Las calles- Juan Carlos Avalle

La calle de un gran emprendedor

­El nombre le fue puesto a la calle por medio de la Ordenanza Nº 6.825, del 18 de septiembre de 2014, durante una Intendencia de Eduardo Accastello
domingo, 16 de agosto de 2026 · 07:45

Juan Carlos Avalle nació en Villa María, el 20 de febrero de 1935. Era el hijo menor de Lorenzo Avalle y Carmen Moragas, quienes además tuvieron a Melchor, Miguel Ángel, Vilma y Adriano.

Su recorrido se inicia en la calle José Ber Gelbard y termina en un predio rural, tras pasar la avenida Brigadier Juan Ignacio de San Martín, en el Parque Industrial

A sus estudios primarios los realizó en una escuela local y a los estudios secundarios los terminó en el Colegio Nacional, también de esta ciudad.

En diciembre de 1957 se casó con Lyda Amalia Laurent, con quien concibieron una hermosa familia, con tres hijos: Juan Carlos (Cacho), Edgardo (Negro) y Cecilia.

Junto a toda su familia, en las Cataratas del Iguazú, en el año 1977

elDiario en las Calles tuvo la oportunidad de contactar, precisamente, a Cecilia, que actualmente reside en Estados Unidos, y nos relataba lo siguiente: “Mi padre era autodidacta. Siempre fue una persona muy trabajadora, emprendedora y le gustaban los desafíos. Desde muy joven empezó a trabajar en el rubro del calzado y de adolescente fue cadete de la Zapatería Vicente. En los años 60 tuvo una pequeña fábrica de zapatos con un señor de apellido Morandi, y posteriormente, con Ceballos. Por unos años fue viajante de fábricas de zapatos de la ciudad de Córdoba. En 1974 instaló su propia distribuidora de calzado en la esquina de San Martín y Santiago del Estero, la que luego trasladó, en 1981, a la calle San Martín 168, al lado del Banco de Córdoba. En esos años, también en sociedad con otro comerciante del rubro, puso la Zapatería Toropi, en el acceso a la Galería Internacional, sobre calle Corrientes. También soñó con hacer un hotel y compró la propiedad donde hoy se encuentra el Hotel Presidente. Cuando él falleció había comenzado la construcción, la que luego sus hijos y su esposa heredaron y continuaron su sueño, asociándose con Remo Salera, terminando la obra y habilitando el hotel posteriormente. La propiedad ya no pertenece más a la familia”.

Avalle (en el óvalo) fue parte de la comisión organizadora de los festejos y posterior inauguración de la plazoleta del Mundial 78. En esa ocasión, una banda de la Armada llegó a nuestra ciudad para amenizar los actos del aniversario de la ciudad

Con respecto a sus contribuciones a la ciudad, recordó que “fue uno de los precursores de la idea de que la ciudad tuviera un anfiteatro. A fines de los años 60, junto a un grupo de amigos: Aldo Invernizzi, Tito Suárez, Ernesto Barcelona y otros ‘sueñaron’ con esta idea y finalmente la llevaron a la práctica, construyendo el Anfiteatro Municipal Centenario, cuyo escenario lleva el nombre de Hernán Figueroa Reyes, y estuvieron en los comienzos del Festival Nacional de Peñas Folclóricas de Villa María”.

Y continuó: “Tengo muchos recuerdos de mi infancia, de pasar varias noches de enero en esas celebraciones, que desde entonces han contribuido al desarrollo de la ciudad. Lo recuerdo cuando los domingos me llevaba a La Madrileña y allí se juntaba con sus amigos. Yo, como era la más pequeña, era su debilidad, como la predilecta... Hay muchos recuerdos de su legado en el Museo del Anfiteatro, como, por ejemplo, el saco o traje que le prestó a Héctor Cavagliatto en la noche de la inauguración del Festival, ya que había tenido un percance con el mismo.  Además, fue miembro de la Comisión Directiva de los Bomberos Voluntarios de Villa María. En el año 1983, luego de su fallecimiento, para el día del Bombero, pusieron el nombre de Juan Carlos Avalle en reconocimiento por su participación en la entidad a la primera autobomba con escalera larga de la ciudad. En esos años en que la ciudad se expandía y construían el alto edificio de calle Buenos Aires, existía la necesidad de contar con una gran escalera para acceder a la flamante construcción, ya que en aquel tiempo no había muchos edificios altos en Villa María. Durante la Intendencia de Horacio Cabezas fue presidente de la comisión de festejos del aniversario de la ciudad. En el año 1981 fue nombrado por el interventor de la provincia de Córdoba como interventor del Centro Comercial e Industrial de Villa María, hoy AERCA, en el que se desempeñó hasta su fallecimiento, en 1982.  También fue miembro del Club de Leones y del Rotary Club, y colaboró en la escuela Rivadavia, a la que asistieron sus hijos y su esposa.  Es decir que no solo fue un comerciante destacado, sino que contribuyó a la historia de la ciudad de Villa María. A pesar de su corta vida, mi papá dejó huellas en su círculo de amistades y en la ciu­­dad. Lo recuerdo como un hombre muy trabajador, luchador y solidario al que le encantaba invitar amigos a casa y ayudar a todos. Lamentablemente, no pudo ver a sus hijos crecer ni a sus nietos nacer. En ellos (Juan Ignacio, Álvaro, Agustín, María Guadalupe, María Virginia, María Mercedes, María Sol, Tomás y Lucía), a pesar de no haberlos conocido, hay un poco de su persona amable, soña­­dora, trabajadora y emprendedora”, concluye su relato Cecilia Avalle.

Juan Carlos falleció el 28 de julio de 1982 en nuestra ciudad.

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