La baja del consumo, que también afecta al polirrubro, se ve igualmente reflejada en los negocios orientales que abrieron en la ciudad

Comercios chinos también lo padecen

Estos amplios locales se han convertido en los favoritos de mucha gente por la variedad y el precio que ofrecen. Sin embargo, aunque sí venden, no son los números que sus dueños imaginaban iban a tener
lunes, 27 de julio de 2026 · 07:30

La llegada de los grandes comercios chinos de venta polirrubro cambió en muy poco tiempo el mapa comercial de Villa María. Con amplios salones, miles de artículos para el hogar, decoración, bazar, juguetería, librería y otros rubros, estos locales irrumpieron con una propuesta difícil de igualar: una enorme variedad de productos y precios que rápidamente captaron la atención de las y los villamarienses.

El fenómeno también impactó sobre los tradicionales polirrubros de la ciudad, varios de los cuales debieron reinventarse para sobrevivir y, en algunos casos, bajar definitivamente sus persianas ante una competencia que es imposible de sostener para comercios más chicos.

Sin embargo, a poco más de un año de aquellas aperturas que despertaron expectativa y un incesante movimiento de compradores, la realidad parece haber cambiado, a pesar de que muchos de los precios que ofrecen no tienen muchos competidores en Villa María.

Un recorrido realizado por este medio por tres de los principales comercios de este tipo, ubicados sobre las calles San Martín, Corrientes y 9 de Julio, muestra un escenario muy distinto al imaginado por sus propietarios.

Bien, pero no tanto

Si bien destacan la calidez con la que fueron recibidos por los villamarienses y aseguran sentirse cómodos viviendo y trabajando en la ciudad, reconocen que las ventas se encuentran por debajo de lo esperado. Salvo algunos repuntes durante los sábados y en fechas especiales como las fiestas de fin de año, el movimiento cotidiano es escaso y la preocupación por el futuro comienza a hacerse sentir.

¿Qué ocurrió para que negocios que parecían destinados a dominar el mercado hoy también atraviesen un presente de incertidumbre? ¿Alcanzó el impacto inicial para sostener un modelo comercial basado en grandes superficies y precios competitivos?

A partir del testimonio de sus responsables y del análisis del comportamiento del comercio local, este breve informe intenta entender cómo evolucionó un fenómeno que transformó el consumo en Villa María y que ahora enfrenta el desafío de sostenerse en un contexto económico muy difícil que no distingue nacionalidades ni modelos de negocio.

Made in China

“Solo hay que ver el local, está vacío. Muy poca gente, mucho más poca de la que esperábamos tener. Solo mejora hacia el fin de semana. Deseamos que mejoren las ventas, aunque me parece que la gente no tiene plata”, dijo un de las encargadas –que prefirió omitir su nombre– de origen chino hace unos días, del polirrubro oriental que está sobre calle San Martín, a pocos metros de la calle Entre Ríos

Por su parte, Nin, quien es dueño de otros de estos negocios –sobre la calle Corrientes– donde se vende un poco de todo, quizá uno de los polirrubro chinos más chicos de los tres acá mencionados, indicó que “sí, hay movimiento, pero no todo el que quisiéramos tener. Las ventas no son las que originalmente pensábamos cuando vinimos a abrir nuestro local, pero estamos esperando que las cosas mejoren. Igual estamos muy contentos de haber venido a Villa María hace un año, porque la gente es muy buena y nos trata de maravilla. Así que no nos arrepentimos de haber venido”.

Cabe señalar que una de las chicas que atienden en este local también confirmó que se vende muy poco, y que pasan muchas horas sin que entre gente, “aunque sí, obvio que se vende, pero no para lo que el negocio está preparado.?Igual es lindo trabajar acá porque los dueños nos tratan muy bien”.

 

A la baja

El comercio chino que está en la 9 de Julio, casi llegando a la Mendoza, que, sin duda, es el más grande de los tres que fueron recorridos por elDiario y que abrió hace año y medio, no cambia mucho su visión, según lo que contó su creador, Jan, quien ofreció una breve entrevista a través de una aplicación de traducción inmediata: “Bueno, nos establecimos hace un año y medio. ¿Que si se vende bien? Mirá, no hay casi nadie en nuestro local, y es realmente grande. En general está así, y se vende más en el fin de semana, sobre todo el sábado, más a la tarde-noche. Pero bueno, quizá mejoren las cosas. Cuando vendimos bien fue a finales del año pasado para Navidad, ahí podemos decir que fue un buen mes, pero no ahora, sobre todo por los últimos meses en baja”, dijo.

Sin embargo, destacó también el hecho de que la gente de Villa María “es excelente, muy buena, tratan muy bien y eso a mí me pone contento, esta es una ciudad hermosa y nos gusta poder estar acá con nuestro negocio, claro, deseando que nos vaya mejor con las ventas”.

La experiencia de estos comercios refleja una realidad que trasciende a esta ciudad, y se traslada a la provincia y al país. Porque ni los precios bajos, ni la amplia variedad de productos, ni las grandes superficies alcanzan cuando el consumo interno se retrae como sucede hoy en día en gran parte de los rubros. Sobre todo cuando los exiguos bolsillos no tienen el poder adquisitivo necesario.

Por lo que el desafío para los locales chinos ya no es competir con otros, sino resistir, hasta que la economía vuelva a darle aire al magullado mercado interno.

 

Un sector que sigue cayendo

?Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el consumo minorista continúa debilitado durante 2026 y uno de los rubros más afectados es precisamente el de bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, el segmento donde se concentran buena parte de los artículos que ofrecen estos grandes comercios.

En abril de este año, las ventas del sector registraron una caída interanual del 12,3%, mientras que en febrero el descenso había sido aún mayor, del 14,4%, reflejando que las familias postergan cada vez más las compras de productos que no consideran indispensables.

Los informes de CAME sostienen que hoy el consumidor prioriza alimentos, medicamentos y gastos esenciales, compara precios, busca promociones y reduce el monto de cada compra. Ese cambio de hábitos explica por qué, incluso ofreciendo precios competitivos, muchos comercios dedicados al bazar y al hogar encuentran dificultades para alcanzar el nivel de ventas que esperaban.

Y los comercio chinos de polirrubro no escapan a estos números.

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