Autoconvocados a través de grupos de WhatsApp y redes sociales
Todos a cambiar figuritas
“La tengo, la tengo, no la tengo...”. Como en los viejos tiempos, como “toda la vida”, el sueño de llenar el álbum mueve multitudes?El solcito mitigaba el frío. Pasado el mediodía de ayer, la temperatura se ubicaba entre los 13 y los 15 grados, y el Parque de la Vida comenzó a llenarse de chicos y no tan chicos. Llegaban al lugar siguiendo el mapa, el camino trazado a través de grupos de WhatsApp y redes sociales, para intercambiar “figus” mundialistas.
Para las 17, en el sector ubicado entre la Medioteca, la Tecnoteca y el Museo Ferroviario había cientos de chicos mostrándose las figuritas, cambiando una por otra, dos por una, cinco por una y hasta “te la compro”, “te la cambio por un paquete sin abrir” y todas las variantes que se conocen entre los que pretenden completar cada rectángulo vacío en el álbum de figuritas del Mundial 2026, que tiene nada más ni nada menos que 112 páginas (debido al nuevo formato de 48 seleccionados, que transformó a esta Copa del mundo en la más larga de la historia).
La mayoría de los presentes aspira poder completar la exitosa propuesta de Panini antes de que finalice el torneo, pero, claro, para ello se necesita reunir un total de 980 figuritas. En detalle, son 18 futbolistas por equipo, más una foto grupal y el escudo de la Federación del país al que representa.
La actividad de intercambio se venía realizando en los patios de los colegios, pero al llegar las vacaciones, fue necesario crear un punto de encuentro..., que las mentes jóvenes hallaron rápidamente. Y el domingo era el día ideal para que los más chicos también pudiesen participar, en compañía de mamá, papá o algún mayor de su entorno.
En los grupos de WhatsApp y las redes se leían mensajes como “me faltan los números tal, tal y tal...”. Ya en el Parque de la Vida se buscaban también a través del “celu” y comenzaba el trueque: “La tengo, la tengo, no la tengo...”.
Hasta que se retiró nuestro cronista, no se escuchó el grito sagrado de “Álbum lleno”, que suele tronar en los recreos.
