La docente e investigadora Fernanda Biolé lidera un proyecto que combina ciencia, territorio y participación comunitaria

UNVM y pescadores por el río

Es parte de la iniciativa de conservación que la institución realiza a la par de la Fundación Río Ctalamochita para generar información clave sobre los peces, la calidad del agua y el uso sostenible y productivo de esta cuenca hídrica
viernes, 3 de julio de 2026 · 08:24

“Entre redes y ciencia: fortaleciendo vínculos para la pesca sostenible en el río Ctalamochita”, dirigido por la docente e investigadora del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), Fernanda Biolé, es el nuevo proyecto que la alta casa de estudios lleva a cabo en articulación con  la Fundación Río Ctalamochita, y que además forma parte de los Proyectos Especiales de Investigación, Desarrollo e Innovación (PEIDI).

Su objetivo es fortalecer el vínculo entre la comunidad científica y quienes conocen el río desde la práctica cotidiana: las y los pescadores. El proyecto da inicio con las   siguientes preguntas: ¿qué saben los pescadores sobre los peces que habitan el río Ctalamochita?: ¿cómo impactan los cambios ambientales en las especies que forman parte de este ecosistema?; y ¿es seguro consumir los peces que se capturan en la región? Y así, otras interrogantes más que ahondan en una temática que resulta vital para Villa María y la región.

 

Unidos por el Ctalamochita

Sobre este nuevo proyecto, se expresó Biolé, quien señaló: “Buscamos acercarnos a la comunidad de pescadores e integrarlos a todo el proceso. No solo a la investigación, sino también a las acciones vinculadas al cuidado de las especies y del ambiente”, explicó Biolé.

La bióloga e investigadora indicó que el trabajo apunta a revalorizar la actividad pesquera en la región y promover prácticas que permitan conservar el recurso a largo plazo. En ese sentido, el concepto de pesca sostenible implica compatibilizar el aprovechamiento de los peces con su conservación, garantizando que las poblaciones puedan seguir reproduciéndose y manteniéndose en el tiempo.

“Para cuidar un recurso primero hay que conocerlo. Necesitamos saber cómo se comportan las especies, dónde se reproducen, cuáles son sus hábitos alimentarios y qué amenazas enfrentan”, agregó.

 

Entre ciencia y comunidad

El proyecto se apoya en una línea de trabajo que el equipo de investigación  desarrolla desde 2021 en distintos sectores de la cuenca media y baja del Ctalamochita. Durante estos años realizaron monitoreos de calidad de agua y relevamientos de peces en localidades como Pampayasta, Villa María, San Marcos Sud, Villa Ascasubi, Almafuerte y Río Tercero.

“Los resultados que tenemos son muy prometedores, respecto a lo que los análisis habían mostrado”, expresó Biolé.

A partir de esa experiencia  de monitoreo,  surgió la necesidad de incorporar la mirada de quienes habitan y utilizan el río diariamente.

Según destacó Biolé, los pescadores han mostrado una permanente predisposición para colaborar con las investigaciones, aportar información sobre las especies y participar de distintas actividades.

“Los pescadores conocen el río como nadie. Saben dónde están los peces, cuáles son los momentos de mayor actividad y cómo cambia el ambiente. Ese conocimiento es muy valioso y es un gran complemento para nuestro trabajo científico”, sostuvo.

La iniciativa prevé encuentros, talleres y actividades de intercambio de saberes, además de acciones orientadas a facilitar el acceso a información sobre normativas de pesca y conservación de especies.

 

Conocer y gestionar

Uno de los aspectos centrales del proyecto está vinculado con la generación de información científica que pueda contribuir a futuras estrategias de gestión y conservación de la cuenca.

Entre otras líneas de trabajo, el equipo estudia el comportamiento de especies emblemáticas como el dorado, cuya presencia en el Ctalamochita genera interés debido a los procesos de recuperación que se vienen observando en los últimos años. Las investigaciones buscan determinar si estas poblaciones logran reproducirse en distintos sectores de la cuenca, cuáles son sus migraciones y cómo interactúan con el ecosistema local.

“Con frecuencia se habla de proteger una especie o de regular una actividad, pero para tomar decisiones es necesario contar con información. Nuestro trabajo apunta justamente a obtener y recopilar esos datos que puedan servir como base para futuras acciones de gestión”, indicó la investigadora.

En entrevista con elDiario para ahondar más sobre el proyecto, la investigadora habló precisamente del dorado, y que se sabe está prohibido pescar esta especie. Y ella es de la creencia que debería permitirse su pesca “ya que la gente precisamente hace lo que no se les permite hacer”.

“Hay mucha gente que vive de esto, que pescar de manera artesanal y consume el pescado para subsistir. Ahora, más allá de que hay ciertas especies protegidas, no se puede prohibir la pesca. Lo que buscamos es comunicar a quien viven de esto por qué esa especie está protegida. A mí, por ejemplo, me gustaría que deje de estar prohibida la pesca del dorado, ya que cuando algo se prohíbe van y lo hacen. Por eso lo que buscamos es darle herramientas a la gente del porqué se deben proteger algunos tipos de peces”, indicó.

El proyecto busca, además de hacer análisis para saber el nivel de metales pesados que pueden tener las especies, conocer el recurso, cómo los peces hacen uso del hábitat, poder hacer un buen manejo de ellos, relevar la cantidad y qué tipo de pescados  consume la gente, evaluar la calidad y saber si consumirlos puede ser peligroso o no para la salud.

“Queremos conocer cuál es la calidad del pescado que se consume en esta región. Es un aspecto sobre el que existe muy poca información en la cuenca media-baja del río y que resulta importante tanto para los pescadores como para quienes incorporan estos alimentos a su dieta”, explicó Biolé.

Por eso, además de los análisis de laboratorio, se realizarán encuestas destinadas a conocer los hábitos de consumo de pescado entre pescadores y habitantes de la región. Esta información permitirá estimar con mayor precisión posibles riesgos y generar conocimiento específico para el territorio.

Es importante señalar que  la Fundación Río Ctalamochita cumple un rol clave como organización adoptante del proyecto. Para su presidente, Diego Martín Colussi, la articulación con la UNVM resulta estratégica para generar conocimiento que trascienda el ámbito académico.

“No solo permite sumar capacidades y conocimientos, sino que le aporta al trabajo un fuerte respaldo institucional y científico. Desde la Fundación aportamos el conocimiento del territorio y el vínculo con la comunidad; la Universidad aporta el rigor metodológico y la capacidad de investigación”, señaló Colussi.

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