Día del Cerealista - Mario Peppino, de la Asociación de Cooperativas Argentinas, habló de la actualidad del sector y que enfrenta un futuro que ya llegó

“Los márgenes se han achicado”

Quien además funge como jefe del Centro de Desarrollo Cooperativa de ACA, ofreció detalles del complejo momento que vive el sector dentro del contexto económico nacional
viernes, 14 de agosto de 2026 · 07:45

Mario Peppino, de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), destacó el aporte del sector a las economías locales y señaló que la adaptación a los cambios económicos, tecnológicos y ambientales será clave para enfrentar los desafíos que vienen.

Para él, ser cerealista continúa siendo una actividad “muy bien vista y valorada” por las comunidades, al referirse a la actualidad del sector en el marco del Día del Cerealista.

Peppino destacó la importancia que tienen las plantas cerealistas y toda la cadena vinculada a la actividad por su aporte a la economía regional.

“Al tener muchos servicios asociados, generan un movimiento muy importante y dan más vida a nuestra zona, que es muy productiva y ampliamente desarrollada”, explicó.

No obstante, reconoció que el sector atraviesa un momento complejo. El contexto económico nacional y las dificultades del escenario mundial impactaron sobre una actividad fuertemente vinculada a los commodities.

“Los márgenes se han achicado mucho y tanto el productor como las empresas cerealistas se han visto golpeados”, señaló.

En ese sentido, consideró que quienes lograron comprender el nuevo escenario y adaptarse a los cambios están mejor posicionados para afrontar esta etapa.

En este escenario, destacó el rol de las cooperativas como acompañantes del productor.

“El rol es estar a la par, acercarle nuevos negocios y fomentar el desarrollo local”, afirmó.

En particular, remarcó además la necesidad de brindar herramientas para sostener a los pequeños productores y permitir que las nuevas generaciones continúen con las explotaciones familiares, un aspecto que consideró fundamental para el futuro de las comunidades productivas.

De cara al futuro, Peppino se mostró optimista y consideró que la actividad tiene posibilidades de seguir creciendo mediante la incorporación de tecnología, nuevas semillas y herramientas aplicadas a la producción.

 “Al producir alimentos, si se adapta a las nuevas tendencias o nuevas formas, nunca va a dejar de ser negocio. Siempre va a estar vigente y cada vez más demandado”, sostuvo.

Para ello, entendió que también será necesario atender los cambios en las demandas de los consumidores y avanzar hacia nuevas formas de producir”, explicó el cooperativista.

Con una historia familiar ligada al campo, definió a esta histórica actividad como “un rubro muy lindo”, aunque al mismo tiempo reconoció que se ha vuelto más desafiante en los últimos tiempos.

Para cerrar, Peppino dejó un motivador y esperanzador mensaje a sus colegas en este Día del Cerealista:

“Es un orgullo estar en esto. Miremos el futuro, que es muy promisorio, y trabajemos codo a codo con colegas y productores para seguir aportando al sector”.

 

Una breve, pero ilustradora historia de ACA

La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) nació el 16 de febrero de 1922, cuando once cooperativas agrícolas de Córdoba y Santa Fe se reunieron en Rosario para crear la Asociación de Cooperativas Rurales Zona Central, antecedente de la actual entidad.

Es importante destacar que fue la primera cooperativa de segundo grado de la Argentina y de América: una organización integrada por cooperativas que buscaba darle a los productores mayor fuerza para comprar insumos, almacenar y comercializar sus cosechas y negociar mejores condiciones frente a los grandes operadores del mercado cerealero.

Entre las fundadoras hubo varias cooperativas cordobesas, entre ellas las de Leones, Noetinger, Devoto, Oliva y Hernando, lo que muestra la estrecha relación entre ACA y el desarrollo del cooperativismo agropecuario del interior.

Uno de sus primeros grandes pasos fue la construcción, en 1930, del que fue el primer elevador de granos cooperativo del país, en Leones, que permitió avanzar en el almacenamiento y comercialización conjunta de la producción.

Con el tiempo, ACA amplió sus actividades hacia la provisión de insumos, logística, industrialización y exportación, pero mantuvo su principio original: las cooperativas se unen para que los productores puedan participar con mayor fuerza en la cadena agropecuaria.

En Villa María, esa historia de integración cooperativa tuvo una expresión concreta con ACABio. A partir de 2010, ACA comenzó a estudiar alternativas para agregar valor al maíz y finalmente, junto con más de 60 cooperativas asociadas, impulsó la construcción de una planta de bioetanol en la ciudad.

El complejo comenzó a funcionar en 2014 y se convirtió en uno de los principales emprendimientos industriales de la historia de ACA: transforma maíz en bioetanol y genera además subproductos destinados a la alimentación animal y dióxido de carbono.

De esta manera, Villa María se incorporó a la historia de ACA como un punto estratégico para la industrialización y el agregado de valor de la producción.

Y así, más de un siglo después, la Asociación de Cooperativas Argentinas continúa siendo una de las principales organizaciones del cooperativismo agropecuario argentino y un actor histórico del sector cerealista.