Salud - 27 de julio, Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello
El cáncer que habla en voz baja
Escribe: Dr. Ariel Arias* ESPECIAL PARA ELDIARIO
Una llaga que no cicatriza, una ronquera persistente o un bulto en el cuello pueden parecer síntomas sin importancia. Sin embargo, cuando duran más de dos o tres semanas, pueden ser la primera manifestación de un cáncer. Escuchar esas señales y consultar a tiempo sigue siendo la herramienta más poderosa para salvar vidas
“Seguro es una afta”.
“Debe ser una angina”.
“Ya se me va a pasar”.
Todos, alguna vez, hemos dicho frases como estas. Porque cuando aparece una molestia en la boca, un cambio en la voz o un pequeño bulto en el cuello, lo más habitual es pensar que se trata de algo pasajero.
Y, afortunadamente, la mayoría de las veces es así.
Pero no siempre.
Cada año, miles de personas reciben el diagnóstico de un cáncer de cabeza y cuello. Muchas de ellas habían convivido durante semanas o incluso meses con síntomas que parecían insignificantes y que fueron postergando por falta de tiempo, por miedo o, simplemente, porque nunca imaginaron que pudieran esconder una enfermedad importante.
Como cirujano de cabeza y cuello, esa es, probablemente, la frase que más escucho de mis pacientes: “Si hubiera sabido que podía ser algo serio, habría consultado antes”.
Y esa frase resume el verdadero sentido del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello: recordar que el diagnóstico precoz sigue siendo nuestra mejor herramienta.
Un enemigo silencioso… que suele dar señales
A diferencia de otros tumores, el cáncer de cabeza y cuello rara vez aparece sin avisar.
Por el contrario, suele manifestarse con síntomas relativamente sencillos de reconocer, aunque muchas veces son minimizados o confundidos con problemas habituales.
Una llaga en la boca que no cicatriza. Una ronquera que persiste. Dolor o dificultad para tragar. Un bulto en el cuello.
Una lesión en el labio que no desaparece. Manchas blancas o rojizas dentro de la boca. Dolor de garganta que se prolonga durante semanas. Dolor de oído sin una causa evidente. Pérdida de peso sin explicación.
La mayoría de estos síntomas no significan necesariamente un cáncer, pero cuando persisten más de dos o tres semanas dejan de ser normales y justifican una evaluación médica.
Porque el cáncer no duele al principio.
No siempre sangra. No siempre produce grandes molestias.
Muchas veces simplemente permanece allí, creciendo lentamente mientras esperamos que desaparezca solo.
¿Qué entendemos por cáncer de cabeza y cuello?
No se trata de una única enfermedad.
Con este nombre agrupamos tumores que pueden originarse en la boca, la lengua, los labios, la garganta, la laringe, la faringe, la nariz, los senos paranasales, las glándulas salivales y otras estructuras de la cabeza y el cuello.
Aunque muchas personas creen que son tumores poco frecuentes, en conjunto representan uno de los grupos de cáncer más comunes en el mundo.
Y, lo más importante, cuando se diagnostican en etapas tempranas, ofrecen elevadas posibilidades de curación.
Hay factores de riesgo que podemos modificar
Uno de los aspectos más alentadores es que una gran parte de estos cánceres puede prevenirse.
El principal enemigo continúa siendo el tabaco. No importa si se consume en forma de cigarrillos, cigarros o tabaco para armar: todas sus formas aumentan significativamente el riesgo.
El alcohol también desempeña un papel importante y, cuando se combina con el tabaquismo, el riesgo se multiplica.
En los últimos años, además, hemos observado un incremento de algunos cánceres de garganta relacionados con la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH), especialmente en personas más jóvenes. Por eso, la vacunación representa hoy una herramienta de enorme valor para prevenir futuras enfermedades.
También ayudan medidas simples que todos podemos incorporar: proteger los labios del sol, mantener una buena higiene bucal, realizar controles odontológicos periódicos, alimentarse saludablemente y evitar el consumo de tabaco y alcohol.
Consultar temprano cambia la historia
En oncología solemos decir que el tiempo también es un tratamiento. Y no es una frase hecha.
Detectar un tumor cuando todavía es pequeño puede significar una cirugía menos extensa, conservar la voz, evitar tratamientos más agresivos y aumentar considerablemente las posibilidades de curación.
Esperar, en cambio, puede transformar un problema relativamente sencillo en una enfermedad mucho más compleja.
Por eso, nunca debemos naturalizar síntomas persistentes.
No es prudente esperar meses para consultar.
No es recomendable automedicarse una y otra vez. Y tampoco conviene buscar tranquilidad únicamente en Internet.
La evaluación realizada por un profesional, y puntualmente por un especialista en cabeza y cuello cuando existe una sospecha, continúa siendo el camino más seguro para llegar a un diagnóstico correcto.
Mucho más que tratar un tumor
La medicina ha cambiado profundamente en las últimas décadas.
Hoy ya no pensamos únicamente en eliminar el cáncer.
También pensamos en preservar la calidad de vida, en que el paciente pueda volver a hablar con normalidad, a comer junto a su familia, a respirar sin dificultad, regresar a su trabajo y recuperar su vida cotidiana.
Ese objetivo solo puede alcanzarse mediante equipos multidisciplinarios integrados por cirujanos, oncólogos clínicos, radioterapeutas, odontólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, psicólogos y especialistas en rehabilitación, que trabajan de manera coordinada para ofrecer el mejor tratamiento posible.
Una decisión que puede salvar una vida
Existe un mensaje que merece ser recordado mucho después de terminar esta lectura.
Si una llaga en la boca no cicatriza.
Si una ronquera no desaparece.
Si aparece un bulto en el cuello.
Si tragar comienza a doler o se vuelve difícil.
No espere. Consulte. Quizás no sea nada importante. De hecho, la mayoría de las veces no lo será.
Pero si detrás de ese síntoma existe un cáncer, haber consultado unas semanas antes puede cambiar por completo el pronóstico, el tratamiento y, muchas veces, la vida de esa persona.
Ese es el verdadero mensaje del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello.
Porque el cáncer, muchas veces, comienza hablando en voz baja. Y aprender a escucharlo puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo… o llegar tarde.
*Médico cirujano oncológico de cabeza y cuello
