Ante la sobredosis de avisos de apuestas on line durante el Mundial, elDiario habló sobre el tema con la psicóloga local Helga Caminos

De la ludopatía a la ciberlaxia

Parecería que la FIFA hizo uso de la máxima “hecha la ley, hecha la trampa”, ya que lo de las pausas de hidratación parecen más un pretexto para llenar al espectador de publicidad de casas digitales para apostar, y donde los más jóvenes son el principal objetivo
jueves, 2 de julio de 2026 · 07:30

Ha quedado claro, viendo los partidos del Mundial, que las apuestas online se convirtieron en un protagonista más de las transmisiones. Y es que no aparecen solo antes o después de los partidos, sino que ahora están presentes los llamados “cooling breaks”, o pausas de rehidratación, en los tres minutos de avisos publicitarios.

 No era suficiente con estar en los carteles de las canchas y en una seguidilla de anuncios que no solo promocionan las plataformas, sino que, con el avance del torneo, se  muestra en tiempo real lo que puede ganar una persona si apuesta por un resultado de acuerdo a cuánto se paga por el triunfo de tal o cual equipo del próximo partido, más allá de que se puede apostar por quién tirará el primer corte, a quién le harán el primer foul o por cualquier incidencia.

Un estudio difundido durante el Mundial encendió una señal de alarma: seis de cada 10 estudiantes secundarios han sido expuestos a publicidades o contenidos vinculados con apuestas deportivas.

La preocupación crece porque esa exposición permanente parece estar naturalizando una práctica que puede derivar en problemas de ludopatía, especialmente entre adolescentes. Según un relevamiento de Unicef, ocho de cada 10 adolescentes y jóvenes conocen a alguien que apostó online o logró acceder a estas plataformas, mientras que el 37% reconoce que ingresa a sitios o aplicaciones de apuestas muy seguido o todos los días.

Además, el organismo advierte que alrededor del 80% de los accesos desde Argentina se realizan a plataformas ilegales, donde prácticamente no existen controles efectivos para impedir el ingreso de menores.

 

La visión profesional

Ante este escenario, crece la preocupación de familias, docentes y profesionales de la salud mental por una problemática que avanza de la mano de la masificación de las apuestas online.

Por eso, para conocer cómo impacta este fenómeno (no solo durante el Mundial, sino todos los días)  y cuáles son las señales de alerta y abordaje, elDiario  dialogó con Helga Caminos, psicóloga (MP 3667) y presidenta del Colegio de Psicólogos de Villa María, especializada en la temática de las adicciones.

“En tiempos donde las pantallas de los celulares han universalizado el acceso a las apuestas online, el juego ha dejado de ser un esparcimiento excepcional para transformarse en una presencia constante, silenciosa y, a menudo, devastadora. Frente a esta realidad que avanza sobre jóvenes y adultos, urge abrir el debate en la comunidad”, comenzó señalando Caminos.

En este sentido, la profesional de la salud mental dijo que “en los medios y el sentido común suele hablarse de ‘ludopatía’”. Sin embargo, es momento de cuestionar este término y proponer una mirada clínica y comunitaria que hable de “ciberlaxia”, que se trata de un cambio de posición respecto al sufrimiento humano.

Respeto a la ciberlaxia, Caminos dijo que es un  concepto sociológico y psicológico que define la conducta digital descuidada, ingenua y sin percepción de riesgo, especialmente común en niños, niñas y adolescentes, acuñado por el psicólogo Alberto Trimboli, quien, además, es unos autores de la Ley de Salud Mental.

“Hablar de ‘ciberlaxia’ (y no de la vieja ‘ludopatía’) nos permite entender que el problema no es el vicio de un individuo frente a una máquina, sino un ecosistema diseñado para capturar la subjetividad”.

 

Una manera de actuar

Como sociedad, expresó la piscóloga, “estamos convocados a tomar una posición activa que vaya más allá de la queja o la mera prohibición del objeto. “¿Qué significa esto en la práctica comunitaria?:

-Reconstruir los espacios de lazo real: frente a la inmediatez y la mudez de las pantallas, la comunidad debe ofrecer alternativas donde el encuentro con el otro sea posible. Los clubes de barrio, los talleres culturales, las escuelas y los espacios públicos son fundamentales porque allí se teje un lazo que humaniza y que aloja el cuerpo y la palabra.

-Habitar la dimensión de la espera y la frustración: vivimos en una cultura que empuja a eliminar cualquier rastro de malestar mediante el consumo instantáneo. Educar y construir comunidad hoy implica rescatar el valor del tiempo, el proceso, el juego compartido (no mercantilizado) y la palabra. Ofrecer un espacio donde la pérdida o la falta no se tape de inmediato con una apuesta.

-El pasaje de la sanción a la mirada atenta: como entornos afectivos (familias, docentes, amigos) el desafío no es ser receptivos al silencio, al repliegue subjetivo de quien empieza a ausentarse de la realidad compartida. Ofrecer una presencia que aloje la angustia antes de que esta busque su alivio en el vértigo de la apuesta.

 

Desarmar un término

Caminos indicó que “desarmar el término ‘ludopatía’ nos obliga a dejar de ver al jugador como un engranaje roto que hay que reeducar o castigar moralmente. Si entendemos a la ciberlaxia como un síntoma, el desafío social y terapéutico cambia de dirección”.

“Ya no se trata de controlar mecánicamente un impulso, sino de habilitar la palabra. Dar lugar a que ese sujeto pueda interrogarse qué es lo que verdaderamente está apostando en cada jugada, qué vacío intenta llenar y qué dolor no está pudiendo nombrar de otra manera. Solo restituyendo la palabra allí, donde el juego impone su mudez compulsiva, podremos ofrecer una salida colectiva y subjetiva a este laberinto contemporáneo”.

Por último, invitó dejar de hablar de ludopatía “para empezar a hablar de ‘ciberlaxia’, porque no podemos permitir que la etiqueta del ‘vicio’ tape la pregunta por el dolor; porque allí donde se diagnostica a un ‘ludópata’, el Psicoanálisis descubre a un sujeto atrapado en su propio síntoma, esperando ser escuchado”.

 

Un negocio más que redondo

?Según estimaciones divulgadas por Workweek, los 104 partidos que tendrá el Mundial de 2026 generarán cerca de 624 minutos adicionales de pauta publicitaria, equivalentes a más de 10 horas de transmisión comercial que no existían en ediciones anteriores. Entre el 80 y 90% de esos avisos pertenece a casas de apuestas on line sin control de usuarios

Las proyecciones del sector indican que los nuevos bloques comerciales podrían generar entre USD 50 millones y USD 100 millones adicionales para cada cadena que transmita el torneo. En conjunto, la recaudación derivada de estas pausas podría acercarse a los USD 500 o USD 600 millones. Por todo esto, para la industria televisiva, el cooling break es una oportunidad de ingresos extraordinaria.?Y los ludópatas o ciberlaxos..., bien, gracias.

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