Detalles de la redacción final de la ordenanza sobre animales domésticos aprobada en la última sesión del Concejo Deliberante

Cada perro o gato de la ciudad deberá tener su documento

La ordenanza sobre animales domésticos establece, entre otros puntos, la obligatoriedad de inscribirlos en la Municipalidad. Al que no cumple con la normativa le impondrán multas de hasta 800 mil pesos
sábado, 25 de julio de 2026 · 08:42

Cuando entre en vigencia la nueva ordenanza de protección animal, cada persona que tenga a su cuidado un perro o un gato deberá inscribirlo para que tenga su documento de identidad.

La normativa fue aprobada el jueves tras un intenso debate en el Concejo Deliberante. El texto fue pulido hasta antes de ser tratado en el recinto. Ya no se pone el límite de cinco mascotas como máximo por familia, sino que se establece que el número de perros y gatos debe ser acorde con el espacio físico que disponen.

Entre los puntos centrales de la ordenanza aprobada ayer está el cambio de denominación del Centro de?Adopción Municipal (CAM) por el de “Centro de Zoonosis y Salud Animal”, con el fin de ampliar sus objetivos y no limitarlos al alojamiento y adopción de animales, indican en la norma.

Incorpora una categoría de “animal comunitario”, que es ese que, si bien no habita con ninguna familia, es cuidado por un barrio. Eso sí, alguien deberá hacerse responsable del can o del felino.

Los cuidadores deben cumplir con obligaciones que van desde la inscripción en el registro hasta la de juntar las heces que hacen en la calle, algo que en la actualidad no sucede.

Otro punto de interés es que las actividades comerciales vinculadas a las mascotas deberán registrarse y los responsables tendrán que cumplir con una serie de requisitos. Esto va para el que pasea perros, el que tiene una guardería o el que cría y vende animales domésticos.

Por otra parte, también hay varios artículos sobre caballos. Uno es el que prohíbe la tracción a sangre en Villa María; y otro, el que regula las carreras. De paso, hay que decir que quedan prohibidas las carreras de perros, como así también las corridas de toros, el tiro a la paloma o las riñas de gallos.

La Municipalidad nombrará a personas que se encarguen del control, dice la ordenanza, y habrá presupuesto para aplicarla, a lo que se sumarán los fondos del 100% de las multas que cobren a los infractores.

Y hablando de multas, la ordenanza expone un listado de faltas, que van desde leves, graves a muy graves, y las sanciones económicas parten desde 100 unidades de multa (UM), que en la actualidad representa $84.400  (si, por ejemplo, no notificás que tu perro tiene rabia) a 1.000 UM, es decir, $844.000 (por ejemplo, para los que mantienen animales sin alimentarlos correctamente).

 

Debate

En la misma sesión que se aprobó la ordenanza de animales domésticos se trató el Presupuesto 2025 de la Municipalidad. Cabe señalar que en ambos casos hubo debate, pero el Presupuesto no generó tantas pasiones como las mascotas.

José Cativelli fue el encargado de fundamentar el proyecto del oficialismo. Señaló que no se basaron en el proyecto de Vecinos Autoconvocados porque la ordenanza finalmente aprobada “tiene aval científico”, y mencionó a entidades consultadas tales como el Colegio de Veterinarios de la Provincia, la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y la Universidad Católica de Córdoba.

A su turno, Evelyn Acevedo, de Juntos por Villa María, dijo que no se explica por qué se dejó de lado el análisis de un proyecto que se presentó con el apoyo de 6.700 firmas de vecinos.

Agregó que otro punto de disidencia es que la plataforma para mascotas perdidas ya había sido aprobada en una ordenanza anterior y nunca fue puesta en práctica.

Manuel Sosa dijo que la iniciativa vecinal estaba abierta al debate, “pero decidieron cajonearla durante dos años”. Puntualizó que, de las entidades científicas mencionadas por Cativelli, la única que aparece en el proyecto oficialista es la UNVM.

Por su parte, Pablo Perret, del Frente Cívico, señaló que la ordenanza es un compendio de prohibiciones que no soluciona el problema de fondo, que es la sobrepoblación de perros y gatos.

El radical Felipe Botta cuestionó también el tratamiento de un proyecto que no tuvo en cuenta la iniciativa vecinal.

Luego volvió el micrófono a la bancada oficialista. Diego Olivera dijo que respetaba a Vecinos Autoconvocados que, a su criterio, no buscaban una ordenanza para solucionar ningún problema, sino que son “militantes opositores”. A lo que Sosa respondió: “El ladrón cree que todos son de su condición”.

Cerró Silvina Irusta, cuestionando el nivel del debate y remarcando que pertenecen al espacio político que gobierna por el voto popular. “Hacen videos por TikTok, pero no se suban al poni, porque no van a ganar elecciones por hacer videos”, manifestó.

 

“No solucionan la sobrepoblación”

Miriam Durán, una de las vecinas autoconvocadas por la problemática animal, dialogó ante los micrófonos de la 90.1, laRadio del Centro del País. “La sesión fue muy movilizadora y se presentó muchísima gente”, comenzó diciendo al referirse a la participación en el recinto del Legislativo que trató la normativa sobre mascotas. “Lo que sucedió en el Concejo fue histórico porque creo que ningún proyecto vecinal llegó a estas instancias, y ver a concejales que defienden este proyecto, que erradica la causa de la sobrepoblación, fue muy satisfactorio. Pero también quedamos con un sabor amargo porque, en menos de una semana, el oficialismo impuso una ordenanza que no tiene nada que ver con lo que proponemos”, dijo.

“El proyecto que aprobaron es sobre multas, controles y registros. No con solucionar ningún problema”, cuestionó.

Sobre la calificación de “opositores” que les dirigió un edil al grupo de autoconvocados, Durán lo negó terminantemente. “Para nada es así, nosotros defendemos una causa desde hace tres años, que es la de evitar la sobrepoblación de perros y gatos. No somos de ningún partido”, manifestó.

“El problema en Villa María es que ellos tienen un control del Colegio Veterinario y va a ser muy difícil sacarles esa idea”, agregó.

El déficit de la ordenanza aprobada es que no definen cuántas castraciones necesitan para resolver el problema, afirmó.

“Vamos a seguir defendiendo lo que pedimos, tratando de concientizar, esperando que algún día se pueda implementar esta política pública”, concluyó.