Entrevista con el jefe de Bomberos de?Villa María, quien hizo un balance de la misión en Venezuela tras el terremoto
“Vimos lo mejor y lo peor del ser humano”, dijo Nicola
En medio de la destrucción, los brigadistas cordobeses fueron testigos, en Venezuela, de actitudes de solidaridad y empatía. Pero también encontraron estafadores que “vendían” rescates que hacían los voluntarios“Una cosa es verlo por televisión y otra cosa es estar allá, con los olores a cloacas, a cuerpos descompuestos y con polvo en el ambiente por los edificios destruidos”, comenzó diciendo Gustavo Nicola, en una entrevista en la 90.1, laRadio del Centro del País.
Se refiere a la misión de rescatistas cordobeses que regresaron el domingo último a Villa María desde Venezuela, donde permanecieron unos 10 días colaborando en tareas de rescate.
En esa oportunidad, visiblemente emocionado, el jefe de Bomberos de Villa María y director operativo de múltiples misiones, dio un pantallazo general de la tarea que desarrollaron en la zona de desastre. Pero ayer sumó detalles impensados.
Uno de los principales conceptos al que se refirió en la entrevista radial es que en situaciones extremas, como la que vive Venezuela tras el terremoto, se ve lo peor y lo mejor de las personas. “Solidaridad, empatía y también gente inescrupulosa que vende rescates”, dijo.
“¿Cómo que venden rescates?”, le preguntamos.
“Así como lo escuchás, viene gente a los campamentos de los rescatistas a indicarte que tiene un familiar sepultado bajo los escombros. Obviamente que los equipos van, pero el supuesto familiar es, en realidad, un estafador que le cobró dinero a quienes no pudieron encontrar los restos de un ser querido”, explicó. “Por eso es muy importante la coordinación y allá trabajamos bien en eso, siguiendo una línea de trabajo y yendo a los lugares donde nos indicaban”, precisó.
Pero no fue lo único negativo que vieron. También encontraron a “pseudobrigadistas”, que son agrupaciones que, a través de las redes sociales, dan los datos de una cuenta bancaria para que la gente solidaria les deposite. “Tienen que fijarse bien”, dijo Nicola advirtiendo que puede haber maniobras ilícitas. “Por un lado, las brigadas oficiales no piden plata; y, por el otro, para identificar a las brigadas reales deben saber que tienen las letras iniciales del país y un número. Por ejemplo, nosotros somos ARG 10”, señaló.
También pueden advertir las diferencias en la forma en que comunican los logros. “Nosotros jamás diríamos que sacamos 10 muertos. No es algo para festejar”, dijo.
La experiencia
El terremoto de Venezuela es, indudablemente, una de las mayores tragedias de los últimos tiempos.
Nicola cree que necesitarán “varios años solo para limpiar” y muchos más para reconstruirse.
“Creo que ningún país del mundo puede estar preparado para semejante daño. Es como si desde Villa María a Tío Pujio hubiera una hilera de edificios derrumbados”, explicó.
Los rescatistas cordobeses viajaron con una misión: “Rescatar gente viva”. “Pero cuando llegamos el panorama era otro. Ya no quedaban personas vivas y la tarea consistió en recuperar los cuerpos para dar tranquilidad a las familias”, dijo.
“Teníamos misiones concretas. Por ejemplo, en una de las fotos que difundimos, uno de los integrantes de la brigada tuvo que descender unas tres lozas para rescatar el cuerpo de una bombera que estaba de vacaciones en La Guaira cuando ocurrió el terremoto. Así son muchas de las víctimas, porque es una zona turística”, explicó.
Las condiciones fueron muy adversas. “La temperatura en Venezuela, cuando estuvimos nosotros, era de unos 32 grados, con 90% de humedad y una brisa que aliviaba un poco. En el descenso, la temperatura llega a los 45 grados, la humedad se siente más y toda la tarea en el subsuelo se hace iluminado solo con la luz que lleva en la frente la persona que descendió, soportando olores y líquidos cadavéricos”, explicó.
“Imagínense que para un incendio forestal, un bombero puede estar trabajando 10 horas por día. En este tipo de tareas que hicimos en Venezuela, por esas condiciones adversas, se puede estar dos horas por día”, explicó.
Lejos del confort
En la nota sobre la llegada de la brigada, destacamos en elDiario que allí mismo había un equipo de psicólogos para que los rescatistas puedan procesar lo vivido.
“Es duro, porque por 10 días salís del confort de tu casa para estar en un lugar derruido, con cero comodidad”, dijo Nicola.
“Tenemos un campamento muy bueno que tiene sus catres, pero hubo noches que tuvimos que dormir en el suelo. Además, no es lo mismo bañarte en tu casa que hacerlo con un chorro de agua que no sabes si está o no contaminada”, indicó.
“Dada la peligrosidad de todo lo que había en el ambiente, llegábamos al campamento y nos hacían dos desinfecciones”, agregó.
“La comida la dio el Ejército Argentino y estuvo todo bien”, agradeció.
“Además, nos pusieron a disposición un coronel que estuvo las 24 horas con nosotros, pendiente de todo lo que se necesitara”, explicó.
En el grupo de brigadistas cordobeses había personas con distintos trabajos. “Muchos tienen un negocio que decidieron cerrarlo para ser parte de la misión; otros trabajan en la construcción y, por supuesto, perdieron de trabajar esos días; otros son empleados que perdieron presentismo o sacaron sus vacaciones restándoselas a la familia. Es así la vida del bombero”, concluyó Nicola.
