Desde la CGT de Villa María señalan que la crisis afecta “a la mayoría de los sectores”
“Esto se parece bastante a 2001”
El titular de la regional de la central obrera brindó datos que indican que, más allá de la construcción y la industria, hay sectores cuentapropistas que lo están pasando “muy mal”“En el transporte urbano, entre la empresa municipal y La Estrella, que une a Villa María y Villa Nueva, pasamos de tener 100 trabajadores a 40”, expresó ayer el secretario General de la Delegación Villa María de la Confederación General del Trabajo, Edgardo Garmendia, quien proviene precisamente de AOITA, el gremio de quienes se desempeñan en el transporte automotor de pasajeros.
Explicó que la falta de aportes del Estado nacional llevó a las firmas a reducir frecuencias y, consecuentemente, puestos de trabajo.
De todas maneras, Garmendia afirmó que la crisis económica golpea “a la mayoría de los sectores”.
“Uno de los más golpeados es el de la construcción. Ha caído muchísimo; se han parado muchas obras, como las del Procrear, por citar algunas que necesitaban de mucha mano de obra. Pero desde los sindicatos de la industria recibimos datos parecidos, que ellos sitúan en niveles similares a los de la pandemia, hablando de trabajadores ocupados y desocupados”, comentó el dirigente.
Consultado acerca de si se refería a las industrias metalúrgicas y metalmecánica, respondió que “también hablo de la industria láctea, porque hasta el consumo de leche se ha caído, a raíz de la caída del poder adquisitivo de los salarios”.
Sobre el comercio dijo que “se nota poco movimiento en el centro, algunos locales vacíos, pero sé que muchos se están yendo a los barrios o bulevares más alejados, porque los alquileres se vuelven impagables, porque la mayoría de los salarios no alcanza más que para las cosas básicas y por el crecimiento de las compras vía Internet; es decir, que en este caso tenemos una confluencia de varios factores”.
“Es decir que por un lado o por el otro, la crisis golpea en todas partes. Porque cuando no hay dinero en el bolsillo de los trabajadores, cuando hay salarios por debajo de la línea de pobreza, es muy difícil que se mueva la rueda de la economía del país. Además, la gente está endeudada y está sacando créditos para pagar las deudas. Después te encontrás con que en 12 meses debería devolver el doble. Es imposible salir del pozo así, sin crédito accesible, sin poder sentarte a discutir paritarias en igualdad de condiciones, sin que el Estado ponga límites que no permiten una recuperación salarial y del poder adquisitivo”.
Cuentapropistas
Garmendia quiso señalar también “la situación que atraviesan los cuentapropistas, los taxistas, los remiseros, los que hacen changas, los pintores, los albañiles, los que hacen jardinería, todos ellos también lo están pasando mal, están sufriendo un montonazo, porque la gente posterga los arreglos en la casa, para poder comprar lo justo y necesario”.
“Me lo decían las trabajadoras de casas de familia. O les reducen la jornada laboral o directamente les piden que no vayan más porque no les pueden pagar; y sus patrones eran generalmente de clase media”, añadió.
Reiteró que “por todo lo que recibimos de nuestros compañeros de los diferentes sindicatos, la situación es general; es general el impacto que está teniendo en la sociedad”.
“Hoy (por ayer) leí que el Gobierno se comprometió, hizo una promesa de recomponer los salarios en las universidades, un 23% ahora y un 3% en septiembre, cuando van perdiendo mucho más respecto de la inflación en los dos últimos años. Pero todavía sigue en la Justicia la presentación de los rectores para que se cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, que fue votada dos veces por el Congreso. Esa es una masa de dinero que se debe invertir en la educación pública para que todos los jóvenes de Argentina, por igual, tengan acceso a la universidad y una parte de ese dinero, que va a salario, vuelve al pueblo a través de la compra en la panadería, en la verdulería, en la carnicería. Lo mismo con los ingresos de los trabajadores de la Fábrica de Pólvoras o los equipos de salud pública...”.
La sombra de año 2001
Ante la pregunta sobre algún período con el cual se pueda comparar la situación actual, Garmendia, que había hablado de niveles de actividad similares a los de la pandemia, dijo: “Esto se parece bastante a 2001. El año 2001, me parece. No sé si estamos en el punto exacto, pero el año 2001 así, muy complicado, donde no había fuentes de trabajo para el que quería, para el que necesitaba trabajar; donde no había poder de consumo.
