días que “el 4 de agosto de 1976, el obispo de La Rioja fue asesinado por su labor con los pobres y su denuncia de la violencia del régimen. Beatificado en 2019, el beato Enrique Angelelli sigue siendo una de las figuras más ilustres de la Iglesia latinoamericana, recordado hoy por León XIV como testigo de la fraternidad y la justicia”.
Desde el Obispado local, el vicario Alberto Bustamante hizo llegar a nuestra Redacción un texto a través del cual presenta un documento imprescindible: la carta del cardenal Eduardo Pironio que el mártir de La Rioja no alcanzó a leer. A continuación, ambos textos, como parte de un mismo homenaje:
“En estos días estamos celebrando los 50 años del martirio de los beatos fray Carlos de Dios Murias, del sacerdote Gabriel Longueville, el laico Wecenlao Pedernera y el obispo Enrique Angelelli, los cuatro asesinados en el contexto de la dictadura militar en La Rioja.
Como Iglesia queremos poner bajo su intercesión y ejemplar testimonio de gritar el Evangelio con sus vidas, a nuestra Patria Argentina para que brille en ella la luz de la Justicia, la Paz y la Fraternidad, en el cuidado de los pobres , débiles y sufrientes.
Como homenaje, gratitud e imitación comparto en esta página la carta que el cardenal Pironio le escribió con ocasión de su designación como cardenal con fecha del 4 de agosto de 1976, que Angelelli no alcanzó a leer, ya que fue el día en que fue asesinado. La misma fue escrita en respuesta a la que Angelelli le había escrito en ocasión de su designación como cardenal.
La belleza del “triunfo de los mártires” es que no deja ningún derrotado, sino que abraza a todos en la fraternidad que dignifica y desarrolla.
Padre Alberto Bustamante, vicario general
La carta que no leería:
“no tengas miedo”
“Roma, 4 de agosto de 1976
Exmo. y Rvmo.
Monseñor Enrique Angelelli
Obispo de La Rioja
Mi querido Angelelli:
El misterio de la Pascua -con todo lo que tiene de Cruz y de Esperanza- se ha clavado en tu iglesia particular y en el corazón sensible de su pastor.
Por eso van estas líneas.
Quiero estar a tu lado, en silencio como María, tratando de compartir tu pasión, asegurarte mi amistad y ofrecerte mi oración.
Es inútil que te diga cosas. Tú las sabes y las hemos conversado juntos tantas veces.
La muerte en tu Diócesis de dos sacerdotes -tuyos y míos, porque eran religiosos- me hace pensar en la Pascua: en la pacificación por la sangre de la Cruz, como diría San Pablo a los colosenses, o en la comunión en Cristo de los dos pueblos separados, mediante la muerte que derriba el muro de enemistad para hacer de él el verdadero hombre nuevo. (ef, 2).
La Pascua es siempre fecunda, con la fecundidad del grano de trigo que muere para que fructifiquen las espigas (j.12) y con la seguridad de que cada día es pascua entre nosotros: porque cada día Cristo prolonga su pasión en la historia y el gozo de su resurrección.
Cristo vive, mi querido Angelelli. Es inútil que los hombres pretendan ignorarlo.
Lo importante es que nosotros lo anunciemos con la palabra, lo testifiquemos con la vida y lo confirmemos con el gozo de la sangre derramada.
Ayer, precisamente, leíamos en el Evangelio de la misa: “ánimo, soy yo, no tengan miedo”.
Con la sencillez de un hermano y de un amigo te aseguro la presencia del señor resucitado. No tengas miedo. Vive la serenidad y el gozo de la esperanza.
Roma -que tú conoces piedra a piedra y que amas tan hondamente con tu corazón de obispo- nos enseña que la Iglesia se plantó en la fe y el amor de los apóstoles y fue amasada con su sangre.
Desde aquí te envío un abrazo fraterno, extensivo a tus sacerdotes y religiosas, y mi bendición en Cristo y María Santísima.
E. Cardenal Pironio
