En AcaBio se firmó un convenio entre la Cámara de Bioetanol de Maíz con el Gobierno y entidades académicas y productivas
Apoyo para investigar el uso de bioetanol en el espacio
En Villa María se lanzó el Programa BioEspacial 2030 y se firmó el convenio marco por el cual las empresas que producen bioetanol apoyarán la investigación del uso del combustible hecho a base de maíz en la industria espacial“Vamos a promocionar la investigación para que se analice el uso del biocombustible en la industria espacial. Parece un título algo desafiante o muy soñador, pero si uno no pone los temas en la agenda nunca empiezan a tomar color”, dijo Santiago Acquarolli, gerente de la planta de AcaBio, ubicada en Villa María.
La frase fue en el marco de una entrevista concedida a elDiario tras la firma de un convenio multidisciplinar entre el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos, la Cámara de Bioetanol de Maíz, la ONG Propulsar, la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba y la empresa FDC Diseño y Desarrollo.
Acquarolli valoró la “sinergia entre el sector público y privado” que permite avanzar en un tema que ya está en el mundo.
De los actores que firmaron el convenio está el Estado provincial (el firmante fue el director de Biocombustibes, Mariano Santillán), una empresa privada que desarrolla los prototipos, la academia a través de la Universidad de Córdoba y una ONG que fortalece la vinculación entre todos los actores para que se pueda desarrollar la industria espacial y la Cámara de empresas que producen bioetanol de maíz con fuerte presencia en la provincia de Córdoba.
“Las empresas integrantes de la Cámara nos comprometemos a apoyar la investigación ofreciendo, obviamente, el biocombustible, pero también el apoyo que se necesita para avanzar en el uso del bioetanol en la industria aeroespacial”, manifestó.
“Si bien al principio este proyecto puede ser muy teórico, en algún momento llegará la aplicación práctica. Pero, por ahora, es una divulgación técnica y el desarrollo de distintas líneas de trabajo y de investigación”, puntualizó.
Valoró también “el hecho de poner en la agenda temas que ya están en el mundo y que en Argentina parecían que son inalcanzables”, agregó.
En definitiva, el aporte de las empresas que producen combustible a partir del maíz, como AcaBio, van a brindar ayuda, entre otros aspectos, para estudiar “los puntos de congelamiento”, a fin de que resista temperaturas más bajas y, por supuesto, aportarán un producto “prácticamente sin agua” para que pueda ser utilizado en el espacio.
AcaBio y la educación
Para Acquarolli, el apoyo a la educación e investigación es un objetivo central. El año pasado, tuvieron algo más de 2.600 estudiantes que visitaron las instalaciones de la planta de Villa María.
“Tenemos la responsabilidad empresaria de apostar por la educación, porque finalmente es algo que nos vuelve. Tan es así que Villa María nos ha aportado una gran calidad de profesionales. De hecho, muchos que fueron pasantes de la Universidad Nacional y de la Tecnológica, hoy están trabajando acá”.
“Siempre digo a mis colegas que no sabemos si ese chico que está sentado ahí, escuchando una charla sobre biocombustibles, será el día de mañana un diputado, un senador o un ministro. Y tal vez, en el momento que le toque tomar decisiones, recuerde lo que vio y escuchó en esta planta de bioetanol de maíz”, concluyó.
A toda máquina
En AcaBio trabajan a pleno. Terminaron 2025 moliendo más de 700 mil toneladas de maíz. Ahora trabajan 2.000 toneladas por día en promedio.
Producen 850 mil litros de bioetanol por día y unas 1.400 toneladas de burlanda húmeda. “El cupo de ayer (por el 26 de agosto) fue de 298 camiones que ingresaron a la planta, es porque estamos en plena cosecha”, ejemplificó Acquarolli al ejemplificar que trabajan a toda máquina.
