El Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas Villa María está siendo pintado artísticamente por la muralista local Julieta Barbuio
Un mural para nuestros héroes
La pared exterior que da a las vías del tren es la que está siendo intervenida, donde la artista cuenta su visión sobre la historia de las islas y la Argentina, a través de un cuento pictórico muy especialQuien haya pasado por la zona en donde se encuentra el histórico Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas Villa María, cuya entrada está sobre la calle Tucumán, entre la Yrigoyen y las vías del tren, habrá visto –tal vez, o casi seguro– que desde hace varios días va apareciendo poco a poco una nueva imagen, (sobre la pared blanca que da a los rieles y donde antes había un cartel de las islas), llena de trazo artístico, color y gloriosa historia de los héroes que pelearon –o dieron su vida– para recuperar territorio argentino.
La autora del mismo es la villamariense Julieta Barbuio (Instagram: @julibarbuio), quien fue prácticamente sorprendida por este cronista cuando estaba pintando el mural junto a su madre, quien la asistía en este trabajo ese día.
Cabe señalar que Julieta tiene una amplia trayectoria como muralista. Por ejemplo, son suyos lo murales que están en el Subnivel, la obra del proyecto “Ahora las Infancias”, que está cerca el Ente Deporte y Turismo municipal, en la costanera, y otras obras más. Además, es egresada de la Escuela de Bellas Artes Emiliano Gómez Clara. Más allá de ser una artista plástica, ella se define “muralista”.
Y es que, como señaló, “hace 18 años pinto exclusivamente murales, es mi campo en el arte, y mayormente trabajo en Villa María, pintando para locales, casas de familia –fondos de pileta, paredes de habitaciones de niños, etcétera–, para el municipio, en varias ocasiones, y las paredes donde me dejan hacerlo, como en plazas de diferentes barrios de la ciudad. Yo, en realidad, estudié la Tecnicatura en Escultura y Grabado, pero cuando conocí el mural no lo solté más. Como referentes locales tengo a mis maestras, obviamente, Coqui Podestá y Gaby Manfredi, y otros más con diferentes estilos, como el de los muralistas mexicanos, obras que tuve la suerte de conocer personalmente. Pero siempre viendo también lo nuevo que se está haciendo, que es muy bueno”.
Un orgullo y un honor
Respecto a cómo fue que la invitaron a darle vida, historia y arte a esa pared de un lugar con tanto valor simbólico e histórico para esta ciudad y toda su comunidad, contó: “Este fue un pedido inicial del Centro de Veteranos a la Municipalidad, a través del Museo Municipal Malvinas Argentinas, que gestionó este mural, y es así que me convocaron a mí como artista local, así que estoy muy orgullosa y es un honor poder pintarlo”.
Barbuio contó que antes de comenzar el mural de Malvinas tuvo una reunión con el municipio, el museo y los excombatientes, así como con sus hijos, que se están agrupando y sumando, “y ahí hablamos de lo que les gustaría que apareciese en el mural, qué los representaría y qué me pasa a mí, como persona y artista, con la temática, que me atraviesa un montón. La verdad es que me ha costado darle forma a la idea, sin caer en el cliché de lo bélico o violento que, tal vez, en un momento otras obras representaron.?Pero creo que ahora hay que ir por otro camino, sobre todo en un espacio céntrico, cerca de una escuela y con el Skate Park al frente, así que la idea va para que sea disfrutada por todos”.
Pasado, presente y futuro
Relató que la obra, que se ve como un cuento pictórico que incluye su propia visión y lo que le pidieron a los veteranos y sus hijos, “comienza con un mapa de Malvinas superpuesto por un tratado de paz, firmado entre en el siglo XIX entre España e Inglaterra, una imagen que está cruzada por dos cadenas y un candado, como si las islas fueran una propiedad privada a la que le pusieron llave; y, además, sacándonos de ahí”.
“Luego, viene la idea de cuando los militares, en dictadura, intentan recuperarlas. Por lo que se ve a excombatientes, aún siendo civiles, que reciben la carta donde se los recluta para ir a donde no sabían que irían: a una guerra. Después, es una imagen donde los padres despiden a sus hijos, contando no solo la historia de los que se van a pelear, sino de quienes se quedan acá. Y ahí es donde el joven soldado, que no sabe nada, pasa a un nuevo paisaje, un lugar desconocido, que es el de las Islas Malvinas”, detalló.
Y el mural, que tiene mucho color y es realmente muy llamativo, continúa contando una nueva visión de lo que representa hoy un episodio que marcó la historia argentina y de toda su gente.
“Luego, se ve una imagen que fue elegida por ellos, que es donde se escondían, tras unas rocas grandes; donde hacían sus trincheras. Enseguida se funden los paisajes donde aparecen dos manos que tejen unas sogas que vienen transformadas de esas cadenas, como la idea de tirar una soga para ayudarte, que fue lo que hizo el pueblo argentino, no solo tejiendo, sino juntando plata y lo que fuera para ayudar. Eso que pasa en la comunidad argentina y que nos caracteriza. El tejido es la unión y el entrelazado de todo tipo”.
Para terminar, explicó que “viene algo que ellos me nombraron mucho, que es la red que han armado entre los excombatientes, de poder juntarse y ayudarse mutuamente para poder sobrevivir después de la guerra. Primero, en sus casas; y luego, en este Centro de Veteranos. Y así, rumbo al final, se ve izada una bandera argentina, para cuya asta usamos el mismo respiradero de la construcción, seguida de un amanecer, que representa una nueva vida para ellos y sus familias. Para cerrar, se los ve con la típica campera que usan en las vigilias y los actos, de la mano de un niño, que es el nuevo comienzo, aquello que se siembra, caminando hacia su monumento, con una comunidad esperándolos, dejando raíces a su paso –y la memoria–, donde el personaje principal y el niño tendrán una nueva llave –un pasar la posta–, que abrirá el candado que nos cerraron”.
