Entrevista al ingeniero en Alimentos Tomás Gill, sobre el debate acerca del etiquetado frontal
Antes que eliminar la ley, se puede mejorar
Argentina tiene uno de los sistemas más estrictos para etiquetar alimentos envasados. El especialista entiende que la normativa puede ser mejorEstá en debate un proyecto de ley para eliminar la norma que obliga a las industrias alimentarias colocar octógonos negros con información nutricional en todos los alimentos procesados, lo que se conoce como “etiquetado frontal”.
Al respecto, desde la 90.1, laRadio del Centro del País, consultamos al ingeniero en Alimentos Tomás Gill, quien es un difusor de información nutricional a través del perfil “Curiosidad alimentaria” en Instagram.
Primero, dijo que se ha detectado en Argentina, como en otras partes del mundo, dietas “ricas en nutrientes críticos como azúcares, sodio, grasas totales y grasas saturadas. Cuando uno consume mucha cantidad de estos nutrientes de manera sostenida en el tiempo, eso repercute negativamente, causando enfermedades crónicas no transmisibles, como son diabetes, obesidad, hipertensión y colesterol”.
Frente a ese escenario, etiquetar alimentos con información simple y fácil de advertir es siempre una buena idea.
El tema que plantea Gill es cómo se hace. “Acá, en Argentina, se adoptó un sistema que es uno de los más estrictos de la región, dicho por la Organización Panamericana de Salud. Esto es porque coloca los octógonos cuando el 10% o más de las calorías de ese alimento proviene de, por ejemplo, azúcares añadidos. Mientras que en otros países como Uruguay, Chile y Brasil calculan en términos absolutos, contando cuántos gramos de azúcar. Por eso se da que algunos alimentos acá tienen octógonos y en otros países no”, dijo.
“La clave también es saber distinguir: si un caramelo, que tiene el 90 o el 95% de azúcar, tiene un octógono, también lo tiene un yogur, que puede tener cinco gramos de azúcar agregada”, explicó. Se informa igual, aunque la cantidad de azúcar es, por la naturaleza del alimento, diferente.
Además, al ser diferente que en otros países de la región, las empresas deben hacer envases distintos para los mismos alimentos.
En definitiva, estima que la información nutricional es necesaria, pero que la ley actual es mejorable.
Y enfocó en un punto que casi nadie habla: “En esa misma ley de etiquetado incluye la promoción de alimentación saludable. Para mí, eso es fundamental y es el cimiento de todo, saber qué nutrientes necesitamos cada día y en qué proporciones”.
