Las calles
Santiago de Liniers: líder de la defensa contra los ingleses
La denominación de la calle fue impuesta por Ordenanza Nº 949, con fecha 13 de septiembre de 1954, bajo la Intendencia de José PerazzoloSantiago Antonio María de Liniers y Brémond nació en Niort, Francia, 25 de julio de 1753.
Fue un noble y militar de origen francés, caballero que ejerció como funcionario de la Corona de España y que, por su actuación en las dos fallidas invasiones inglesas, fue nombrado virrey del Río de la Plata entre 1807 y 1809; en este último año fue favorecido por real cédula con el título de conde de Buenos Aires.
Fue el penúltimo virrey del Virreinato del Río de la Plata.
Su padre fue Jacques Joseph Louis de Liniers y su madre fue Henriette Thérèse de Brémond d'Ars. Su familia pertenecía a la antigua nobleza francesa, con una gran tradición católica y militar.
En la adolescencia se vio beneficiado por el tercer Pacto de Familia de 1761, que permitió a los franceses participar en las empresas militares de España en igualdad de derechos y obligaciones que los españoles. Ingresó en la escuela militar de la Orden de San Juan, donde después de tres años egresó con la Cruz de Caballero de Malta. Luego, en las siguientes décadas, llegaría a capitán de navío de la Real Armada Española, comandante general de Armas de Buenos Aires, virrey del Río de la Plata y, ya en 1807, caballero de la Orden de Montesa.
En 1783 se casó con Juana Úrsula de Menvielle, con quien tuvo dos hijos: Luis y Antonia, quien fallecería tan solo seis meses después que su esposa, en 1790. Al año siguiente contrajo su segundo matrimonio con María Martina de Sarratea y Altolaguirre, con quien tuvo siete hijos: María del Carmen, Enriqueta, José Atanasio, Santiago Tomás, Mariano, María de los Dolores y Francisca.

En 1796, Santiago Liniers tenía serios problemas económicos, por lo que decidió unirse a su hermano mayor, el conde Enrique Luis Santiago de Liniers, quien fue el principal impulsor de la “Real Fábrica de Pastillas”, un proyecto comercial para producir gelatinas y pastillas alimenticias destinadas a prevenir enfermedades como el escorbuto, comunes en viajes largos y contextos con limitado acceso a alimentos frescos. Estos productos ofrecían una solución práctica para remplazar carnes saladas y facilitar el transporte marítimo al eliminar la necesidad de embarcar ganado vivo. Si bien la empresa logró funcionar un breve tiempo, dejó de producir debido a diversas trabas de origen político, dificultades financieras y diversos problemas operativos y tecnológicos.
Las invasiones inglesas
La primera invasión se dio el 25 de junio de 1806, cuando tropas británicas a cargo del comodoro Home Popham desembarcaron en Quilmes y ocuparon Buenos Aires, provocando la huida del virrey Sobremonte. Liniers cruzó a Montevideo, organizó un ejército de voluntarios y regresó para forzar la rendición inglesa, cuyo gobernador, William Carr Beresford, entregó armas el 12 de agosto de 1806, un proceso conocido como la Reconquista.
La segunda se llevó adelante cuando, en junio de 1807, los británicos regresaron con un ejército de más de 13.000 soldados comandados por John Whitelocke. Ante este avance, Liniers y Martín de Álzaga organizaron las milicias populares. El 5 de julio, los invasores ingresaron a la ciudad, pero fueron repelidos a través de un feroz combate callejero en el que el pueblo participó activamente, logrando la rendición definitiva el 7 de julio
El conocido historiador Felipe Pigna recuerda a Liniers de la siguiente manera: el 26 de agosto de 1810, tres meses después de la instalación de la Primera Junta, los revolucionarios de Mayo tomaron una de las decisiones más difíciles que debieron enfrentar: el fusilamiento de Santiago de Liniers. Se trataba del héroe de la Reconquista, quien durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 se había ganado el afecto de los habitantes de Buenos Aires y se convirtió en el único virrey elegido localmente. En 1809, la Junta Suprema de Sevilla designó en ese cargo a Hidalgo de Cisneros, entonces, Liniers se trasladó a su finca de Alta Gracia, en Córdoba.
Luego de su instalación, el 25 de mayo de 1810, el Primer Gobierno Patrio buscó el acatamiento de las provincias y para ello destacó expediciones al norte y al Paraguay. Pero en Córdoba debieron enfrentar el primer foco de resistencia, encabezado nada menos que por Santiago de Liniers.
El levantamiento fue pronto sofocado, y los conspiradores, apresados.
La Junta tomó entonces la decisión de fusilar a los rebeldes, y el doctor Juan José Castelli fue el encargado de hacer cumplir la orden de la Junta. Fueron ejecutados el general Santiago Liniers, el brigadier Juan Gutiérrez de la Concha, el coronel Santiago de Allende, el oficial real Joaquín Moreno y Victorino Rodríguez, asesor legal del gobernador de Córdoba.
Liniers finalmente fue fusilado el 26 de agosto de 1810, en Cabeza de Tigre (Córdoba), en la entonces Provincias Unidas del Río de la Plata.
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