A 100 años de la aparición en la ciudad de El Diario de la tarde
Esa costumbre de informarse a través de la prensa local
El periodismo “de cercanía” ya tenía protagonismo en Villa María poco después de su fundación. Los periódicos arrancaron con El Sol, en 1882. El primer medio con tirada diaria llegó en 1826Villa María, fundada en 1867, contaba apenas con 825 habitantes el 22 de enero de 1882, cuando la primera edición de El Sol (con cuatro páginas manuscritas) salió a la calle. Fue un grupo de vecinos el que decidió que “a las cosas de acá las contamos mejor los de acá, nomás”. Al frente del emprendimiento, como director, estaba un joven llamado Lucio Capdevila (padre de quien sería un reconocido poeta, escritor, historiador y dramaturgo cordobés, Arturo Capdevila).
Hubo muchos otros semanarios, quincenarios y mensuarios que siguieron narrando a la ciudad y los visitantes de la región las cuestiones relacionadas con el quehacer local.
Las “primicias” se escribían antes con tiza en las pizarras que muchos de ellos tenían al frente de sus instalaciones o en paredes alquiladas. Y si eran excepcionalmente trascendentes, se anunciaban con bombas de estruendo que convocaban rápidamente a los lectores.
El profesor e historiador Bernaerdino Calvo, integrante de la Redacción de este medio hasta su fallecimiento, el 20 de octubre de 2001, supo escribir en una reseña que “los primeros periódicos locales ejercían una notable influencia en la opinión pública”.
A El Sol lo siguieron varios representantes de esa prensa periódica (semanal, quincenal o mensual), como El Heraldo (de 1906), Tercero Abajo (1907) y Tribuna (1923), entre otros de menor circulación. Y algunos de ellos tuvieron nombres que regresarían décadas más tarde, con nuevos idealistas e impulsores.
Pero ayer, domingo, se cumplieron exactamente 100 años de la aparición de El Diario de la tarde. Sí, el 3 de mayo de 1926 vio la luz el primer medio gráfico que cada jornada voceaban los canillitas por las calles de Villa María. Su fundador fue J. Benito Echevarría.
Ya en 1930 se fundaría el primer diario de la mañana: Noticias, propiedad de Sócrates Hevia Nosti, publicación que desapareció ese año a raíz de la censura que trajo el primer golpe militar de la historia, que ese mismo año derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen.
Entonces se multiplicaron
Pero la sana costumbre de leernos entre vecinos abriría paso a El Momento (1931), Jornada (1932), El Tiempo (1933), Reflejos (también en 1933)... Y cuando la ciudad cumplió 100 años, en 1967, los órganos de prensa -cotidianos o de aparición periódica- que permanecían eran Momento (refundado en 1940), Opinión (1950), Tercero Abajo y El Tiempo, ya citados, además de El Popular (1963), Centro Argentino (1966) y Centenario (1967).
En 1974 regresaría un nombre de aquellos, aunque claramente conducido por nuevos vecinos que ejercían el oficio: Noticias. De la misma manera que regresó en 1984 El Diario, para ser, primero, de Villa María; después, del Sur de Córdoba; y actualmente, del Centro del País.
“A las cosas de acá...”
La misma esencia del ser villamariense, del villanovense, del pertenecer a la región que desde siempre se lee como en un espejo, hace que este medio, elDiario del Centro del país, sea uno de los únicos dos medios impresos que se editan los siete días de la semana en la provincia de Córdoba. El otro es La Voz del Interior, aunque se imprime en la provincia de Santa Fe.
Aquella idea fundacional que decía que “a las cosas de acá las contamos mejor los de acá, nomás”, se fue extendiendo así en el tiempo, a través de tantos medios, hasta nuestros días. Aquella confianza que transmitía el hecho de saber quién estaba narrando los sucesos tiene su correlato actual en la siguiente imagen: un ciudadano perdido en una nube, tratando de distinguir, diferenciar qué es verdad y qué una fake news. Cuando ese lector, ese oyente, ese televidente reconoce que por detrás de la noticia está elDiario, o el Gringo Miguel Borsatto, o el Negro Alberto Luna, por citar solamente a dos de nuestros colegas, cuando ese vecino advierte que la noticia viene “de acá nomás”, dice “es por ahí”. Ninguno de nosotros te va decir, hoy por hoy, que los jubilados la pasan bien, que los discapacitados no perdieron prestaciones, que los salarios de los trabajadores le ganan a la inflación, que no hay personas durmiendo a la intemperie... Sabés que nos encontrás a la vuelta de cada esquina, en qué bar tomamos el café o te venís para la Redacción o llamás a la radio y das tu opinión.
Esta prensa villamariense, que te contó que allá, por 1927, un tal Arturo Bergero, que trabajaba en Cintra, se vino a ver pasar el tren en que viajaba el presidente Yrigoyen... “Me fui para allá y junto a una multitud aguardé el arribo de la formación. Cuando el tren se detuvo tuve la suerte de que el vagón en el que viajaba Yrigoyen quedara junto a mí. Cuando se asomó para saludar, le dije que él era el creador de la democracia argentina”.
Es la prensa que cubrió y te narró los partidos del seleccionado de la Liga contra Boca y tantos grandes del fútbol argentino, el título mundial de Gustavo Ballas, la medalla de Oro olímpico de Mauro Rosales... Y también el Festival de Festivales, las exposiciones rurales y las explosiones en la Fábrica de Pólvoras que cercenaron vidas de operarios... Es la misma prensa que no se olvida que desde 2005 nos falta Mariela Bessonart, la que pide por Lian como antes pidió por Maximiliano, Gonzalo y Paolo, la que sospechó e investigó quién envió a los hermanos Sebastián y Maximiliano Eve a dispararle a Alejandro Roganti, la que volteó una pirámide que se ocultaba detrás de una “universidad”, la que defiende a la universidad pública, a los equipos de salud que se jugaron por nosotros cuando ocurrió la pandemia, como los chicos-héroes lo hicieron en Malvinas...
En fin, a 100 años de la aparición del primer diario, a 144 años de la primera edición de periódico El Sol, la gente “de acá” no pierde la sana costumbre de estar al tanto de lo que sucede en su aldea. El primer paso para poder cambiar lo que está mal y defender lo que está bien. El primer paso para poder comparar, analizar y opinar con fundamento.
Además, como nos explican nuestros creativos, “con buena información sobre lo que ocurre en tu ciudad y tu región tomás mejores decisiones”.
Por todo eso y mucho más aprovechamos este centenario para rendir homenaje a todos aquellos que en estas tierras nos antecedieron en el trabajo periodístico. Ellos forjaron lectores exigentes, capaces de corregirnos cuando hace falta, decididos a pedir la palabra y decir bien fuerte que “acá”, en esta ciudad, “los lectores también escriben”.
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