Están pasando cosas que nos llaman a reflexionar - Atentados contra la propia vida, accidentes incomprensibles y estadísticas que alarman

Una serie de apuntes sobre la salud mental

Este medio viene abordando con especialistas cuestiones sensibles que pueden estar a nuestro lado y pasan desapercibidas porque las hemos naturalizado
viernes, 19 de junio de 2026 · 08:30

En enero de 2025, desde el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Villa María se daba a conocer un informe en el que se detallaba que durante el año anterior, 2024, sus integrantes  realizaron 23 salidas para atender intentos de suicidio y uno “por un hecho que lamentablemente se concretó”; es decir, 24 en total. “Pero nosotros lo que hacemos es brindar contención y derivar. Y no somos los únicos a los que llama la gente en estas situaciones límite; está la Policía, los servicios de emergencia…”, señalaba el jefe del cuerpo, Gustavo Nicola, ante una consulta de un periodista de elDiario.

A partir de ese dato, desde nuestros medios buscamos la palabra autorizada de un integrante del Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur, el psicólogo Néstor Ribotta, quien confió a laRadio 90.1 que lo reflejado en el reporte de Bomberos se había transformado en “la situación prevalente” en ese sector del centro asistencial. Refirió que entre 160 y 200 personas llegan cada año por esa causa al área especializada del mayor centro asistencial de la ciudad.

Néstor Ribotta

“Poner en pausa la vida”

La palabra “prevalente” ubica al deseo de “poner en pausa la vida”; en primer lugar, por encima de los consumos problemáticos, aunque en muchos casos ambas cuestiones aparecen asociadas, según dijo el profesional.

¿A qué se refería Ribotta con “poner la vida en pausa”? A lo siguiente: “Lo que vemos en la mayoría de los casos, cuando la persona se estabiliza, cuando sale de una situación aguda y puede empezar a hablar, es que en la persona no hay en sí misma una idea de muerte clara, sino que refieren que lo que quieren es un paréntesis, descansar, abstraerse, dormirse, desaparecer... Son crisis de angustia, fundamentalmente. Sentir que ya no tiene sentido ni tienen salida las problemáticas que padece. Y ahí es donde yo digo que esto es una situación colectiva, porque lo que escuchamos es un hastío, una necesidad de dormir, de desaparecer, de apagar la máquina”.

 Alberto Trímboli

Este medio dejó de difundir, a comienzos de este siglo, los casos de suicidio como una simple noticia, debido a estudios que, por entonces, indicaban que la publicación podía llegar a incentivar a personas proclives a atentar contra su vida. “Esa cierta prudencia que existe está basada en distintos estudios que ha habido, que dieron cuenta de ciudades en las que el número de casos aumenta a raíz de la publicación. De ahí que hace ya un tiempo se ha tomado como protocolo el no informar, es decir, dejar de ser desarrollado el tema como una simple noticia. Pero al ser una situación colectiva, sí se debe tratar con responsabilidad y sin sensacionalismo, indicando, por ejemplo, que existen alternativas, lugares a donde la persona puede acudir y ser escuchada, tratada”, sostuvo el profesional.

 

El lenguaje

Poco después, realizamos en nuestra sede, junto con la Delegación Villa María del Colegio de Psicólogos, un taller para los comunicadores de todos los medios locales, dictado por Alberto Trímboli, uno de los principales especialistas en salud mental en el país, psicólogo y académico cuya participación fue fundamental en la creación de la Ley de Salud Mental, la 26.657, promulgada en 2010. El profesional nos enseñó que “el lenguaje debe ser muy cuidadoso”.

“Por ejemplo, no se dice es un ‘esquizofrénico’, sino ‘una persona con diagnóstico de esquizofrenia’”.

“Además del cuidado de las palabras que se eligen y de ser objetivos, hay que ser lo más descriptivos posible, consultar a las fuentes especializadas, visibilizar la diversidad de experiencias, no generalizar y, de ser posible, incluir en las notas sobre recursos de ayuda, así como promover la esperanza y la recuperación”, expresó Trímboli.

Nadia Quevedo

El llamado de una oyente y una nueva consulta

En nuestras ediciones de 2025 hubo otras publicaciones referidas al tema, pero avancemos hasta el año en curso. El jueves 15 de enero, una oyente de nuestra radio nos sugería: “Sería bueno que hablen de salud mental. Ayer vi una crisis en el barrio Santa Ana, y hoy un policía me contó que tuvieron tres intervenciones solo en el horario de la mañana por situaciones similares”.

Frente a ese dato, consultamos a la licenciada en Psicología Nadia Quevedo, también integrante del equipo de Salud Mental del Hospital Pasteur, quien confirmó que, al menos en los últimos seis meses, se ha notado una creciente demanda en el servicio.

“Venimos asistiendo a una demanda muy grande. La mayoría de las veces llega a través de la Guardia General, en la que somos convocados por personal médico para intervenir. Y en este último tiempo, se ha sumado a los usuarios que llegan con un servicio de emergencia, ya sea la ambulancia del 107, Bomberos o la Policía”, explicó.

“Nosotros intervenimos en la problemática, pero también hay que señalar que hay factores en los que no podemos hacer nada. Situaciones sociales, habitacionales, falta de recursos de los usuarios. Esos factores son los que hacen que muchas veces las mismas personas regresen en crisis al servicio”, agregó.

Graciela Taquela

Trabajo de campo

El viernes 13 de febrero informamos que “un estudio publicado por el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez detectó que las muertes más frecuentes por suicidios se dan en la población de adultos jóvenes de 21 a 30 años (28,4%), a diferencia del período 2005-2010, cuando el grupo predominante correspondía a mayores de 60 años”.

El miércoles 18 de febrero publicamos un artículo en el que se afirmó que “la depresión ha dejado de ser un trastorno aislado para transformarse en una sombra que acompaña el ritmo frenético de nuestra civilización actual” y que “la Organización Mundial de la Salud ya la sitúa como la principal causa de discapacidad a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades y estratos socioeconómicos sin distinción aparente de contexto”.

 

La era digital...

“Este fenómeno no responde a una sola causa, sino a una tormenta perfecta de factores ambientales y estructurales que saturan nuestra capacidad de respuesta emocional. Buscamos constantemente vías de escape rápidas frente al estrés diario, intentando mitigar una sensación de vacío que la sociedad de consumo no logra llenar. La inmediatez de la era digital nos ha acostumbrado a gratificaciones instantáneas que, al desvanecerse, nos dejan más vulnerables ante la frustración y la tristeza profunda que caracteriza a este trastorno del siglo XXI”, se señaló.

Y, entre otras muchas explicaciones, se dijo que “el algoritmo de las redes está diseñado para mantener nuestra atención a través de la dopamina, creando un ciclo de dependencia emocional que afecta la química cerebral a largo plazo. Cuando el estímulo cesa, el individuo se enfrenta a una realidad que parece gris y carente de significado en comparación con el brillo de la pantalla”.

 

Las carencias

Claro que la cuestión no “navega” solamente por las redes. Mirando encuestas de las principales consultoras del país, se puede ver (en los extremos) que entre el 47% y hasta el 87% de los trabajadores manifiestan que sus ingresos son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas y se esfuman a mitad de mes. Las respuestas de los entrevistados sobre sensaciones de angustia y depresión suben y bajan entre los mismos porcentajes.

El domingo 26 de abril de este mismo año publicamos una entrevista con el docente universitario, psicoanalista y doctor en Psicología, Raúl Teyssedou, quien señaló: “Vemos amenazas de tiroteos en escuelas, consumos problemáticos en aumento, crecimiento de la depresión, la angustia, la violencia. Todo esto no se resuelve con una modificación puntual de la Ley de Salud Mental existente”, sostuvo.

Un día después, el 27 de abril, la psicóloga Silvana Pons citaba en un artículo publicado en nuestras páginas a Alicia Stolkiner: “La salud mental no puede pensarse por fuera de las condiciones de vida”. Y también a Fernando Ulloa: “No hay salud mental posible en contextos de exclusión”.

El jueves 14 de mayo informamos que el gobernador Martín Llaryora, acompañado por el intendente Eduardo Accastello, inauguró el Centro de Acompañamiento Integral “San Francisco de Asís”, ubicado en barrio Santa Ana, donde funcionaba el Gurisito. Allí se trabaja con más de 50 personas mayores de 16 años que se encuentran en situaciones de consumo problemático y de salud mental que se encuentran en alta vulnerabilidad social (acaba de anunciarse que en ese lugar y otros siete puntos de la ciudad se desarrollará entre el 22 y 27 de este mes la Semana de Prevención de Consumos Problemáticos, una propuesta que incluirá talleres, capacitaciones, espacios de escucha, intervenciones artísticas y acciones de sensibilización).

Un paso adelante que se suma al trabajo que cada día realizan los trabajadores de la salud, más lo que podemos hacer desde los medios y cada vecino mirando solidariamente a su alrededor, en un camino muy difícil, que debemos transitar unidos como sociedad, porque ninguno de nosotros, ninguna de nuestras familias está a salvo de verse atravesada por una esquirla de este explosivo fenómeno social que nos ataca.

Sergio Vaudagnotto

 

ATENCIÓN - ¿A dónde concurrir?

Ante cualquier situación límite hay lugares a los cuales acudir. El personal de los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de los barrios está capacitado por equipos de Salud de la provincia “que trabajan muy bien y brindan herramientas de detección y contención”, según nos dijo el psicólogo Ribotta.

Lo mismo en la Asistencia Pública, ubicada en el centro de la ciudad.

Y está también disponible el experimentado Servicio de Salud Mental del Hospital Regional Pasteur.

 

DETECCIÓN - ¿Cuáles son las señales?

En 2025, con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, dialogamos con la licenciada Graciela Taquela, quien también nos dejó pensamientos a tener en cuenta.

-”El entorno en el cual vivimos está formado por otros seres humanos, nuestra familia, nuestro grupo de contención, nuestras amistades, nuestro ámbito laboral. Sin embargo, a veces ese entorno se torna hostil y no ayuda en el sostén de la persona, siendo que es muy importante la ayuda y el acompañamiento del que está cerca”.

-”Algunas creencias sobre el suicidio están tan generalizadas que las personas las creen, las reproducen y siguen actuando de acuerdo a ellas. La más común es que ‘quien dice que se quiere matar, no lo va a hacer’”.

-”La OMS y organismos nacionales, especialmente los de salud mental, comienzan a prestar mucha atención a las señales: cambios de humor en la persona que uno conoce y sabe que es de una determinada manera, una tendencia a aislarse de los espacios a los que normalmente asistía, manifestaciones como el autorreproche, como culparse de algo y sentir que si no estuviera ‘todo estaría mejor’. También una serie de verbalizaciones que parecen dichas a la ligera, pero tienen que ver con la ideación suicida”.

-”El suicidio no es una patología o una enfermedad. Es un problema de salud mental; pero también es un problema de salud pública, por la envergadura que ha tenido y porque muchas personas llegan a las guardias de los hospitales después de un intento de suicidio y todas necesitan asistencia”.

 

DESPEDIDA - Un abrazo para Alexis

Alexis y César eran dos amigos, laburantes, que acudían juntos a los hogares cuando algo no funcionaba. Un cortocircuito, un lavarropas que parece que no va más, una filtración desde el techo o en una pared… Uno de ellos elegía un curso para capacitarse en la colocación de equipos de aire acondicionado, el otro también. Uno tenía una hija, el otro también. Uno era relativamente joven, el otro también.

A uno lo mataron a golpes en el penal de Bouwer, porque los policías que lo detuvieron en medio de un ataque, en Córdoba capital, no estaban preparados para tratar a una persona bipolar. Desde entonces, este medio hace el seguimiento del caso. Hay una decena de imputados. Será justicia. A Alexis no le alcanzaba, más allá de las condenas que puedan sobrevenir, porque César no estaba. Y siguió laburando y hablando con sus clientes de “el Negro”: “Tipazo. ¡Y cómo lo querían los chicos que entrenaban en el rugby!”. Junto al duelo interminable, sobrevolaban cuestiones del pasado familiar que lo azotaban con un recuerdo.

Había sacado turno con un psiquiatra, pero las consultas en un centro público de salud tardan un par de meses y no hubo tiempo para más...

El sábado último explotó.

La esquirla se clava en el centro del pecho. Duele mucho; y uno, que no sabe más que de palabras, lo cuenta con el deseo de que sirva para que nunca más.

Gracias, Alexis, por la buena onda que irradiabas cuando entrabas a cada casa. Como César.

Uno era una buena persona, el otro también.

S.V.