Este fin de semana se presentó Animals, Tribuyo a Pink Floyd, banda homenaje de la legendaria agrupación inglesa que cumple 10 años

Un recital que te lleva a volar

Un lleno total tuvo El Rito con este concierto, en donde diferentes generaciones disfrutaron con esta música sin igual
martes, 28 de julio de 2026 · 08:30

Escribe: JUAN MANUEL ORBEA DE NUESTRA REDACCIÓN

 

Animals, Tributo a Pink Floyd, celebró en Villa María sus diez años de trayectoria con un concierto inolvidable el pasado fin de semana, en El Rito. No es la primera vez que lo hace, pero este recital tuvo algo más que especial. Fue un recorrido por la obra de la legendaria banda inglesa, pero también una demostración de que las grandes canciones no envejecen nunca, ya que encuentran nuevos oídos, nuevas voces y nuevas generaciones dispuestas a hacerlas propias. Fue un viaje ideal por la estratósfera del progresismo musical por excelencia.

 

Diez años honrando

Hay músicas que se escuchan. Otras se habitan. Y precisamente, Pink Floyd pertenece a esta segunda categoría. Sus canciones no pasan por los oídos: atraviesan el cuerpo, la memoria y las emociones. Quizás por eso, más de medio siglo después de haber sido creadas, siguen reuniendo a personas de edades completamente distintas bajo una misma atmósfera.

Eso volvió a suceder este sábado, donde la banda cordobesa Animals celebró un concierto que fue mucho más que un homenaje, además de una celebración por sus 10 años de tocar la maravillosa música de Waters, Gilmour, Mason y Wright,

El salón de El Rito estuvo colmado, mientras que la entrada fue gratuita. Solo fue necesario abonar la consumición, lo cual es increíble, porque la calidad que destilan merece ser pagada para oírla. Y fue así que el grupo ofreció una travesía apasionante por las distintas etapas de la historia de Pink Floyd. Sonaron composiciones de los primeros años, joyas eternas de The Dark Side of the Moon, The Wall y The Final Cut, pero también hubo lugar para la etapa posterior a Roger Waters, con discos como A Momentary Lapse of Reason y The Division Bell.

 

Fidelidad e identidad

Las bandas homenaje suelen caminar sobre una delgada línea entre la copia y la reinterpretación. Sin embargo, Animals parece que encontró el equilibrio perfecto entre la fidelidad a la versión original y la impronta personal con propios guiños.

La voz y guitara de Sebastian Luna (tan Gilmour o tan Waters, según se requiera), el talento violero de Gastón Barbaresi, el bajo de Juan Llanos, el ritmo Oski Llanos en percusiones, la solidez de Leonardo Besso en teclados y la sensibilidad de Laura Santos en los coros construyen un sonido que respeta profundamente la obra original, sin renunciar a una personalidad propia. No intentan parecer Pink Floyd, sino que intentan transmitir lo que Pink Floyd hacía -y siempre hace- sentir.

Cada solo, cada teclado, cada silencio y cada clima estuvieron puestos exactamente donde debían estar. Porque, en la música de Floyd, las pausas también dicen cosas. Y ellos las dijeron.

 

Pink Floyd antes de nacer

Sin embargo, el momento más intenso del recital no ocurrió arriba del escenario. Ocurrió dentro mío, mientras observaba a mi hijo de 14 años cantar cada canción y seguir con los ojos cada acorde de guitarra, por lo que mi memoria viajó inevitablemente hasta 2012.

Aquella noche de aquel día fuimos con su mamá, embarazada de ocho meses de él, a ver a Roger Waters presentar The Wall. Todavía faltaban semanas para que naciera, pero ya estaba vivo, creciendo en el líquido amniótico. Y durante buena parte del espectáculo ocurrió algo que jamás olvidaré. No dejó de moverse con cada tema.

Cada canción parecía despertar una reacción distinta. Patadas, movimientos y una energía imposible de explicar para mí, y ni se diga para su madre. Siempre pensé -y el sábado volví a sentirlo con fuerza - que su historia con Pink Floyd comenzó antes de abrir los ojos al mundo. Y mientras lo veía disfrutar el recital entendí que algunas melodías tienen la capacidad de acompañarnos, incluso, antes del nacimiento. Hoy, mi hijo Agustín aprende a tocar la guitarra y el bajo desde hace años. Y Pink Floyd es una de las bandas que más ama, quizás la que más. La ama desde antes de nacer.

Y junto con él y con el grupo de amigos que estuvimos presentes revivimos a flor de piel existencial temas como Speak to me, ?Breathe (in the air), On the run, ?Time, ?The great gig in the sky, Brain Damage, Eclipse, The happiest days of our lives, Another brick in the Wall Part 2, Hey you, Confortably Numb, High Hopes y otras más. Aunque, a decir verdad, creo que ninguna de Animals, pero igual siento que tocaron Pigs o Dogs. No me pregunten por qué, pero es como sintiera el eco de una de estas composiciones de ese día hermoso en mi cabeza.

 

Generaciones unidas

Había canas. Había jóvenes. Había parejas. Había grupos de amigos. Había chicos. Y esa fue, quizás, la imagen más hermosa de toda la noche. Vivimos en una época donde suele repetirse que los adolescentes ya no escuchan “esa música”. Sin embargo, bastó mirar alrededor para comprobar exactamente lo contrario. Las canciones verdaderamente grandes nunca pasan de moda. Y son muchos más de los que imaginamos quienes las descubren o vuelven a oír.

Y acá también, una mención especial a El Rito, que semana tras semana se consolida como uno de los espacios culturales más valiosos de Villa María y con una programación que combina bandas homenaje de excelente nivel y músicos de enorme calidad. Un lugar que se está convirtiendo ruidosamente en un punto de encuentro para quienes buscan disfrutar de la música en vivo y tomar o comer algo en un ambiente tranquilo.