Día del Obrero Panadero
“Si no se cuida al trabajador, se pierde la especialidad”
Marcelo Rodríguez, secretario general del Sindicato Regional Unión de Personal de Panadería, destacó que los trabajadores atraviesan un punto dramático. La precarización y la pérdida de experimentados panaderos que hacen que los panificados bajen en cuanto a calidad“No tenemos mucho por qué festejar”, dice Marcelo Rodríguez, secretario general del Sindicato Regional Unión del Personal de Panadería de Villa María.
“La problemática que está teniendo el trabajo es muy grande. Hemos retrocedido 100 años. Más allá de una inflación dibujada -porque se le echaba la culpa al kirchnerismo, pero este Gobierno no se ha quedado atrás en dibujar y confundir en todo lo que informa-, la “modernización laboral no acompaña para nada, sino que precariza aún más”, inició el representante de todos los trabajadores de panadería en su día y en diálogo con elDiario.
En tiempos de bolsillos flacos, crisis a nivel empleo y un consumo disminuido, Rodríguez plasmó: “Nunca creí ver esto que estamos viviendo…, ni en la hiperinflación ni en la crisis de 2001. Que el ser humano se prive de comer es algo que nunca pensé ver… El salario es una burla, donde el incremento mensual es de 30 mil o 40 mil pesos, lo cual no es nada”, siguió, destacando también que en los últimos tiempos no ha habido “blanqueo de trabajadores”.
Las empresas, según manifestó, apuntan a quedarse con el personal que tienen y, si existe retiro de trabajadores por distintas razones (como cambiar de trabajo o jubilarse), no se renueva todo, sino que se precariza. Así también existen otros problemas, como el intento de reconvertir una panadería en un espacio gastronómico (cuando su principal tarea es la venta de panificados) o la pugna constante donde puede haber compañeros y compañeras que son intimidados por sus patrones.
Teniendo en cuenta que, más allá de la industrialización, existe una labor artesanal, Rodríguez fue consultado por la franja etaria de los empleados. En ese sentido, el entrevistado resaltó que existen “muchos mayores trabajando. Y si un empleado que ingresa ahora, con la ‘modernización laboral’, tiene que discutir su salario. ¿Qué empresario va a pagarle al compañero lo que le corresponde? Me sobran los dedos de una mano para decir quiénes lo hacen”.
En ese sentido, Rodríguez también apuntó que “si no hay empresarios que valoren al trabajador que tiene experiencia, menos lo van a hacer con la juventud”.
“Hay trabajadores que hacen buenos productos, que se esfuerzan, que tienen conocimientos”, argumentó Rodríguez, quien destacó que, en estos tiempos, la defensa de los trabajadores es más complicada: “Las puertas se nos están cerrando cada vez más, desde un reclamo judicial -que ya no es tan fácil de hacer-, donde el Gobierno les dio las herramientas (al sector empresario) para que nos peguen de todos lados”.
“Si un compañero queda en la calle, ¿cómo hacemos para que esa persona pueda continuar alquilando o sostener a su familia?”, interrogó.
Referido a la realidad del rubro, manifestó que las cuadras -que realizan panificados y los venden en diferentes puntos - están bien, pero que también, “si uno entra a analizar”, si existen sectores que “regalan la mercadería” es porque también existe la compra de “insumos en negro”. El tema va más allá de su tarea, ya que no tiene que ver con la cuestión misma del trabajador, sino más bien del empresariado, pero la nota fue oportuna para consultar su opinión.
Materia viva
En cuanto al valor del trabajador, fue tajante: “Trabajamos con materia viva, que lleva su aditivo y no es un aprendizaje difícil. Es un oficio muy hermoso que se puede aprender sin problema, pero acá se han cerrado empresas muy grandes porque no han sabido cuidar a sus trabajadores. Empresas que eran una marca registrada que cerraron porque los nuevos titulares - los que heredaron la firma- maltrataron a sus empleados, tuvieron incumplimientos y le terminaron poniendo el pie en la cabeza al compañero…, sin pensar que gracias a ellos tienen campos y casas”.
“En el hecho de no cuidar a los compañeros hay algo que se va perdiendo, que es la especialidad de hacer un buen bizcocho, un pan, una factura, una prepizza, lo que sea”.
“Tengo compañeros que se han jubilado no dando más, afectados por diferentes cuestiones físicas…, y si suben aún más la edad de jubilación va a ser una locura. Al mismo tiempo, con la ausencia de los mismos trabajadores también se despide el producto tal y cómo se realizaba, porque no pueden pasar las recetas. En vez de cuidarlos, los van eliminando”.
