Las calles
Antonio Sobral: el gran pedagogo
La denominación de la calle fue impuesta por Ordenanza Nº 1.395, con fecha 13 de junio de 1973, bajo la Intendencia de Emilio Pizzorno, remplazando el anterior nombre, de Santiago BalerdiAntonio Manuel Sobral nació en Villa María el 20 de diciembre de 1897. Era hijo de Ángela Calvo y Constante Sobral, quien era un comerciante español radicado en estas tierras y fue reconocido por su activa participación comunitaria
Se había casado con Teresa “Chita” Rodríguez Estévez, en 1923. Fruto de esa unión nacieron dos hijas: Aracilde y Norah.
Sobral realizó sus estudios primarios en la Escuela Fiscal de Varones y en el Instituto Sarmiento, pero a los estudios secundarios los realizó en Río Cuarto.
Luego, en 1920, egresó de la Universidad Nacional de Córdoba con el título de abogado, tras cursar y recibirse en solo dos años.
El profesor e historiador Bernardino Calvo, en su ensayo biográfico “Antonio Sobral, ese hombre”, afirma: “El pedagogo asume como presidente de la institución en enero de 1926, desde cuyo sitial se revela como un principio organizador, capaz de armonizar voluntades y entusiasmos entre quienes lo rodeaban, denunciando su vocación definitiva de educador inspirado en las concepciones pedagógicas más avanzadas de su época”.

Creó en 1927 la Universidad Popular, con el objetivo de suplir la falta de alternativas para estudios de Nivel Medio y también de enseñanza vocacional una vez finalizada la educación primaria.
En el ámbito de la Universidad Popular funcionó la Escuela de Comercio, frente a la cual se desempeñó otro gran educador, Ramiro Suárez.
Luego, en 1930, también por iniciativa de Antonio Sobral, nació el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, y en 1937, la Escuela Normal Víctor Mercante. Es importante destacar que este centro educativo fue el primero en implementar el plan de seis años para el Magisterio, que luego sería establecido en todas las escuelas normales del país.
En política, incursionó en la Unión Cívica Radical, partido a través del cual tuvo la posibilidad de desempeñarse como diputado nacional, cargo para el que fue electo en 1928. En ese rol logró promover leyes tendientes a construir ciudadanía desde la educación y la cultura, como la Ley Orgánica de Bibliotecas Populares, la Ley Orgánica de Instrucción Pública, la Ley de Estímulo a la Producción Intelectual y la Ley Artística de la Provincia.
En 1930 presentó un postulado fundamental para la época, como fue la Ley Orgánica de Educación Primaria, la que no logró debido al golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen. Esta ley tenía como fin poner a los niños en el epicentro de la educación y pretendía consolidar lazos estables entre los educadores y las escuelas. Desde una concepción plural y diversa, esta ley planteaba también el espíritu laico de la enseñanza.
También el profesor y dirigente político Daniel Baysre afirmaba de Sobral, en la biografía escrita por él: “He creído oportuno que el vecindario tenga la posibilidad de participar en la vida escolar, llevando sus problemas e inquietudes a estas asambleas de educadores, para que las mismas sean contempladas en la confección de los programas; además, con esto se logra una más efectiva y estrecha vinculación entre los educadores y el pueblo”.
“En el año 1959, la escuela movilizó 850 censistas entre profesores, maestros, padres y alumnos del Profesorado y de los cursos superiores de enseñanza media. Fue un ensayo para experiencias posteriores que culminarán en el ‘Plan de Desarrollo de la Ciudad de Villa María’”, señalaba Baysre.
En 1941, Sobral fue puesto al frente de la recién creada Escuela Normal Superior de Córdoba “Garzón Agulla”, establecimiento que ganó, bajo su dirección, un inmenso prestigio.
En 1943 asumió como presidente del Consejo Provincial de Educación, donde realizó grandes transformaciones.
En el año 1946, ya restituida la democracia, Sobral fue electo nuevamente como diputado nacional por la UCR.
En diciembre de 1948 fue elegido convencional por Córdoba, para integrar la Convención Constituyente que en 1949 se reunió para reformar la Constitución Nacional.
En la edición del 5 de julio de 2020 de elDiario Cultura, Jesús Chirino reseñó lo siguiente del gran educador: “Al hombre de la Unión Cívica Radical le tocó sufrir embates del peronismo; quizás el más severo fue en 1952, cuando se intervino la Biblioteca Bernardino Rivadavia por considerar que el propio Sobral y otros integrantes de esas casas de estudios eran ‘radicales comunizantes’. Entonces fueron cesanteados docentes, personal no docente y alumnos. Pero sucedido el golpe de 1955 contra el Gobierno peronista y, luego, la persecución a los dirigentes y militantes de esa orientación política, no dudó en defender los valores que siempre promovió. No se dejó ganar por el antiperonismo”, concluía.
elDiario en las Calles dialogó con Adriana Ponce, quien lo recordaba así: “Lo recuerdo muy afectuoso y cariñoso, y con una gran coherencia entre su pensamiento ideológico y el accionar en la escuela, en la familia y en la vida.
Por su propuesta llegamos a vivir en la casa familiar, que hoy es la Usina Cultural, dieciocho personas. Su funcionamiento era totalmente democrático y respetuoso entre las tres generaciones: adultos mayores, mayores y niños. Todos los adultos expresaban su pensamiento político y religioso en un marco de diálogo y respeto. Si bien él se dedicaba todo el tiempo a la política y a la educación, siempre encontraba un momento o una situación para compartir con nosotros, sus nietos. Los festejos de cumpleaños eran siempre celebrados y con una gran torta. Una vez salió con mi abuela y mis padres, y nosotros les preguntamos a dónde iban y nos contestó que iban a un casamiento. ‘¡Vengan!’, nos dijo, a lo que mi abuela advirtió que no estábamos ni bañadas ni cambiadas. ‘¡No importa!’, respondió, y fuimos a la fiesta así como estábamos, y tanto él como nosotros lo disfrutamos igual. Solíamos ir de vacaciones a las sierras todos juntos; nosotros lo hacíamos en carpa, y él, siempre bien vestido. Nunca vimos que se bañara en el río.
Todos los nietos, de niños, entendimos que el proyecto educativo que él pregonaba no tenía privilegios: era un proyecto colectivo y que priorizaba la educación laica, gratuita y mixta. Iba a la escuela todos los días, inclusive los sábados y domingos a la mañana, y nos llevaba a jugar cuando no había nadie”, lo recordaba Adriana.
Sobral falleció en nuestra ciudad el 26 de febrero de 1971.
Sus libros
Flores del Alma (1916): su primer libro, una colección de poesías.
El dolor de amar (1920): su primera novela. Una versión inédita y póstuma.
Folklore y Tradición (1953): editado por Raigal, es su obra más destacada. Se trata de una compilación que reúne leyendas, canciones, relatos y adivinanzas del folclore nacional, a la que sumó textos y análisis propios.
