Una historia que estremece: el uso de la fe con fines que atentan contra la misma condición humana
¿Trata o abandono de personas con problemas de salud mental?
Un presunto pastor los llevó a Bolivia a predicar el Evangelio para rehabilitarse y los usó para vender golosinas en la calle. La Justicia Federal ya trabaja en el caso a partir de la denuncia de una madre villamariense“Bueno, acá estamos con los chicos del Hogar Vida Nueva. Ahí están las familias. Este ministerio tiene cinco meses de tiempo. En cinco meses, Dios ha bendecido este ministerio increíblemente. Vamos a predicar la palabra de Cristo en Bolivia, Perú y Brasil... ¡Gracias, mi Dios! Estamos emprendiendo el camino. Como misioneros vamos a ir allá. Algunos dicen que la fe no es entenderlo todo, sino confiar aun cuando no entendamos nada... Y bueno, acá estamos por arrancar, vamos a salir de la Terminal. Amén”. Esas palabras pronunciaba el “pastor” Elio Lanzzarone el 22 de octubre de 2025 y están en un video al que tuvo acceso elDiario.
En las imágenes se ve arriba del ómnibus a los jóvenes que habían sido “rescatados” para tratar sus adicciones, mientras, en el andén de la Terminal de Córdoba capital, sus familias los despedían.
Se sabe que inicialmente llegaron a Tarija. “Yo me pude contactar con mi hijo durante unos 20 días, cuando estaban en esa ciudad de Bolivia, aunque en esas oportunidades siempre hablamos mediante videollamadas a través del celular del pastor. En esos momentos iniciales él me dijo que se encontraba bien, pero luego perdí todo contacto”, expresó ayer a un periodista de este medio Marcela, la madre de Emmanuel Díaz Fernández, de 34 años.
A la Justicia
La mujer y sus familiares iniciaron la búsqueda, estuvieron en sede policial y ayer mismo radicaron la denuncia ante la Fiscalía Federal que conduce María Marta Schiani, luego de tomar conocimiento de la historia del padre de uno de los integrantes del grupo, quien “tuvo que viajar a buscar a su hijo, porque se enteró de que estaba como inmigrante indocumentado, ya que al DNI se lo retenía el ‘pastor’”, algo que le refirió el mismo hombre.
Y no solamente eso, Marcela le mostró al periodista un video del canal boliviano TNT (Todo Noticias Tarija), en el cual dos de los jóvenes llevados por Lanzzarone denunciaron ante las cámaras lo siguiente: “Somos de Córdoba, Argentina, vinimos a Bolivia a través de un engaño de un pastor que se llama Elio, con la idea de rehabilitarnos predicando la palabra de Dios, y terminamos vendiendo estos caramelitos. Pero día a día se hace más difícil la venta y, cuando no vendemos, no comemos”.
“No tenemos para ingresar a dormir, porque para eso hay que pagar, mientras él está cómodo en la cama de un hotel y nosotros estamos a unas cuadras de acá y dormimos en una pieza, tirando unas colchitas en el piso, y no tenemos cómo taparnos, por lo que sufrimos frío... Hemos quedado nueve de los que hemos venido y en Yacuiba quedaron otros dos ahí, en el abandono...”.
“Lo que queremos es regresar a nuestro país”
Ante la pregunta de la persona que los estaba entrevistando acerca de qué era concretamente lo que necesitaban, respondieron: “Lo que queremos es regresar a nuestro país. Y a las autoridades locales les pedimos que si nos pueden ayudar a pasar estos malos momentos, bienvenido sea...”.
Marcela, la madre de Emmanuel, recordó que su hijo, “en una oportunidad”, le pidió dinero. “Y se lo envié a través de la mujer de mi otro hijo”, recordó.
“Lo enviamos a la cuenta de otro pastor boliviano que le estuvo dando una mano. Eran 10.000 pesos argentinos que el pastor, nos consta, se los dio en moneda boliviana. Pero este buen hombre me dijo que él no se dedicaba a eso, no podía estar en la ayuda social permanentemente, porque su misión era otra”, contó.
“A la boca del lobo”
Y agregó: “El mismo pastor boliviano me dijo que era una incoherencia llevar a jóvenes a rehabilitarse en Bolivia. Dijo algo así como que era llevarlos a la boca del lobo”.
“Ahora pasaron meses y necesito saber qué es de la vida de mi hijo; solo quiero saber que mi hijo está bien. Si quiere volver y no puede por algún motivo, yo me subo a un colectivo y lo voy a buscar. Ya averigüé lo que me sale el pasaje, pero saco de algún lado y voy y lo busco”, expresó Marcela, para agregar que sabe que “el cónsul argentino Edgar Flores hizo mucho para que dos de los chicos pudieran regresar al país”.
“Dormimos en una pieza, tirando unas colchitas en el piso, y no tenemos cómo taparnos, por lo que sufrimos frío...”.
Y ayer, después de comunicarse telefónicamente con la Policía boliviana, concretamente con la de Tarija, y de mantener inclusive comunicaciones telefónicas con personas de aquel país a las que no conoce (algunas situaban a Emmanuel en Yacuiba, otros decían haberlo visto en la Terminal de Ómnibus de Santa Cruz de la Sierra), decidió acudir a la Policía de la Provincia de Córdoba, en primera instancia, y a la Justicia, finalmente.
“El personal a cargo de la Fiscal Federal que funciona en Villa María fue muy atento conmigo; me tomó la declaración de todo cuanto yo podía contar y me dio una constancia de mi paso por ahí”, manifestó.
Y por último añadió: “Nosotros, con su hermano, con mi hermana y los demás, vamos a seguir acompañando lo que pueda hacer la Justicia con nuestra propia campaña por las redes y por cada lugar que podamos para dar con Emmanuel”.
El “mánager” local que llevaba jugadores
Padres y allegados denunciaron en elDiario casos ocurridos en Bolivia y Paraguay
La historia que narramos en estas páginas tiene algunas aristas en común con la que publicamos en nuestra edición del 20 de agosto de 2002, sobre un “mánager” local denunciado por padres de la ciudad por diferentes delitos que había cometido llevando juveniles al fútbol de Bolivia y Paraguay.
Luego de haber padecido un calvario en el vecino país, tres chicos llevados para jugar en clubes donde nunca jugaron (ni cobraron) acusaban como responsables de este padecimiento al representante de jugadores y a un exárbitro, ambos de Villa María, pero por entonces radicados en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.
“Ahora pasaron meses y necesito saber qué es de la vida de mi hijo; solo quiero saber que mi hijo está bien. Si quiere volver y no puede por algún motivo, yo me subo a un colectivo y lo voy a buscar”.
Los tres habían denunciado que los llevaron con promesas que no cumplieron y que, además, les pidieron plata para hacer trámites que no hicieron.
La nota incluyó, inclusive, el testimonio de un arrepentido, precisamente, ese exárbitro que trabajó con el exfutbolista devenido en empresario del fútbol, quien contaba en esa oportunidad que el ideólogo de las “falsas operaciones” escapó de Bolivia porque allí tenía un pedido de captura.
“Además de las denuncias de acá, Gonzalo recibió otras dos muy fuertes en Bolivia: una, de un argentino que le reclamó 30 mil dólares; y otra, de un jugador paraguayo que él mandó a Inglaterra con la promesa de incorporarlo al equipo B del Tottenham, y lo dejó solo... Su madre hasta pidió un crédito de 6.000 dólares para pagarle el pasaje”, reveló en aquella nota el arrepentido. Y hasta recordó en nuestra Redacción que él debió volver al país de manera ilegal, luego de estar siete meses en Bolivia.
