A 11 años de la primera movilización

“Ni Una Menos”: plaza llena y verdades pintadas en cartón

Cientos de personas marcharon con reclamos al Estado y al Poder Judicial por Delfina Aimino, Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y tantas otras
jueves, 4 de junio de 2026 · 07:30

El calendario marcó un nuevo 3 de junio y la herida, lejos de cerrar, volvió a sangrar en las calles.

A 11 años del primer grito colectivo de “Ni Una Menos” en Argentina, miles de mujeres y disidencias se movilizaron a lo largo y ancho del país. Villa María no fue la excepción: cientos de personas de todas las edades, con una mayoría de mujeres y jóvenes, transformaron la plaza Centenario en un epicentro de resistencia, memoria y dolor organizado.

La convocatoria inició a las 16. Lentamente, la plaza se fue tiñendo de carteles que condensaban la desprotección y la rabia. “Que el miedo cambie de vereda”; “Hermana, yo te creo, porque cuando me pasó a mí me culparon”; “La violencia no es un accidente” y “¿Por qué cuestionan más mi vida que mi muerte?” eran algunas de las leyendas que sostenían las manifestantes.

Al impacto visual más conmovedor lo aportó una niña que portaba unas alas con una frase demoledora: “Que haber nacido nena no sea una condena”, dialogando con otro cartel cercano que mencionaba: “Nos sembraron miedo, nos crecieron alas”. Otras consignas apuntaron directamente al entramado social y político: “Las víctimas no son responsables, los responsables tienen nombre, apellido y poder”, “Si la Justicia es machista, la memoria será feminista” y una radiografía de los tiempos que corren: “Es un país tan pobre que grita más un gol que una piba muerta”.

 

Contra el retroceso del Estado

Antes de iniciar la marcha, cerca de las 18, las voces se multiplicaron a través del micrófono abierto. Allí se dio lectura al documento de la Asamblea Transfeminista Villa María y Villa Nueva, el cual lanzó duras críticas a la actual gestión pública y al Poder Judicial. "Volvemos a la plaza. Volvemos con bronca. Volvemos porque once años después del primer grito colectivo seguimos poniendo el cuerpo frente a una violencia que no cede y frente a un Estado que retrocede en materia de protección. Hoy, 3 de junio, nos encontramos una vez más para decir que la violencia de género no es un problema privado, no es una tragedia individual: es política, es estructural y tiene responsables", manifestaron desde la organización.

El texto también recordó una cifra que mide el fracaso de estas políticas: "Volvemos con nombres bordados, con carteles, con la voz de todas las que siguen y la memoria de las que no están: son 3.205 vecinas, amigas, hermanas, compañeras que nos faltan en estos 11 años. Volvemos a marchar a Tribunales porque el Poder Judicial no es ajeno a esta violencia: es parte de ella. Cada expediente archivado, cada denuncia desestimada, cada medida cautelar que llegó tarde o no llegó es una decisión".

Asimismo, la Asamblea anunció una intervención que busca llevar la memoria local a nivel provincial: "Hoy iniciamos el bordado de una bandera con los nombres de las víctimas de femicidios de Villa María y Villa Nueva. La llevaremos al Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries que se hará en octubre en la ciudad de Córdoba, porque las que no están merecen marchar con nosotras, y porque su memoria es una exigencia política que no vamos a dejar caer. Bordamos los nombres porque la Justicia no los recuerda".

El comunicado concluyó expresando: "Basta de desapariciones en democracia, basta de impunidad. Ni una menos. Ni una sola más. Y ninguna sola. Ahora y siempre, unidas y organizadas. Vivas y libres nos queremos. Unir las luchas y rebelarse es la tarea".

 

El dolor por Agostina

Acto seguido se leyó el documento de la Campaña Nacional por la Declaración de Emergencia en Violencia de Género, centrado fuertemente en el reciente femicidio de Agostina Vega, un caso que conmovió a la provincia entera.

"Agostina nos duele a todos, a todas, su femicidio en Córdoba no es un hecho aislado, es el resultado de un sistema que llega tarde, de protocolos que se dilatan y de un Estado que vuelve a fallar cuando más se lo necesita", denunciaron, y apuntaron contra la desidia institucional de las primeras horas de búsqueda: "Cada minuto contaba para encontrarla con vida, pero las horas pasaron entre la burocracia, la negligencia y las instituciones que miraron para otro lado. No podemos seguir tolerando que los tiempos del Estado sean más lentos que la violencia machista. Cuando matan a una piba no alcanza con señalar al femicida. Exigimos saber también quiénes callaron, quiénes demoraron ¿Quiénes garantizaron impunidad? El Estado es responsable. Declaración de emergencia nacional en violencia de género ya".

 

El dolor por Delfina

Pasadas las 18.10 tomó la palabra la mamá de Delfina Aimino, la joven víctima del primer femicidio del año, ocurrido hace seis meses en esta ciudad. Entre lágrimas, con una entereza admirable y ante una plaza en absoluto y respetuoso silencio, la mujer expresó: "Yo sí tengo respuesta de la Justicia, pero a mí no me van a devolver a Delfina. Nadie hizo nada con todas las acusaciones que tenía el imputado. Nadie hizo nada. Hoy no tengo a mi hija. Vuelvo a repetir, la Justicia sí me cumplió. Pero a Delfina no me lo devuelve nadie y fue previsible".

 "Este tipo dio un montón de alertas. Y nadie hizo nada. Por favor, la escuela es el segundo hogar. Cuando dicen que algo pasa, que algo anda mal en la escuela, es porque algo anda mal en la casa. Por favor, a todos, para que no haya más Delfinas, ni Agostinas, ni ninguna. Gracias por estar todos acá. Gracias", concluyó.

 

Frente a Tribunales

Alrededor de las 18.30, la columna se desplazó desde la plaza Centenario con destino al edificio de los Tribunales locales. Al llegar, los presentes hicieron oír su descontento con cantos tradicionales que apuntan a la complicidad institucional: “Yo sabía que a los femicidas los banca la Policía” y “Señor, señora, no sea indiferente, nos matan a las pibas en la cara de la gente”.

En las puertas del edificio judicial, un grupo de manifestantes escribió con pintura sobre el asfalto la frase "Justicia asesina", para luego prenderle fuego de manera controlada, en una clara expresión del hartazgo social frente a un sistema al que consideran cómplice y lento.

 

El dolor por Lian

La plaza también fue un lugar de reclamo para la aparición de Lian Gael Flores Soraide, el pequeño de 3 años de Ballesteros que continúa desaparecido, y cuya madre, Plácida, atraviesa un calvario invisible para gran parte de la sociedad.

"Plácida, junto a su familia, esperaba respuesta, pero este Estado no se le ha dado. Su hijo continúa desaparecido y no hay avances reales en la causa. Este Estado que no contiene y con funcionarios sin empatía montó un gran espectáculo con los operativos de los que participaron fuerzas nacionales y provinciales, pero no hubo respuesta alguna. Plácida es una mamá que, al igual que su familia, luego de la desaparición de su hijo ha sufrido trato racista en el marco de la investigación", señalaron desde el micrófono.

Finalmente, señalaron: “Tanto el Estado nacional como el provincial ofrecen recompensas para quienes aportan datos que ayudan en el caso, pero no solo es bajo el monto, sino que no debe ser la única estrategia para dar con el paradero de Lian. Al igual que Plácida, queremos y exigimos el regreso de niños y niñas”.

"Marcho para que sepan que sigo viva"

En medio de la movilización, el testimonio de las asistentes reflejó la necesidad imperiosa de habitar el espacio público para protegerse mutuamente.

"Hoy nos convocamos en un nuevo aniversario del Ni Una Menos y en pedido de justicia por Agostina, Dulce, y todas las mujeres que son asesinadas cada 31 horas en Argentina. Es importante convocarnos, encontrarnos y gritar por aquellas que ya no tienen voz para hacerlo, y para tener y demostrar que existe un lugar de contención y escucha activa para aquellas mujeres que son víctimas de la violencia de género", explicó una de las jóvenes presentes a este medio.

En la misma línea, agregó: "Se nos deshumaniza, se nos desvaloriza y se nos quieren quitar los derechos adquiridos, por eso decimos basta. Basta de tanta violencia contra la mujer. Parece absurdo tener que exigir que no decidan por nuestros cuerpos, nuestra vida, por nosotras. No queremos ni merecemos vivir en un mundo donde tengamos que justificar que merecemos estar vivas".

Otra de las mujeres que caminaba en la columna hacia Tribunales resumió el sentido profundo de poner el cuerpo en la calle ante la incertidumbre cotidiana: "Es importante el espacio para que nos vean, que sepan que estamos acá, que no somos números, somos mujeres: hermanas, amigas, madres, hijas, primas. Marchamos porque vivimos con la incertidumbre de si vamos a ser las próximas. Marcho para que sepan que sigo viva. Marcho porque puedo".

A 11 años de aquel hito, Villa María demostró que el grito de "Ni Una Menos" sigue tan vigente como el primer día, alimentado por la memoria de sus muertas y la urgente necesidad de cambiar una realidad que sigue costando vidas.

 

En otros puntos del país

Pese a la persistente lluvia, la movilización en Córdoba capital fue multitudinaria y superó los 100 mil asistentes, según confirmaron fuentes policiales y de la organización. También estuvo presente el papá de Agostina, quien marchó al frente exigiendo justicia por el femicidio de su hija.

Por otro lado, solo en la Plaza Congreso de Buenos Aires se calcularon 200 mil personas, mientras que en Rosario marcharon más de 65 mil.

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