Así lo expresó Mariana Borsato, la paciente a la que le realizaron una intervención inédita entre la odontóloga y el neurocirujano en el Pasteur

“Realmente son unos genios”

En charla con la 90.1 FM, la protagonista de esta operación, hito en un hospital público de la provincia, habló de su problema, así como lo hizo el par de profesionales que encabezaron el equipo para solucionar su patología de anquilosis bilateral de maxilar
lunes, 22 de junio de 2026 · 09:00

Tras la inédita operación realizada en el Hospital Pasteur hace pocos días a una paciente, Mariana Borsato (52 años), a través de una intervención de alta complejidad destinada a restaurar la función mandibular y aliviar el dolor en pacientes con patologías articulares severas e irreversibles con la que convivía desde hace décadas, laRadio de elDiario (90.1), a través del programa “Todas las voces, todas”, le realizó una entrevista a la mujer beneficiada por la salud pública provincial y a quienes estuvieron al frente de este procedimiento: la odontóloga especialista en cirugía maxilofacial Paola Rodríguez, y el neurocirujano Marcelo Olivero.

Cabe recordar que Mariana presentaba una anquilosis temporomandibular, que es una fusión ósea o fibrosa que le impedía la apertura bucal, lo que provocaba dificultades para hablar, masticar, respirar y mantener la higiene bucal. Convivía con esta patología desde los 6 años, por lo que la operación le brindará una solución, finalmente, ofreciéndole una verdadera calidad de vida, ya que antes su problema le causaba dificultades en la alimentación, la respiración y la modulación, hasta llegar al deterioro de piezas dentales y de un compromiso de vida en el caso extremo de vómitos.

 

Vivir sin mover la boca

“Esta enfermedad, que se llama anquilosis bilateral de maxilar, es congénita; es decir, la tengo desde nacimiento. Y bueno, a lo largo de mi vida, como mucha otra gente, me acostumbré a vivir con esto. Y sí, mucha gente me pregunta cómo hacía para comer –ya que esta enfermedad no te permite mover bien el maxilar–, pero bueno, uno se adapta, aunque es un problema el mantener la salud bucal, la alimentación se hace dificultosa, problemas para hablar, pero como es algo que tuve desde nacimiento es casi normal para mí y me fui adaptando”, señaló Mariana.

Recordó que ella tuvo cuatro cirugías previas: “La primera, a los 6; y la última, a los 40. Y como no terminaban de dar resultado (ya que el hueso, tras cada operación, volvía a crecer) había decidido dejar las cosas como estaban. Pero luego escuché de un procedimiento similar que había realizado la doctora Rodríguez, y dije ‘bueno vamos a averiguar’, casi por curiosidad, a ver si se podía hacer algo. Y entonces ella se mostró tan entusiasta de que sí, que era posible y de que iba a haber una cambio real, y tomé la decisión de hacerlo”.

 

Empatía con la paciente

Por su lado, la odontóloga Paola Rodríguez señaló que “cuando llegó Mariana y me contó su historia me emocioné, sobre todo con tantos años con esta patología que la limitaba, tanto para comer, para hablar, para respirar, para todo. Así que nada, con el avance que hay de toda la tecnología, hoy podemos decir que podemos planificar una cirugía que es exitosa, por todo lo que conforma el equipo de tomografía, de imágenes y de los diferentes equipos de trabajo. Así que me emocionó todo eso y, sobre todo, mejorarle la calidad de vida”.

En este sentido, señaló que una paciente como Mariana tiene una complicación con el tema de no poder “acceder a la parte odontológica, que es muy importante, porque las infecciones suelen ser muy bravas, y no poder acceder a ese tipo de atención lo complica todo aún más. Así que fue un conjunto de todo: de poder resolverle el problema a través del conocimiento y de un armado de equipos, como el que hice con el doctor Olivero, quien, cuando le planteé operar a Mariana, accedió enseguida, y de ahí en más comenzamos a planificar todo”.

Sobre el problema específico de Mariana, explicó: “Nosotros tenemos muchas articulaciones en el cuerpo; en este caso, en la boca, que nos facilitan abrir, básicamente, la boca, alimentarnos, hablar y respirar, así como realizar movimientos laterales. La articulación específica de ella está incompleta. Todas las articulaciones tienen diferentes componentes: en este caso, uno superior y uno inferior, que es la mandíbula o, específicamente, el maxilar, que es el único hueso que se mueve de la cara. Y bueno, Mariana nació sin esos componentes, porque su crecimiento del hueso maxilar no tiene la parte articular, está rígido, y eso es lo que la limitaba”.

Además, explicó que “planificar esta cirugía nos ayudó a participar con un gran equipo, no solo nosotros como cirujanos, sino el servicio de imágenes, de terapia intensiva, de anestesia, quirófano, enfermería y demás”.

 

Neurocirugía en acción

Por su parte, el médico Marcelo Olivero habló de su participación y de  cómo encontrar la solución a la compleja patología de Mariana: “Primero quiero destacar lo que dijo Paola sobre el trabajo en equipo y decir que el primer contacto que tuvimos fue cotidiano, en un pasillo del Hospital, donde me habló de que tenía una paciente con este problema y de que nos teníamos que juntar y verlo. Y lo que vimos es que la solución técnica era el reemplazo total de la articulación y de esos dos componentes e implantarlos en la base del cráneo y en el maxilar. Desde el servicio de Neurocirugía aceptamos el desafío y nos metimos de cabeza en esto”.

El especialista explicó que “uno se preguntaría que qué hacen la odontología o la neurocirugía  acá, y la verdad es que son áreas limítrofes del cuerpo, y cuando es algo complejo, como este caso, tienen que coexistir varios especialistas para poder llevar adelante este gesto quirúrgico. Así que hubo planificación, técnica y táctica de poder hacer las dos al mismo tiempo, al unísono. Porque lo que se hace es toda una cirugía de abordaje de cráneo de los dos lados, donde se saca toda la anomalía congénita, que es a todo o nada, y con muchas complicaciones que pueden surgir. Hay que decir que le dedicamos mucha planificación y que la cirugía duró 4 horas. Tuvimos que lidiar con las adherencias y fibrosis de las anteriores cirugías, que no se fueran a dañar los nervios de la movilidad de la cara, entre otros desafíos, como realizar una traqueotomía para que la paciente pudiera respirar mientras se hacía el procedimiento. Y la verdad es que anduvo todo muy bien. Ayudó mucho que el cuerpo de Mariana fuera un cuerpo sano, lo cual fue positivo para que posibles complicaciones disminuyeran”.

La doctora Rodríguez señaló también que “la prótesis que le pusimos a Mariana se mandó a diseñar a medida de su cráneo,  algo que la tecnología de hoy nos permite. Porque para que fuera exitosa esa intervención debía de ser  una prótesis personalizada, hecha de titanio”, ya que, como explicó, antes existían estas prótesis, pero estaban estandarizadas. De hecho, así fue la que en las anteriores cirugías se intentó usar con Mariana, sin el éxito esperado. Destacó también que la recuperación de la paciente será de un año, “ya que esa zona de su cuerpo no la ha movido en 50 años”.

Por último, Mariana, mencionó que siempre le preguntan cómo comía, y afirma que “lento, cortando más chico y usando un lado más que el otro, aunque en el último año tuve complicaciones para comer por dolores en los dientes, que se fueron rompiendo o con caries, tomando todo el tiempo analgésicos. Igual, nunca lo sentí como algo que me impidiese hacer cosas, como lo fue estudiar, e incluso en la universidad. Pero sí, realmente son unos genios los médicos”.