El reconocido médico infectólogo dio más detalles sobre este virus, en el marco de lo sucedido en el crucero de origen neerlandés en donde dos turistas se contagiaron en territorio nacional o chileno, provocando contagios y preocupación mundial
Hugo Pizzi: “El brote de este hantavirus no será pandemia”
Más allá del revuelo que el caso provoca, por el miedo a que se convierta en algo parecido al coronavirus, el especialista puso paños fríos al temaLa aparición de un brote de hantavirus en el crucero neerlandés MV Hondius, que partió desde Ushuaia hace unas semanas de ese puerto hacia Sudáfrica, volvió a encender las alarmas sanitarias internacionales.
El caso involucra a turistas neerlandeses que habrían recorrido previamente distintas zonas de Argentina y Chile antes de embarcarse, desencadenando una cadena de contagios y fallecimientos que ya se extendió a distintos puntos del mundo, entre ellos Johannesburgo, Ámsterdam, Filipinas y la isla de Santa Elena, en el medio del Océano Atlántico.
Frente al temor de que este escenario pueda derivar en una nueva pandemia, y ante comentarios virales y maliciosos de conspiranoicos respecto a estos temas, elDiario consultó al reconocido médico infectólogo cordobés Hugo Pizzi, una de las máximas referencias internacionales en epidemiología. Pizzi analizó las características de este virus –con un período de incubación mucho mayor y letalidad (10 veces superior) a la del coronavirus– y recordó el antecedente clave del brote ocurrido en Epuyén, en 2018, donde murieron varias personas. Junto a investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), estudiaron el caso, a través del cual se confirmó por primera vez la transmisión persona a persona, algo que no se sabía.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) descartó que se esté frente a una nueva pandemia, y sostuvo que el riesgo global sigue siendo “bajo”, aunque reconoció la gravedad del brote por tratarse de la variante Andes del hantavirus, la única conocida capaz de transmitirse entre personas, confirmándose al menos cinco casos positivos y entre ocho y nueve sospechosos, vinculados directamente al barco, con tres fallecidos confirmados: el de una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán.
El caso también reabrió el debate político y sanitario en Argentina, ya que el Gobierno de Javier Milei mantiene fuertes tensiones con la OMS y había anunciado su alejamiento del organismo internacional, lo que también preocupa a muchas personas a nivel nacional.
La voz del experto
En este contexto, Hugo Pizzi, una eminencia nacional e internacional en infectología, dijo: “Bueno, quiero empezar recordando que, junto la Universidad Nacional de Córdoba, trabajé en un episodio muy desagradable 2018 en Epuyén, Chubut, donde murieron muchas personas.?De hecho, la comarca se cerró totalmente por caso de hantavirus”.
Además, detalló que, a partir de este caso, “pudimos dilucidar que el contagio no era únicamente ratón-hombre, sino que también se podía dar hombre a hombre. Porque resulta que un señor, que limpió un espacio para hacer una fiesta de 15 años, levantó el polvo que tenía materia fecal de ratón y se contagió. Luego sus familiares lo llevan a su casa y, partir de ahí, el hombre muere, pero también mueren todos los familiares que los cuidaban y que no habían tenido contacto con ese polvo”.
“A partir de ahí, el estudio hace la argumentación de que no era como decían los libres, que la contaminación solo se daba a través del ratón colilargo, sino persona a persona, una vez contagiada, ya que es una enfermedad de origen zoonótica”.
Caso del crucero
Respecto al crucero MV Hondius y lo que ahí se hizo, “algo que me preguntó la televisión alemana y la inglesa fue que esta pareja de neerlandeses (y es algo que dije desde hace 20 días) bajó del barco, caminó, hizo excursiones en Chile y en toda la comarca andina en la Argentina y se contaminó. Pero la contaminación fue en la primera etapa, antes del volver al crucero; es decir, la incubación, que se da entre 21 y hasta 30 días.?Ellos estaban muy felices al subir, sin síntomas, pero, tras zarpar, unos días después comenzaron a aflorar los síntomas, y ahí es cuando se comienza a contagiar al resto de los pasajeros”.
Sobre si existe posibilidad de que hayan contagiado a personas en Chile y la Argentina, es decir, antes de subir al MV Hondius, señaló: “No, eso se da cuanto se empiezan a manifestar los síntomas. Donde hay hoy una gran preocupación es en la Isla de Santa Elena, donde estuvo preso Napoleón Bonaparte, ya que cuando bajaron a uno de los fallecidos, 30 personas también descendieron despavoridas. Algunas, incluso, dejando los equipajes arriba, sin importarles perderlos. Y este es el problema, ya que la OMS los está buscando, así como la autoridad sanitaria de la isla, y no los están pudiendo encontrar”.
Asimismo, respecto al caso de un hombre de 45 años internado en estado grave en Bariloche, negó que tenga relación, y dijo: “Esa es otra cosa. Es el mismo virus, pero eso es porque en la periferia de la ciudad ya tuvimos la muerte de una señora hace tres meses por el mismo caso por el que esta persona está internada, pero ese ya es contagio por este tipo de ratón, que tiene un tamaño de 9 centímetros (no es el común que nosotros conocemos) y 21 centímetros de cola, así que no tiene relación con el tema del crucero”.
Destacó nuevamente que la investigación realizada en Epuyén ha ayudado a entender mucho mejor el comportamiento de este virus y la capacidad de contagio que tiene de persona a persona, lo que por tantos años se pensó que no podía darse.
“No hay motivo para que la gente en la Argentina se preocupe por este tema, solo hay que tener cuidado, sobre todo en la zona patagónica, cuando se entra a una casa que está cerrada por mucho tiempo, algo que el estudio refleja. Yo lo que puedo decir es que si no se hubiera dado el episodio del crucero, que es muy mediático, nadie le hubiera dado importancia, y por eso se interesan de otros países por nuestro estudio. Lo que sí puedo afirmar, rotunda y absolutamente, es que esto no se convertirá en una pandemia, no tiene que ver una cosa con otra. Son virus disímiles y se comportan de manera distinta, aunque también se contagia a través de las partículas de saliva al toser, hablar fuerte o gritar”, finalizó.
Más detalles del caso Epuyén
El estudio al que alude Hugo Pizzi afirma que “el pueblo de Epuyén, en la precordillera chubutense, a la vera de la ruta 40 en la Patagonia argentina, fue testigo, a finales de 2018, de varios casos de hantavirus con ribetes singulares: 16 personas contrajeron la enfermedad durante la concurrencia a una fiesta de cumpleaños. Seis de ellas murieron y otras 50 fueron puestas en cuarentena, manteniendo en vilo a la comunidad de alrededor de 2.000 habitantes. Lo relevante de este episodio reside en la evidencia del contagio interhumano, el cual se produciría en el período inicial del cuadro febril entre las primeras 48 y 72 horas”.
Además, indica que hasta 2019 se registraron “5 casos en los últimos 10 años”, pero en el marco del aquel brote de 2018, y según ese informe del Ministerio de Salud de la Nación, se reportaron, en relación al brote con epicentro en Epuyén, “un total de 28 casos, con 10 fallecidos”.
En este estudio se explica que “la hantavirosis es una zoonosis emergente producida por un virus ARN perteneciente a la familia Bunyaviridae. Alcanza distribución mundial y produce para el hombre dos formas clínicas: la fiebre hemorrágica con síndrome renal en Asia/Europa y el síndrome cardiopulmonar por Hantavirus en América. En Argentina hay cuatro regiones endémicas por hantavirosis: norte (Salta, Jujuy), centro (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos), noreste (Misiones) y sur (Neuquén, Río Negro y Chubut). En Argentina circulan dos especies de hantavirus (Andes y Laguna Negra) y al menos 10 genotipos virales diferentes”.
En ocasiones, el síndrome cardiopulmonar por Hantavirus cursa con síntomas de un síndrome febril inespecífico: fiebre de 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea y sin compromiso de vías aéreas superiores. En otros casos se presenta con un cuadro de insuficiencia respiratoria grave y shock cardiogénico.
