Las calles
Feliciano Chiclana: el mediador con los indios ranqueles
La denominación de la calle fue impuesta por Ordenanza Nº 949, con fecha 13 de septiembre de 1954, bajo la gestión de José PerazzoloFeliciano Antonio Chiclana nació en Buenos Aires el 9 de junio de 1761. Era hijo de Diego Chiclana y de María Magdalena Ximénes de Paz.
Realizó estudios de Filosofía en el Convento de Santo Domingo y terminó sus estudios secundarios en el Real Colegio de San Carlos. Posteriormente continuó sus estudios universitarios en la Universidad de Santiago de Chile, donde se graduó de abogado en 1783.
Al comienzo, en el país trasandino tuvo inconvenientes ajenos al estudio, ya que a la Real Audiencia de Chile se elevó una causa criminal, en 1786. En el mismo año remitió una carta al rey sincerándose de las acusaciones que se le habían hecho.

Después, en 1787, rindió examen teórico y práctico ante la Real Audiencia de Buenos Aires, que le fueron tomados por los doctores Mariano Zavaleta y Francisco Pombo y Otero.
En 1791 actuó como secretario del alcalde ordinario de Primer Voto, Santiago Saavedra. Pronto se hizo de una buena posición y en 1799 contrajo matrimonio con Micaela Juana Alcaraz, con quien tuvo dos hijos: Marcos José Chiclana Alcaraz y Feliciano Mariano Chiclana Alcaraz.
Desempeñó el cargo de asesor del Cabildo y en 1803 presentó al rey un proyecto por el cual proponía atraer a los indios, entablando intercambio comercial con ellos, dándoles facilidades de trabajo y ocupándolos de forma permanente.
Ejercía este cargo cuando se produjeron las Invasiones Inglesas, en las que actuó como voluntario en las fuerzas de Santiago de Liniers, al mando del Escuadrón de Patricios.
Al producirse la asonada del 1 de enero de 1809 asumió una actitud decidida, concurriendo al Fuerte con algunos patriotas, donde arrebató de manos del escribano la renuncia que acababa de firmar el virrey Santiago de Liniers, la que hizo pedazos ante el asombro generalizado. Con este acto audaz, el virrey lo premió en el servicio, designándolo administrador de impuestos municipales de alumbrado, carros de limpieza y empedrado, comunicando el nombramiento al Cabildo.
Cuando en 1810 se preparaba la Revolución de Mayo, Chiclana actuó con el grupo de patriotas, figurando entre los primeros revolucionarios. Intervino en forma destacada en los sucesos que la provocaron y asistió al Cabildo Abierto, donde aparece su firma.
Formada la Junta de Gobierno se lo designó auditor del Ejército Auxiliar del Perú, el 14 de junio de 1810, y de inmediato, coronel efectivo.
En agosto fue nombrado gobernador intendente interino de Salta, cargo que ejerció hasta el 13 de noviembre de ese año, y fue trasladado con el mismo puesto a Potosí.
Cuando estalló en Buenos Aires la revolución del 4 y 5 de abril de 1811, Chiclana se hallaba en el norte, y a pesar de ofrecérsele un cargo en la Junta, lo rechazó repetidas veces.
De regreso a Buenos Aires se lo eligió popularmente, el 23 de septiembre, como miembro del Triunvirato, en compañía de Manuel de Sarratea y Juan José Paso, en cuyo desempeño cooperó al sofocar la conspiración encabezada por Martín de Álzaga, en la que Chiclana procedió con la debida energía.
La Revolución del 8 de octubre de 1812 puso término al mandato del doctor Chiclana. Al mes siguiente volvió a ser nombrado gobernador intendente de Salta, donde prestó importantes servicios al general Manuel Belgrano en la organización del Ejército.
Por diversas causas, muchas de ellas producto de malos entendidos, presentó la renuncia del cargo y le fue aceptada, siendo remplazado por el coronel Francisco Fernández de la Cruz, el 26 de octubre de 1813.
No obstante, volvió al norte en virtud de que fue designado, en diciembre de 1814, por el director Gervasio Posadas, comisionado para la provisión de víveres del Ejército Auxiliar del Perú, cargo que mantuvo hasta 1816, en que regresó a Buenos Aires.
Posteriormente, debido a la oposición que hizo al Gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, fue desterrado por este, en 1817, a los Estados Unidos, estableciéndose en la ciudad de Baltimore.
En mayo de 1818, por la miseria que pasaba, decidió volver al país, permaneciendo por un tiempo en Montevideo, ocasión en la que su esposa solicitó al Gobierno asilo en algún punto de las provincias, siendo desterrado a Mendoza, lugar donde no pudo llegar por su estado de salud, y entre los requerimientos respectivos se le permitió regresar a Buenos Aires.
En 1819 se le repuso en su grado de coronel e hizo la campaña contra los indios Ranqueles del sur, que cometían graves y frecuentes devastaciones por los campos. Con ellos firmó un tratado de paz y aceptó la extensión de las fronteras.
Obtuvo el retiro absoluto del Ejército en 1822.
Pasó sus últimos años en su hogar y falleció en Buenos Aires, el 17 de septiembre de 1826, a los 61 años.
