Un amplio grupo de personas acudieron a la convocatoria que impulsó Alberto “Beto” Arce para limpiar una zona aledaña al cauce
Por amor al río Ctalamochita
Adultos y niños se dieron cita a la altura del puente Andino para, desinteresadamente y con el solo ánimo de asear un área natural, ser parte de una jornada que demostró que cuando la gente se organiza lo cambia todoEl sábado por la tarde fui con mi hijo al río Ctalamochita. Nos fuimos en bicicleta, en una de esas tardes frías, pero hermosas, con el sol a pleno y un cielo que invitaba a quedarse mirando el río. Así, encaramos el cauce hacia arriba. Sin embargo, esta vez no fuimos solamente a disfrutarlo. Fuimos a limpiarlo. A limpiarlo con la comunidad.
Y es que en un punto nos encontramos con otras 14 personas que habían respondido a la convocatoria de Alberto “Beto” Arce, periodista y activista ambiental, para recuperar un sector de la costa, desde el puente Andino, río abajo, hasta donde comienza el predio de Atilra.
Ahí, el espontáneo grupo limpió basura y escombro. Personas conocidas entre sí y otras que prácticamente nunca se habían visto, pero que durante un rato tuvieron algo en común: las ganas de hacer algo por ese lugar que todos sienten como propio.
Manos a la obra
Con guantes, bolsas, las manos y las ganas, se levantó mucho plástico, botellas, bolsas, papeles y todo tipo de residuos que habían terminado entre los árboles, en la costa y en algunos sectores del río. Y también se juntaron importantes cantidades de escombros y restos de materiales de construcción.
Todo eso se hizo sin grandes recursos y sin maquinaria. Y es que no había una gran estructura detrás. Había personas con ganas de rescatar un espacio verde, y eso fue quizás lo más lindo de toda la jornada.
Y es que en tiempos en los que tantas veces se nos propone mirar solamente por nosotros mismos, de pronto encontrarse un sábado a la tarde con otras personas para hacer algo que no tiene ninguna recompensa económica más allá de dejar limpia una zona natural del Ctalamochita, está bueno, muy bueno, y tiene un enorme valor.
Los pibes se sumaron
Algo hermoso fue que también hubiera tres chicos que limpiaron a la par de los grandes. Porque hay cosas que no se enseñan con discursos, sino que se enseñan haciendo o compartiendo una tarde de trabajo junto al río, recogiendo basura, conversando con desconocidos y viendo cómo, poco a poco, un lugar recupera su aspecto original. Una manera de transmitir que cuidar lo que es de todos forma parte de nuestra responsabilidad.
Codo a codo
La convocatoria de Beto tuvo una respuesta que seguramente superó sus expectativas. Fueron 16 personas las que se sumaron a esta jornada, después de aquella primera experiencia en la que el propio Arce comenzó prácticamente en soledad a recorrer las márgenes del Ctalamochita y retirar residuos. Pero ahora la iniciativa empieza a crecer, luego de una movida que nació caminando el río. Y ahora, en el bosque, codo a codo, ya son muchos más que dos.
Y esto se da luego de que el también músico mostrase en sus redes la situación en que se encontraba el río y la necesidad de hacer algo. Esa publicación, en la que mostró incluso carteles que había comprado con su propio dinero para pedir que no se arrojara basura en una zona protegida, fue el comienzo de una convocatoria que empezó a generar respuestas.
“Hoy es realmente la primera convocatoria abierta de la comunidad y la alegría es bárbara”, contó al finalizar la jornada. “Han venido familias, niños, mamá, papá, amigos, amigas, y todos entienden por qué han venido: a cuidar su patrimonio, a cuidar lo que es suyo, porque realmente lo quieren”.
Para Beto, esa participación tiene un componente fundamental y es el amor por el lugar.
“Si acá no hubiese un gesto de amor, claramente no habría gente”, resumió.
Y ese gesto se hizo visible en las bolsas llenas de residuos que fueron quedando a un costado del camino. El plástico quedó embolsado y señalizado, mientras que los restos de construcción fueron acumulados para facilitar su posterior retiro.
Pide ayuda municipal
Arce pidió la colaboración del municipio villamariense para, fundamentalmente, buscar la basura y los escombros que, por su peso, no pueden ser trasladados por quienes participan de las jornadas.
“Está todo sectorizado y entonces es más fácil para quienes tienen la capacidad para llevar esta basura y estos escombros al lugar donde deben estar”, dijo.
La idea es continuar
El organizador desea realizar estos encuentros cada 15 días, pero, si pueden hacer más, “bienvenido sea”, dijo. La próxima se trasladaría hacia el puente Brigadier Bustos, en un sector de Villa Nueva cercano al Villa María Golf Club, que igual presenta problemas de acumulación de residuos.
Mientras tanto, la iniciativa comienza a pensar en una identidad propia, con una red en redes sociales que permita organizar y ampliar la participación.
Voces solidarias
Entre quienes se acercaron estuvo Fiama, que ya había participado de acciones similares y considera fundamental sumar voluntades.
“Más allá de lo que se haga a nivel municipal, que creo lo que falta muchísimo también es sumar las voluntades, trabajar en comunidad para un fin común. Creo que es lo que más moviliza”, señaló.
Y dejó una invitación para quienes todavía miran estas iniciativas desde afuera: “Una vez que uno está acá, la vivencia es muy buena y positiva. Ver a tanta gente por un mismo fin demuestra que es posible hacerlo. Para mí no hay otra forma más que en comunidad”.
Por su parte, Carla, que vino también con su hijo, puso el foco en algo que apareció una y otra vez durante la jornada, y es que no alcanza solo con limpiar, sino que hay que evitar que la basura vuelva otra vez.
“Encontramos muchos plásticos, bolsas completas de basura. Es una pena que la gente venga justamente a tirar basura a estos lugares”, planteó.
Por eso, reclamó “mayores controles y acompañamiento municipal” para que las jornadas de limpieza no terminen siendo solamente el esfuerzo de unas pocas personas que, cada cierto tiempo, tienen que volver a retirar lo que otros arrojan.
“El río de mi ciudad”
Mientras tanto, Isidro, otro del grupo que limpio solo por amor al río, señaló: “Estamos acá para cuidar lo que es nuestro, para mantenerlo limpio, para poder disfrutarlo nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos”, explicó, e hizo un pedido sencillo. Y es que cada uno se fije un poco más en lo que hace.
“Está bueno mantener las cosas limpias y, si nace de uno, también se siente bien”, dijo, y es que, para él, el Ctalamochita es, sencillamente, “el río de mi ciudad, un río muy lindo”.
Otras de las manos que ayudaron fueron las de Sergio, quien llevó la reflexión un poco más lejos. Entre otras cosas, llegó para encontrarse con otras personas y expresó que esas experiencias permiten conocer gente nueva y con buenas intenciones.
“Más que limpiar el río, tenemos que limpiar nuestra mente, nuestro comportamiento, nuestras acciones”, expresó.
Para él, el verdadero valor de la jornada está en el encuentro y en el ejemplo que puede multiplicarse: un vecino contagia a otro, y ese otro a uno más.
Cambiar para bien
El río Ctalamochita no es nada más un curso de agua que atraviesa Villa María, Villa Nueva y buena parte de nuestra región. Es paisaje, naturaleza, biodiversidad, memoria y también un espacio de encuentro y disfrute. Es uno de esos patrimonios que tenemos tan cerca que, quizás por eso mismo, a veces dejamos de mirar. Y este último sábado, durante varias horas, 16 personas decidieron no solo mirarlo, sino hacer algo por él. Y quizás la próxima sean 30, 50 o 100.
Ojalá los municipios, de Villa María y de Villa Nueva, acompañen la iniciativa, integrándose de alguna forma, poniendo a disposición su poder de comunicación, logística y maquinaria. Porque con esa capacidad y con la voluntad de los vecinos, estas jornadas podrían multiplicarse y alcanzar otros sectores de las costas.
Sea como sea, quizás la mejor noticia que dejó esta jornada en el puente Andino sea justamente la de que cuando la gente se encuentra, se organiza y decide cuidar aquello que ama y es vital para la vida y el futuro de esta, las cosas pueden empezar a cambiar, en muchos temas, aunque en esta ocasión haya sido simplemente por amor al río. Por nosotros. Y por quienes vendrán después.
Los multan por tirar basura
Desde la Municipalidad de Villa María se informó que, a través del Centro Municipal de Monitoreo, se detectó e infraccionó a un vehículo cuyos ocupantes arrojaron basura en la vía pública, más precisamente en avenida Universidad y Paraguay.
El hecho fue advertido a las 12.55 del día de ayer, mediante las cámaras de seguridad ubicadas en el sector, que permitieron identificar el dominio automotor y registrar el momento en que los ocupantes del vehículo tipo Trafic arrojaron los residuos en cuestión.
Con la información y las imágenes obtenidas mediante el sistema de monitoreo, se procedió a confeccionar el acta de infracción correspondiente, que fue elevada al Juzgado Municipal de Faltas para su intervención.
Cabe destacar que desde la gestión municipal se realizan monitoreos permanentes en distintos sectores de la ciudad con el objetivo de resguardar la vía pública, prevenir la disposición indebida de residuos y sancionar a quienes arrojan basura en lugares no autorizados.
De esta manera, se demuestra que a través de las cámaras de seguridad se podría tener un mejor control respecto a quienes tiran a propósito basura y escombros no solo en diferentes puntos de la ciudad, sino en los alrededores del cauce del Ctalamochita.
